El conejo en la luna- Patricia Suárez- Especial conejos

EL CONEJO EN LA LUNA
Patricia Suárez
Leyenda maya
Especial Conejos 2

Una vez, el dios Quetzalcóatl, viajó por el mundo tomando la forma de hombre. Su verdadera forma era la de una serpiente emplumada, pero él no quería asustar a nadie, así que decidió hacerlo de tal manera que nadie lo tomara por un ser extraño. Como había caminado todo el día y toda la tarde, se sintió tremendamente cansado y con hambre. Los dioses no acostumbran a bajar a la tierra y desplazarse tan a la ligera. No se amedrentó por su cansancio ni por su hambre y siguió caminando, aun cuando el cielo se llenó de estrellas y la luna redonda y pimpante reinó en medio de la noche.
Quetzalcóatl se sentó a la orilla del camino y descansó. Estaba en eso cuando vio a un conejito que salía de su madriguera a cenar.
-¿Qué estás comiendo? - le preguntó.
-Estoy comiendo yuyos. ¿Quieres un poco?
-Gracias, pero yo no como yuyos. Los yuyos son desabridos y no es la comida que se acostumbra a comer allá de donde yo vengo.
-¿Qué vas a hacer entonces?
-Morirme tal vez de hambre y de sed.
El conejito se acercó a Quetzalcóatl y le dijo;
-Mira, yo no soy más que un conejito, pero si tienes hambre, cómeme, estoy aquí.

Quetzalcóatl se llenó de ternura por la generosidad del conejo. Lo acarició y le dijo:
-Tú no serás más que un conejito, pero eres el ser más bondadoso que he conocido en la tierra. Y de aquí en más todo el mundo se acordará de ti.
Quetzalcóatl se puso de pie y lo levantó muy alto, hasta la luna, donde quedó estampada la figura del conejo. Después el dios lo bajó a la tierra y susurró:

-Ahí tienes tu retrato en luz, para todos los hombres y para todos los tiempos.

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