miércoles, 27 de julio de 2016

La versión de Estrabón de la Cenicienta


La versión transmitida por el geógrafo griego Estrabón cinco siglos después de Heródoto conserva algunas similitudes. Ambos cuentan que Ródope era una cortesana de lacolonia griega de Naucratis y señalan un vínculo entre Ródope y las pirámides de Giza. Sin embargo, Estrabón agrega algunas partes ausentes en las Historias de Heródoto y que reaparecerán en la moderna versión europea de Cenicienta. Ródope pierde uno de sus calzados, que sirve de pista al monarca egipcio para encontrarla y finalmente casarse con ella.
A una distancia de 40 estadios de Menfis, se halla la cima de una colina en la que hay muchas pirámides, tumbas de los reyes. Tres de ellas son considerables. Dos de estas últimas se cuentan entre las siete maravillas. Son de una altura de un estadio, y de base cuadrada. La altura es algo mayor que cada lado de la base. Una de esas dos pirámides también es algo mayor que la otra. En una de las caras, a una altura media, hay un bloque que puede extraerse. Si se hace así, se halla un inclinado pasadizo hasta la tumba. Las dos están próximas, y a un mismo nivel. Más adelante, a mayor altitud, se halla la tercera pirámide, mucho menor que las otras pero más cara en su construcción, pues desde los cimientos hasta más de media altura está hecha de piedra negra. Los morteros están hechos de esa misma piedra, traída desde muy lejos, ya que procede de las montañas de Etiopía, y, siendo dura y difícil de trabajar, la obra resulta muy costosa. Se dice que es la tumba de una cortesana, mandada hacer por sus amantes, y que el nombre de ella, según señalaba la poeta Safo, era Dórique.15 Era amante de Caraxo, hermano de Safo que comerciaba con vino de Lesbos llevándolo al puerto de Naucratis.11Otros se refieren a esta cortesana con el nombre de Ródope. Se cuenta de ella la siguiente historia: estando tomando un baño, un águila arrebató una de sus sandalias a la sirviente que se las tenía y la llevó hasta Menfis. Allí, el rey estaba administrando justicia al aire libre, y el águila, cerniéndose sobre la cabeza del monarca, le dejó caer la sandalia en el regazo. El rey, conmovido por lo extraño del fenómeno y por la hermosura de la sandalia, mandó buscar por todo el país a la muchacha que la había calzado. Cuando fue hallada en Naucratis, fue llevada a Menfis, y el rey la hizo su esposa. A la muerte de ella, se la honró con la tumba nombrada antes.
Estrabón: Geografía, XVII, 1, 33

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