jueves, 28 de julio de 2016

GERINELDO - Canciones españolas en el Sudeste de los Estados Unidos

    -Gerineldo, Gerineldo
    mi camarero aguerrido
    ¡quién te pescara esta noche
    tres horas en mi servicio!.
    -¿Pues tres horas, mi señora?
    Como son tres jueran cinco
    Que porque soy vuestro criado
    Quieri usté burlar conmigo.
    -No Gerineldo de mi alma
    que de veras te lo digo.
    -Pues ¿a qué horas, mi señora
    cumpliréis lo prometido?
    -A las doce de la nochi
    cuando el rey esté dormido.
    Tuavía las doce nu han dado
    Ya Gerineldo había ido.

    Halló el castío cerrado
    Pegó su voz y un suspiro.
    -¿Qué alevoso, qué atrevido
    a mi castío ha venido?.
    -Señora, soy Gerineldo
    que vengo a lo prometido.
    Ya lo agarra de la mano
    Para dentro lu ha metido.
    A la ida de los deleites
    Ya se han quedado dormidos
    Dándose besos y abrazos
    Como mujer y marido.
    A la una de la mañana
    Ya pide el rey sus vestidos;
    Ya va un paje y se los da,
    De Gerineldo es amigo.
    -¿Dónde se halla Gerineldo
    mi camarero aguerrido?
    -Pues señor, se halla en la cama
    con calenturas y fríos.
    Ya tomaba el rey su espada
    Para el castío si ha ido
    Halla la puerta entreabierta
    Para dentro se ha metido.
    Los halla boca con boca
    Como mujer y marido
    Vuelve los ojos atrás
    Y de esta manera ha dicho.
    -Si matu a mi Gerineldo
    pues él se crió conmigo
    si matu a mi hija la infanta
    queda mi reino perdido.

    Pondré la espada entre medio
    Que sepan que son sentidos.
    Cerca de la mañanita
    Ya pide el rey sus vestidos.
    Ya Gerineldo llegó
    Como siempre había ido
    -Gerineldo, Gerineldo
    mi camarero aguerrido
    ¿dónde la noche has pasado,
    dónde la noche has dormido?
    -Señor, jugando a los dados
    ni he ganado ni he perdido.
    -Mucho dismulu es ese
    Gerineldo a lo que he visto.
    Hinca la rodilla en tierra
    Y de esta manera ha dicho.
    -Señor, yo seré la carne
    vuestra merced el cuchío,
    corte de donde quisiera
    de mí no quedo dolido.
    -Levántate, Gerineldo
    mi camarero aguerrido
    me dice mi hija la infanta
    que te escoge por marido.
    Se levanta Gerineldo
    Pegando saltos y bincos
    De ver que se iba a casar
    Con la hija de Carlos Quinto.

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