lunes, 25 de julio de 2016

Epitafio de Moliere

«Aquí yace Molière, el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien»
Molière, cuyo nombre era Jean-Baptiste Poquelin, fue actor, dramaturgo y director de treatro. Nació en París en 1622 y murió 51 años después de un ataque al corazón, posiblemente derivado de la tuberculosis que sufría desde hacía años. El ataque lo sufrió en escena, representando El enfermo imaginario, que en este caso nada tuvo de imaginario, y murió en su casa poco después. Sus obras, como la mencionada, El tartufo o El avaro eran comedias con elevada carga de crítica, sobre todo hacia la burguesía, el clero o todo aquello que tuviera demasiadas normas. Se burlaba de la ignorancia, la preteciosidad, la beatitud o la soberbia. En fin, que aunque el rey de Francia fuera uno de sus principales admiradores, no hizo muchos amigos entre las clases influyentes. Como murió sin confesar ni recibir la extremaunción, el clérigo correspondiente le negó el derecho a ser enterrado en suelo sagrado. El tipo de actitud mezquina contra la que tanto había escrito. Finalmente, apelando al rey, fue enterrado de noche y sin pompa. Años después se erigió un mausoleo a su nombre en el cementerio Père-Lachaise de París, pero nadie sabe si sus restos reposan dentro. Este epitafio se lo escribió él mismo; visto que tenía tuberculosis, se tomó la molestia de hacerlo, aunque no está grabado en el mausoleo. Evidentemente tenía un alto concepto de sus habilidades como actor…

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