Epitafio de un legionario romano

Fueron los romanos muy aficionados a escribir epitafios. En origen el epitafio eran unos versos cariñosos que se grababan en la lápida sobre la tumba o en la estela. De hecho, epitafio viene del griego y está formada por epi (sobre) y taphos (tumba). En latín se llamaba epitaphium. A menudo este verso que recordaba al difunto se recitaba en sus honras fúnebres o en los aniversarios de su muerte. Muchas veces también iba acompañado de las siglas STTL (Sit tibi terra levis, «Séate ligera la tierra», que con el tiempo y la llegada del cristianismo sería sustituida por RIP). A menudo lamentaban la muerte de algún hijo o del cónyuge y ensalzaban sus virtudes, pero también los había que tenían una función educadora y edificante. He aquí el consejo de un legionario romano, que quizás no rebose valor literario pero da sed:

Soy Tito Cesonio, hijo de Quinto, del distrito electoral Sergiano, veterano de la Quinta Legión Gala. Durante mi vida bebí sin freno. ¡Vosotros que aún vivís, bebed!


tomado de https://elabreviadero.com/2016/03/02/epitafio-de-un-legionario-romano/

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