sábado, 10 de junio de 2017

REQUIÉM POR CARMELITA COLOMBO - Patricia Suarez

Dos tiempos.
El tiempo de Carmelita Colombo. Rosario, 1958.
El tiempo del muchacho. Rosario, años después.


Personajes
Carmelita Colombo, 50 años.
El muchacho


MUCHACHITO
Tengo 17 años y le digo al papá que quiero estudiar Medicina.
Se me queda mirando y al final me mete una colleja.
Está el negocio, yo fui criado para trabajar en el negocio.
Porque yo voy a ser el dueño del negocio.
Voy a vender zapatos.
El papá vende zapatos, el tío vende zapatos.
El primo vende zapatos. El padrino vende zapatos.
El abuelo vende zapatos.
En esta familia hay una verdadera manía por los zapatos.
La abuela cría gallinas. En la parte de atrás de la zapatería.
Yo no sé qué es peor. El olor de la pluma o el olor del cuero crudo. Ya no como pollo ni como vaca, estoy piel y hueso. Le tengo asco a la carne de pollo y de vaca. A veces me pregunto si no es mejor estar muerto. A veces me viene un ataque de desesperación. Pero no me desespero. Yo estoy hecho así: me desespero pero no me desespero porque el mayor pecado de los hombres es el de la desesperación, que es pecado de demonios. Vaya a saber de dónde saqué esto porque cristianos viejos no somos. Debe ser de Miguel de Cervantes o capaz lo dijo mi abuelo. Porque cada vez que me ven con un libro en la mano meten una colleja que me salta el libro por el aire y después me confundo todos los conocimientos. Qué qué quiero ser yo: ¿un gañán, un patán, un pelafustán, que ando tanto leyendo? Que ponga más atención en el negocio. Qué ponga más viveza en el negocio. Que estoy hecho un cuadrúpedo. Y venga colleja del papá, venga colleja del abuelo. Me han molido el cuerpo y eso que son mi sangre.
Pero yo quiero ser médico.


CARMELITA COLOMBO
Enamorada
Es como una criatura: es un nene.
No sabe hacer nada.
Nada fuera de su trabajo; trabaja todo el día.
Trabaja en el Frigorífico Swift, mi marido. Hace experimentos, para mejorar la carne. La que viene en lata, la viandada, el picadillo. El jamón del diablo.  Para que dure más en la lata, trabaja para conservarla por más tiempo, que esté buena. No se vaya a podrir. En el cuartito de arriba se hizo el laboratorio. Pasa mucho tiempo ahí, estudiando, probando cosas. Tiene los arbolitos en miniatura, tiene un palo borracho así chiquito, un jacarandá que da unas flores que son para comérselas de lindas. Yo veo los arbolitos chiquitos y me entra una ternura. Capaz que porque no tengo hijos, soy sensible a las cosas de tamaño chiquito que hay en la naturaleza. A veces le sale mal: el bonsai no es un arte infalible. El sauce llorón se le chingó tanto que al final se murió. En el laboratorio también tiene lagartijas embalsamadas, escorpiones embalsamados. Estudia, los estudia. Me da miedo tirarle alguna cosa con el plumero, ¡yo soy más bruta! Un día que él estaba con una ranita, la tenía en un frasco, el frasco se me fue al piso. Hice un enchastre, pero el enchastre no es el asunto. El enfado es el asunto, que se puso hecho una grana. Pero no me dijo ni una palabra fuerte; recogió la ranita, los vidrios rotos y un accidente es un accidente. Hace tres años tuvimos una alegría, ¡qué alegrón que fue! Todo un honor: lo llamaron para salvar el Pino del Convento de San Lorenzo. Ahí donde se hizo el Combate de San Lorenzo, había un pino que ya estaba a medio marchitar. Amarillo, triste. Era el pino bajo cuya sombra se sentó el General San Martín, el Padre de la Patria, el Libertador de América. Es un pino histórico y el pobrecito estaba que se moría. Entonces lo llamaron a mi marido y él hizo, hizo y le devolvió la vida. Poque él sabe mucho, es un sabio. A la Argentina vino porque el propio Ministro de Agricultura de aquel tiempo, en el ’19, lo mandó a llamar para que trabaje, se desempeñe, le dijeron, en el Instituto Bacteriológico. Después vino a parar a Rosario y un día se acordaron de él y lo llamaron. Miyamoto, le pidieron, solamente usted, únicamente usted. Katsusaburo Miyamoto nadie en el mundo más que usted, puede salvar el pino histórico bajo el que descansó el General San Martín. El Padre de la Patria.  Hasta brotó de nuevo y produjo piñas. Todos aplaudieron el primer día que vieron nacer las piñas. Vinieron a verlo los periodistas como usted, del Diario La Capital le hicieron una gran nota, tomaron fotografías del laboratorio, los animalitos, los bichitos que él tiene allá arriba. Los frailes del Convento de San Lorenzo nos mandaron una canasta de fruta asi de grande, que nos duró un mes, en agradecimiento. Los frailes que hay ahí, que viven en el Convento, estaban todos con una sonrisa de oreja a oreja cuando el pino revivió: se les llenaba así de gente para ir a visitar el Convento de San Lorenzo y ver el pino. Porque los visitantes compraban las cositas que hacen los frailes: el licorcito, las masitas. ¡Cómo les gusta comer a los frailes! ¿Y a quién no? Todos somos buenos para comer. Para eso sí que todos somos buenos.


MUCHACHITO
Después cuando hay fiesta, conmigo hacen las paces y se olvidan de lo que quiero. De los que les dije. Tregua total para las collejas y los tortazos. Las fiestas se dividen en dos: las fiestas del negocio, con los empleados, y las fiestas de la familia. Igual en las dos pasa lo mismo, el papá me calza el acordeón y me pone a tocar. A veces en esta familia hago el papel de mono de organito.
En las fiestas del negocio, los empleados comen churrasco y salen a bailar chamamé. Kilómetro 11, Ah, mi Corrientes porá, Galopera, Merceditas. A veces uno de los empleados se para y canta, hace el sapucay. Que es el grito en la mitad del chamamé. El Negro Gamón que es de Corrientes y levanta quiniela es el que mejor hace el sapucay pero el Leandro que hace el robo hormiga de mercadería del depósito, no se le queda atrás. Tienen sangre guaraní dice el abuelo. También canta Amelia, la cajera, que es la más linda del negocio, rubia y delgada como un ciprés, y por añadidura, ligera para alzarse las polleras con cualquier negro fulero que le sonría, dice la abuela. Igual o yo no tengo suerte con ella o ella conmigo tiene las polleras almidonadas. Cuando sea médico, aunque ella esté agonizando a punto de morirse, desangrándose de sus heridas, no pienso atenderla. Le paso al lado y miro para otra parte.
En las fiestas de la familia, en cambio, la familia come lechón y el que tiene aprensión o no le gusta el lechón, no come. Después se descorcha la sidra y todos salen a bailar y bailan con todos. En la familia nadie le hace asco al baile, pero yo jamás bailo porque el que toca nunca baila. Granada, La Jota de dolores, La Joda de Guadalupe, Ay Jalisco, Desde el alma, Santa Lucía, Los colores de la tabernera que dice en el estribillo “Y si no se le quitan bailando/ los colores a la tabernera/ dejála que se joda y se muera”. Esa parte del estribillo a la familia le encanta, la tía Zafira agarra la pandereta y la sacude y todos cantan poniendo el corazón, como si tuvieran algo de verdad personal contra la tabernera para desearle que se joda y se muera ahí mismo. 
Tuve la idea peregrina alguna vez de interrumpir la música y decirles a todos que quiero ser médico y estudiar en la Facultad de Medicina. Hace cuatro años que ya sé que quiero ser médico. Pero después no me animé. O viene la colleja que en esta familia te mete cualquiera o viene el sermón de que todo médico, abogado y sastre o huele a judío o huele a ladrón.
Dicho así, la verdad, prefiero la colleja.

CARMELITA COLOMBO
Es un nene. Come de mi mano el pobrecito.
Es un gran sabio, pero es un nene.
Todos los hombres son unos nenes.
Todos los maridos.

MUCHACHITO
Cuando sale algo mal entre dos, la familia dice:
Había mucho amor, demasiado amor, ahí. Entre esos dos.
Fulano amaba con locura a Mengana.
Zutana era una pérfida que enloqueció de amor a Perengano.
Cuando las cosas salen bien, es que supieron hacer un buen negocio.
Fulano, Mengano, Zutano o Perengano.

CARMELITA COLOMBO
Todos los años me regala florecitas así de chiquitas. Clavelitos del tamaño de un botón.
Margaritas chiquitas, rositas.  En el Japón la gente es de mucho respeto. Nunca palabras airadas, gritos al aire, bofetones. Mucha reverencia, mucha dignidad. Mucha cosa con el otro que acá no se conoce. La vez que me regaló el cardenal fue una fiesta.Hicimos una fiesta porque yo quería mucho tener un pajarito. Es una historia antigua que yo quería un pajarito. Para compañía, como no tenemos hijos…Me vino un aniverario del casamiento y me trajo el pajarito en una jaula de palo. Un pajarito copetudo, que se estaba siempre cantando. Cantaba como un loco. Colgué la jaulita en el patio entre los gomeros y las rosas chinas. Desde que teníamos el pajarito en la casa que me pasaba haciendo las cosas en el patio, para escucharlo. Hacía el arroz en el patio, cosía en el patio, planchaba en el patio. Todo por oir al pajarito.


MUCHACHITO
El acordeón me lo enseñó a tocar el tío Josecito, el menor de los tíos. Que a él le había enseñado un alemán. Se iban a vender zapatos al norte los tres tíos y a este lo llevaban porque con la abuela no se quería quedar. Iban lejos y en el Tucumán había un pueblo donde todos eran tiroleses o parecían tiroleses y tocaban el acordeón y salían a bailar. El tío Josecito le compró el acordeón a un tal Otto a cambio de cinco pares de abotinados para él y los cuatro hijos. Cuando la abuela se enteró le dijo que la borrachera de cerveza hace que todo el mundo crea que sabe tocar y bailar y después resulta que cantan peor que los perros. Le metió unas collejas al tío Josecito de esas para recordar, pero él siguió tocando y un día me enseñó a mí.

CARMELITA COLOMBO
No sé por qué no tuvimos hijos.
Usted que es periodista debe conocer mucha gente que no tiene hijos y busca y busca.
Pero nosotros no. Teníamos el pajarito. Y yo estaba contenta. Le había pedido muchas veces tener pajaritos. Por eso cuando vino con el cardenal, capaz quiso remediar lo de Pichín. Pichín era el pajarito que teníamos antes del cardenal.
Yo, porque no le quiero contar, la gran pelea que tuvimos por el lorito barranquero. Pichin, que le digo. Al loro le gusta lorear, es así. Pero mi marido no le soportaba la alegría al lorito. El dice que la alegría debe ser serenidad. Porque él tiene que concentrarse mucho para trabajar; si no los cálculos le salen un mamarracho. Además los japoneses se concentran distinto cuando tienen que pensar, no son como nosotros que mientras hacemos una cosa, pensamos en otra y planeamos una tercera. Los japoneses piensan de otra manera y el pensamiento de ellos es como una punta de flecha.

MUCHACHITO
La de Los colores de la tabernera no es la que más me gusta.
Fue con el tiempo, mucho después, que le tomé cariño.
Porque tocaba así, un poquito, y me acordaba de todos saliendo a bailar.
Los tíos y las tías, los tíos con las tías y la tía Zuly que se decía estaba enamorada del primo y lo sacaba a bailar como una buscona cualquiera, le decían las cuñadas. Nadie la quería a la tía Zuly porque se le insinuaba al primo y porque calzaba cuarenta. Antes, si una mujer calzaba más de 37 era una mujer que no estaba bien hecha. Era una marimacho. A mí me parecía bien, igual, la tía Zuly, calzando 40 y todo. Pero no decía nada, porque si decía, sabía que ligaba una de collejas.

MUCHACHITO
Y si no se le quitan bailando
los colores a la tabernera,
déjala que se joda y se muera.

MUCHACHITO
Linda canción.

MUCHACHITO
Por aquel tiempo tengo una idea fija y es que quiero ser médico.
La cajera no me importa nada, me mire o no me mire. Primero
el deseo que tengo de ser médico.
Ojalá se muera la cajera.

CARMELITA
Me lo hizo regalar al lorito. Me partió el alma porque yo le había enseñado a hablar. El lorito, criaturita de Dios, con paciencia aprendía. Yo le hacía la polenta con leche y le daba pan con vino, para que aprendiera. Aprendió lo que aprenden todos los loritos, las palabras verdes y se reía. (Ella hace la risa del loro)  La puta que te parió, Cornudo, La que te tiró de las patas, Feo, Puto… Perdone que le cuente. También sabía silbar Volver, el tango. Un pedacito, pero silbaba bien. Pero Katsusaburo me dijo que o me deshacía del lorito o él me lo embalsamaba. Porque el loro le hacía doler la cabeza y además no le gustaba que cuando él entraba en la casa a la vuelta del Swift, el loro le chillaba Puto cornudo. A mí me dio tanto miedo que le pusiera la auxina al lorito, que esa misma tarde lo llevé hasta Echesortu, a la casa de Celmira. Una vecina del tiempo de antes, cuando yo era soltera y podía tener todos los pajaritos que quisiera.

CARMELITA
Silba Volver

CARMELITA
Yo, si hago memoria, creo que fue esa la única pelea fuerte que tuvimos.
Cuando me obligó a regalar el Pichín.

CARMELITA
Capaz que a mi marido no le gusta el tango, por eso. Porque el tango es muy triste y aparte, él no lo sabe bailar. Es un patadura para bailar; en una de esas sabe bailar los bailes típicos de allá, de su país. Igual yo no lo vi nunca bailando. Algún día, dice, podríamos ir a visitar.
Pero ya le dije yo, que yo iría.
Nomás que me asusta lo del viaje por mar.

CARMELITA COLOMBO
Alguna vez le recé a la Santa Rosa y a la Virgen para pedirle un hijo.
Pero no, no me oyeron. Estarían ocupadas, no sé. No quiero hacer una herejía, lo digo un poco de chiste. No lo ponga Ud en la nota. Una noche de esas noches soñé que mi hijito era una flor de cerezo, del tamaño de un repollito.
Una remolacha, un repollito.
No era un hijito japonés, era un retoño de árbol.

MUCHACHITO
Un sábado a la tarde, cuando cierra el negocio, voy a la Facultad de Medicina.
No le digo a nadie adónde voy.  Llevo la plata de la semana, era para comprarme un regalo. Iba a comprar una radio porque venía mi cumpleaños Iba a cumplir 18 años.
Digo que me voy a comprar una radio. Me dice la abuela: No te gastes la plata en libros. Compráte la radio. La abuela es futuróloga y mira dentro de tu cerebro. Seguí leyendo libros y acabarás delincuente. Pero no tengo en mente comprarme libros.

CARMELITA COLOMBO
Entonces al cardenal le dio por picotear la pared del patio. Tienen mañas raras esos pajaritos.  Para cuando me di cuenta, el pajarito estaba enfermo. Pobrecito el pajarito, pobrecita de mí. Estábamos todo el día solos y nos hacíamos compañía.

MUCHACHITO
Nada de libros.

CARMELITA COLOMBO
La puta que lo parió.
(Se tapa la boca)
Perdone, se me escapó.
¡Ir a morírseme el pajarito!

MUCHACHITO
Me voy a meter en la facultad de Medicina y la voy a recorrer de pe a pa.

CARMELITA compuesta
Cuando yo me casé fue un momento hermoso. En el año ’31 me casé; en enero, un calor que nos desmayábamos en la sacristía. Me había puesto un velo todo orlado de perlas; era un velo bellísimo. Las perlas eran de fantasía pero lucían igual. Yo estaba contenta, él estaba contento. Es lindo casarse y adorarse. Muchas cosas yo tenía que cambiar, nada de criar pollo ni gallina en la casa, como hacía cuando era soltera. Nos casamos delante del cura; él jura que es católico romano. Yo no soy quien para desconfiar; él siempre dice que es amigo del Papa y que cuando este Papa se muera seguro lo van a llamar a él. Porque le pone la auxina, que es una sustancia vegetal que él descubrió en sus experimentos: fue la auxina la que le permitió salvar al pino. Capaz es verdad que a la muerte del Papa, los Cardenales lo mandan llamar. Le pedí que me lleve a conocer el Vaticano… Me dijo que me llevaría, pero no sé… ¿A usted no le dan miedo los viajes por mar?

CARMELITA COLOMBO
Ah, sí. El pajarito.
Tenía el pecho hinchado el pobrecito y hacía un ruido para respirar. Ay, cuánto lo lloré a mi pajarito.  Cuando él me vio así, me dijo en un susurro: Quédese tranquila, Carmelita. Le hace mal ponerte así, Carmelita. Yo le arreglo el pajarito, Carmelita.
Pero no sufra más que me entra de llorar a mí de verla llorar a usted.
Se llevó el pajarito que apenas respiraba en la palma de la mano. Subió al laboratorio y se encerró a trabajar toda la tarde. Ni bajó a comer ni me dejó entrar al laboratorio. El salvó el pino del General San Martín, el Padre de la Patria. Mi marido es un científico, un sabio. El año pasado, los rusos mandaron un satélite, el Sputnik al espacio -¿se llamaba Sputnik, verdad?-: lo mandaron al espacio. La ciencia avanza muchísimo día a día.  ¿Por qué mi esposo no me iba a hacer un milagro con el pajarito? Era un pajarito de un palmo de alto, no era un monito de la isla que da mucho trabajo salvar. Era un cardenal chusco que se había enfermado de picotear la cal de la pared. Pero sí!! Culpa mía, yo lo tendría que haber colgado en otra parte, o haberle recortado las alas y que él se posara en un palito como hacía con el Pichín, cuando tuve el Pichín…

MUCHACHITO
Doctor de acá, doctor de allá, me van a llamar.
Tengo la boca llena de la palabra doctor.

CARMELITA COLOMBO
Me despierta a la madrugada. Me trae el pajarito duro, embalsamado.
¿Qué hizo Katsuo?, le pregunto. Acá tiene el pajarito, me dice él lo más campante. Pero ya no canta el pajarito, le digo. La verdad se me caen las lágrimas viendo al pajarito duro, con la mirada perdida en la luna del espejo. No canta pero lo va a tener siempre al pajarito con usted, Carmelita. Me pasó una ráfaga de ira por delante, que veía todo rojo. Porque yo no soy oriental, ni tengo la paciencia ni la sabiduría japonesa. Me mandaron hasta tercer grado, de la sabiduría no sé nada. Apenas si hice el catecismo.Y me viene de pegarle cuatro gritos: “¡Me mató el pajarito, loco de mierda! ¡Me reventó el pajarito! ¡Capaz que se me curaba el pajarito pero usted fue y le inyectó la auxina! ¡No le dio tiempo a decidir si vivía o moría y me lo embalsamó! ¡No tiene corazón usted, no tiene alma, no tiene entrañas, porque las entrañas las tiene todas regadas con la auxina!” Claro que fui injusta, él lo hizo por un bien para no verme triste. Claro que me arrepentí de haberlo tratado así al pobre Katsusburo. Si el es como un nene. Pero yo en ese momento, vi todo rojo y mientras le gritaba así, agarré el pajarito del cogote y lo estrellé contra la ventana. Cayó en pedacitos hecho trizas, pedacitos de pluma, pedacitos de estopa por toda la pieza. Al otro día cuando barrí los despojos me doblaba en dos de la pena. Le pedí perdón, porque él lo hizo por bien, ya le dije. El dice que el amor es estar presente, como cada cristiano puede estar presente. El a los parientes del Japón no los quiere más porque no los vio más, no le escriben, no tienen teléfono, no les llegan los telegrama. No sé, es una gente rara. No es como nosotros. Entonces si el pajarito estaba en la jaulita en el patio, aunque ya no cantara, decía él, seguiría siendo el pajarito de la casa. Así pensaba él y capaz que tenía razón.
¿O no?
¿No?
¿No es así?
No sabe.
¿Vio? Yo tampoco.

CARMELITA COLOMBO
Después nos reconciliamos, va a hacer treinta años que estamos juntos. Uno se conoce mucho en treinta años. Las reconciliaciones son lo mejor del amor. Después, que yo me acuerde ya nunca nos volvimos a pelear. No le voy a decir que en todo este tiempo nunca un sí o un no. Pero ya no como antes, no nos volvimos a pelear.
El se pasa arriba, encerrado con los bichos, investigando.
No le voy a negar: yo la ilusión de que me traiga un día un mirlo, un tordo, no pierdo. Lo pongo acá arriba de la mesa y le enseño a hablar. Meta pan con vino para que le suelte la lengua. Hasta que el pajarito me hable lo menos en dos idiomas, le juro que no voy a parar.

MUCHACHITO
Le pregunto al Cuidador: ¿Y eso qué es? ¿Es una señora? Está en un ataúd de cristal, apenas cubierta por una sábana. Tiene los pelos rubios, desgreñados. Me dice que un japonés que hacía bonsai el día que se le murió la mujer se puso tan mal que se dio al trabajo de momificar. La tenía ahí a la señora, hecha una momia en un ataúd de cristal en pleno salón del Museo de la Facultad de Medicina. Le digo que es una aberración, una falta a la decencia, al pudor, a todo. Que la señora no debe descansar ahí dentro; y el Cuidador me contesta que es un asunto de la ciencia, que estoy parado en el antro de la ciencia, dejándome llevar por pensamientos de iletrado, de gitano de los carromatos. Que los seres humanos nada más tenemos el cuerpo físico y con la parte de adelante del cerebro, la corteza cerebral que se llama, generamos los pensamientos. Pero el vulgo le llama alma. Alma, a la corteza cerebral. Y que tome esto que me está diciendo él, que vio mucho riñón en frasco y mucho feto en formol, como mi primera lección de Medicina si es que quiero llegar a algo en la vida o si pienso ser un don nadie por el resto de mi existencia.
Nomás le falta meterme una colleja.

MUCHACHITO
Capaz que le digo. O capaz que lo pienso.
Pasó tanto tiempo que ya no recuerdo bien.
Capaz digo que alguien tiene que sacar a esa mujer.
Capaz que pienso en la palabra liberar.

MUCHACHITO
Cuando sale algo mal entre dos, la familia dice:
Había mucho amor, demasiado amor, ahí. Entre esos dos.
Fulano amaba con locura a Mengana.
Zutana era una pérfida que enloqueció de amor a Perengano.
Por eso Perengano hizo lo que hizo con Zutana.
Cuando las cosas salen bien, es que supieron hacer un buen negocio.
Fulano, Mengano, Zutano o Perengano.

MUCHACHITO
Como sea, hago las dos cuadras derecho hasta la Estación de Omnibus Mariano Moreno. Me subo a uno que me lleva lejos, lejos. Después, ya me dedico a tocar el acordeón. Toda la vida me dedico a tocar el acordeón. Todo el repertorio que sé del tío Josecito, de lo que aprendió del tal Otto al que le vendió zapatos en el Tucumán y lo que aprendí después, lo propio.

CARMELITA
Silba Volver

MUCHACHITO Risueño
Y sí. Puede que de vez en vez extrañe una colleja.


Fin de Réquiem por Carmelita Colombo

5 comentarios:

  1. Una vez más, le diste voz a quien no la tiene. Tremenda e increíble historia... y hermosa la obra. A riesgo de ligar collejas, estoy con el chico, deberían respetar su descanso en el lugar apropiado, y que le sea leve la tierra.

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  2. Éstos los voy a ligar con motivo.
    Ya avisé.
    Para cuentos imposibles, otros hablan de tiempos lejanos, de China o Samarcanda, de Harún al Rachid. Nosotros tenemos Rosario, y basado en hechos reales.

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  3. Me encantó la historia Patricia!! hermosa y llena de imágenes en el decir de los dos personajes de la Obra. También concuerdo con el chico en que es una falta al pudor tenerla allí; la palabra "liberar" se aplica a ambos protagonistas...

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  4. Tenés razón en qué hay algo de la tan mentada: violencia de género y también mandatos familiares ancestrales ...

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  5. GRACIAS A GREAT DR. Sunny POR RESOLVER MIS PROBLEMAS SU CORREO ELECTRÓNICO ES (drsunnydsolution1@gmail.com
    mi nombre es Miss Fatima, estuve casada con mi esposo durante 5 años, estuvimos viviendo felices juntos durante estos años y no hasta que viajó a Australia para un viaje de negocios donde conoció a esta chica y desde entonces me odia a mí y a los niños y al amor ella solo. Entonces, cuando mi esposo regresó del viaje, él dijo que no quería volver a vernos a mí y a mis hijos, así que nos echó de la casa y ahora se iba a Australia a ver a esa otra mujer. así que mis hijos y yo estábamos tan frustrados y solo estaba quedándome con mi madre y no estaba tratando bien porque mi madre se casó con otro hombre después de la muerte de mi padre, así que el hombre con el que se casó no la trataba bien, yo y mis hijos estaban tan confundidos y yo estaba buscando una manera de llevar a mi esposo a casa porque lo amo y lo aprecio mucho, así que un día mientras estaba navegando en mi computadora vi un testimonio sobre este hechicero DR Sunny, testimonios compartido en Internet por una dama y me impresiona tanto que también pienso en probarlo. Al principio tenía miedo, pero cuando pienso en lo que mis hijos y yo estamos pasando, lo contacté y me dijo que mantuviera la calma por solo 24 horas para que mi esposo volviera y para mi sorpresa recibí una llamada. de mi esposo el segundo día preguntando por los niños y llamé a DR Sunny y me dijo que sus problemas están resueltos, mi hijo. así que así es como recuperé a mi familia después de un largo estrés de frenar por una dama malvada, así que con toda esta ayuda de DR Sunny, quiero que todos en este foro se unan a mí para dar las gracias a DR Sunny y lo haré también consejos para cualquiera en tales o similares problemas o cualquier tipo de problema también debe contactarlo es su correo electrónico) (drsunnydsolution1@gmail.com) él es la solución a todos sus problemas y situaciones en la vida. una vez más, su dirección de correo electrónico es (drsunnydsolution1@gmail.com)

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    (15) Evite que su matrimonio o relación se rompa.

    (16) si tiene alguna enfermedad como (H I V), (CÁNCER) o cualquier enfermedad.

    (17) si necesita oraciones para la liberación de su hijo o usted mismo.

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