lunes, 8 de enero de 2018

De Fragmentos de un discurso amoroso - Roland Barthes

Un mandarín estaba enamorado de una cortesana.
«Seré tuya, dijo ella, cuando hayas pasado cien noches esperándome sentado sobre un banco, en mi jardín, bajo mi ventana». Pero, en la nonagesimonovena noche, el mandarín se levanta, toma su banco bajo el brazo y se va.

1 comentario:

  1. -Yo sabía que tenía que decirle noventa y nueve noches. Los hombres no tienen suficiente paciencia, pobrecitos.

    ResponderEliminar

Antonio Muñoz Molina, finalista para el MAN BOOKER INTERNACIONAL

EL PAÍS /  El escritor español Antonio Muñoz Molina está entre los seis nominados al galardón Man Booker Internacional, que premia cada añ...