domingo, 17 de julio de 2016

Brautigan. El capítulo como microcuento

Un par de horas más tarde, la diligencia se detuvo en casa de la viuda Jane. Al conductor siempre le gustaba tomarse una taza de «café» con la viuda de camino a Billy.
Cuando hablaba de una taza de café no se refería realmente a una taza de caé. Tenía un romance con la viuda, y hacía una parada con la diligencia en su casa e invitaba a entrar a todos los pasajeros. La viuda les daba a cada uno una taza de café y siempre había una bandeja grande de rosquillas caseras sobre la mesa de la cocina.
La viuda Jane era una mujer muy delgada pero jovial, a sus cincuenta y pocos años.
A continuación el conductor, con la ritual taza de café en la mano, subía arriba en compañía de la viuda. Los pasajeros se acomodaban en la cocina, bebían café y comían rosquillas mientras el conductor permanecía arriba, en el dormitorio de la viuda, y se tomaba el «café».
El crujir de los muelles de la cama estremecía la casa como una lluvia mecánica.
RICHARD BRAUTIGAN. El monstruo de Hawkline. Capítulo: «Café» con la viuda.

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