El deseo sexual. Arthur Schopenhauer


El deseo sexual, sobre todo cuando está concentrado, debido a su fijación en una mujer particular, por el enamoramiento, es la quintaesencia de la gran estafa de este bendito mundo; pues aunque es indecible, infinito y desmedido lo que promete, es muy poco lo que cumple.
Tomado de El arte de insultar

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