miércoles, 10 de enero de 2018

Una vida - Adolfo Bioy Casares

La cocinera dijo que no se casó porque no tuvo tiempo. Cuando era joven trabajaba con una familia que le permitía salir dos horas cada quince días. Esas dos horas las empleaba en ir en el tranvía 38, hasta la casa de unos parientes, a ver si habían llegado cartas de España, y volver en el tranvía 38.

2 comentarios:

Dueños de nuestro destino - Parábola judía

El Talmud analiza el ejemplo de lo ocurrido con la hija del Rabí Akiva, quien de acuerdo con los astrólogos estaba destinada a fallecer el d...