Epitafio de Nikos Kazantzakis


Nacido en Creta en 1883, el escritor griego Nikos Kazantzakis tiene mucho en común con los personajes de sus novelas. Uno de esos personajes más grandes que la vida misma, que suele decirse, solo que es una persona real. Se licenció en Derecho y estudió Filosofía, pero siempre se dedicó a la escritura. Viajó mucho en busca de conocimiento y paz espiritual. Teatro, poesía y novela, una de sus novelas más populares es Zorba el griego, que nos cuenta la vida y aventuras de Alexis Zorba, un personaje tan intenso y vital como su creador. Se acercó al comunismo, pero con el tiempo se acabó desencantando, especialmente al conocer las actuaciones de Stalin al frente de la URSS. Llegó a military en un partido politico «de izquierdas, pero no comunista» (ahí queda eso) y fue ministro del gobierno griego, aunque dimitió pronto. Mantuvo también en un principio un actitud nacionalista, que con el tiempo y los viajes evolucionó a una vision más universal. Podemos destacar también otra de sus novelas, La última tentación de Cristo (de la cual saldría la película homónima), donde se da una vision muy humana de la figura de Jesucristo. Demasiado humana para la iglesia ortodoxa, que excomulgó al autor. Kazantzakis consideraba su poema épico La odiasea: una secuela moderna con 33.333 versos, su obra más importante. Sin duda fue una personalidad compleja atraído por igual por el comunismo y la religión, a las cuales habría que añadir las doctrinas de Nietzsche. Murió de leucemia en Friburg (Alemania). Está enterrado en las murallas de Heraklion, Creta, porque la iglesia ortodoxa se negó a aceptarle en su cementerio. No pareció importale visto su epitafio…

«No espero nada, no temo nada, soy libre.»

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