El mono y La Lechuza- Patricia Suárez - Especial Monerias

El Mono y la Lechuza
Patricia Suárez 
Especial Monerias 3
Cuento de Argentina

Este era un Mono muy picoso. Más picoso que los demás monos. Todo le daba picazón y además ¡hasta expresaba sus emociones rascándose la picazón! Y era amigo de una Lechuza que siempre estaba moviendo la cabeza de un lado para el otro, como hacen todas lechuzas.
Una mañana, se encontraron los dos amigos en la selva y empezaron a hacerse chistes y burlas sobre la costumbre que cada uno tenía. El Mono le decía:
-Parece un girasol, doña Lechuza, volviendo la cabeza para todas partes.
Y la Lechuza poniendo los ojos en blanco le contestó:
-¿Y usted? Que parece que está bailando una polca acelerada?
Un día que se encontraron, les dieron ganas de hacer algo diferente. ¿Qué? Una apuesta.
La lechuza propuso una apuesta para ver quién aguantaba más, si ella sin mover la cabeza o el Mono sin rascarse. El Mono aceptó de buena gana y se acomodó en la rama mirando fijamente a la Lechuza.
Pasaron como una hora los dos quietos, vigilándose con atención. Al Mono le vino la picazón de siempre, primero le subió por una patita, después la panza y por último se le quedó a vivir en la cadera. Durante un minuto entero se la aguantó sin moverse, pero cuando ya no pudo soportar más la picazón, exclamó:

-¡Ahí viene un ladróóón!
Y mientras se hacía el que se desenfundaba un revólver de la cadera, aprovechó para rascarse con disimulo. La Lechuza también aprovechó la oportunidad y moviendo la cabeza hacia los dos lados, preguntó:
-¿Viene por aquí? ¿O viene por allá

Comentarios

Entradas populares