Brindar con extraños. Libro de cuentos
Hace casi dos años recibí el premio del Programa San Luis libro por el libro de cuentos BRINDAR CON EXTRAÑOS, con un jurado de lujo: Ana María Shua y Alicia Steimberg. Pocos meses después, fue mención en el Casa de las Américas. La gente de San Luis lo editó, el libro es preciosooooo. Pero... no se distribuye, no se puede vender y los derechos vencen en abril del 2013. Mientras algún editor incauto se interesa en mis cuentos, iré publicándolos de a poquito en mi blog.
ELOGIO AGRIDULCE DEL CAPUCHINO - Roberto Arlt
Minga de café. Abstención completa. ¿Y qué le queda a usted? Reducirse al capuchino, al innoble y seductor capuchino, que es una mezcla, por partes iguales, de leche y café, servida en una tacita de café. La tacita, para que usted se haga la ilusión de que se manda a bodega una ración de achicoria, y para engañar la visión, como los cocainómanos que cuando no tienen con qué doparse, toman por la nariz ácido bórico o magnesia calcinada. El caso es hacerse la ilusión...
Fidelidad presidencial
"Un día el presidente Coolidge y si mujer estaban de visita en una granja del gobierno. Al poco de llegar los embarcaron en excursiones separadas. Al pasar ante los pollos, la señora Coolidge preguntó al jefe de la granja si los gallos copulaban más de una vez al día. 'Docenas de veces', fue la respuesta. 'Por favor, dígaselo al presidente', pidió la señora Coolidge. Cuando el presidente pasó ante las aves y le contaron lo de los gallos, preguntó: '¿Cada vez con la misma gallina?' 'Ah, no, señor presidente, cada vez con una distinta.' El presidente asintió lentamente y añadió: 'Dígaselo a mi señora'."
citado en una antología de M H Siegel y H P Zeigler
miércoles, 30 de mayo de 2012
La canción de la Piña Colada - Rupert Holmes
Estaba cansado de mi dama,
habíamos estado juntos demasiado tiempo.
Como un disco gastado
de una canción preferida.
Así que mientras ella estaba tumbada durmiendo,
yo leía el periódico en la cama.
Y en la sección de anuncios personales
estaba esta carta que leo:
"Si te gustan las piña coladas,
y que te sorprenda la lluvia
Si no te gusta hacer yoga
si tienes medio cerebro
si te gusta hacer el amor a medianoche,
entre las dunas de un cabo,
soy la dama que has estado buscando,
escríbeme, y fuguémonos"
Yo ni pensé en mi dama,
ya sé que esto suena bastante mal.
Pero yo y mi antigua dama
habíamos caído en la vieja y estúpida rutina.
Así que escribí al periódico,
puse un anuncio personal.
Y aunque no soy un gran poeta,
pensé que no estaba nada mal.
"Sí, me gustan las piña coladas,
y que me sorprenda la lluvia,
no me gusta mucho la comida sana,
soy más de champán.
Tengo que encontrarme contigo mañana al mediodía,
y terminar con toda esta burocracia.
En un bar llamado O'Malley's
en el que podremos planear nuestra fuga"
Así que esperé con grandes esperanzas,
hasta que ella entró en el lugar.
Reconocí su sonrisa al instante
conocí el contorno de su cara
Era mi propia y hermosa dama
y ella dijo "Oh, eres tú"
y nos reímos por un momento,
y luego dije "Nunca se me habría ocurrido"
"Que te gustaran las piña coladas
y que te sorprenda la lluvia
y el tacto del océano,
y el sabor del champán.
Si quieres hacer el amor a medianoche,
entre las dunas de un cabo
Tú eres el amor que he estado buscando,
ven conmigo, y fuguémonos."
"Si te gustan las piña coladas,
y que te sorprenda la lluvia
Si no te gusta hacer yoga
si tienes medio cerebro
si te gusta hacer el amor a medianoche,
entre las dunas de un cabo,
eres el amor que he estado buscando,
vente conmigo, y fuguémonos"
del blog http://traduzcocanciones.blogspot.com.ar/2010/02/escape-pina-colada-song-rupert-holmes.html
jueves, 17 de mayo de 2012
La Gata Mujer - Felix María de Samaniego
Zapaquilda la bella
era gata doncella,
muy recatada, no menos hermosa.
Queríala su dueño por esposa,
si Venus consintiese,
y en mujer a la gata convirtiese.
De agradable manera
vino en ello la diosa placentera,
y ved a Zapaquilda en un instante
hecha moza gallarda, rozagante.
Celébrase la boda;
estaba ya la sala nupcial toda
de un lucido concurso coronada;
la novia relamida, almidonada,
junto al novio, galán enamorado;
todo brillantemente preparado,
cuando quiso la diosa
que cerca de la esposa
pasase un ratoncillo de repente.
Al punto que le ve, violentamente,
a pesar del concurso y de su amante,
salta, corre tras él y échale el guante.
Aunque del valle humilde a la alta cumbre
inconstante nos mude la fortuna,
la propensión del natural es una
en todo estado, y más con la costumbre.
La Gata con cascabeles - Felix María de Samaniego
Salió cierta mañana
Zapaquilda al tejado
con un collar de grana,
de pelo y cascabeles adornado.
Al ver tal maravilla,
del alto corredor y la guardilla
van saltando los gatos de uno en uno.
Congrégase al instante
tal concurso gatuno
en torno de la dama rozagante,
que entre flexibles colas arboladas
apenas divisarla se podía.
Ella con mil monadas
el cascabel parlero sacudía;
pero cesando al fin el sonsonete,
dijo que por juguete
quitó el collar al perro su señora,
y se lo puso a ella.
Cierto que Zapaquilda estaba
bella.
A todos enamora,
tanto que en la gatesca compañía,
cuál dice su atrevido pensamiento,
cual se encrespa celoso;
riñen éste y aquél con ardimiento,
pues con ansia quería
cada gato soltero ser su esposo.
Entre los arañazos y maullidos
levántase Garraf, gato prudente,
y a los enfurecidos
les grita: «Novel gente,
¡gata con cascabeles por esposa!
¿Quién pretende tal cosa?
¿No veis que el cascabel la caza ahuyenta,
y que la dama hambrienta
necesita sin duda que el marido,
ausente y aburrido,
busque la provisión en los desvanes,
mientras ella, cercada de galanes,
porque el mundo la vea,
de tejado en tejado se pasea?»
Marchose Zapaquilda convencida,
y lo mismo quedó la concurrencia.
¡Cuántos chascos se llevan en la vida
los que no miran más que la apariencia!
viernes, 4 de mayo de 2012
La Telesita. Compilada por Berta Vidal de Battini, a partir del relato oral de Perla Montiveros de Mollo
La Telesita había sido hija única de padres muy ricos. Murieron los dos y como la niña era inocente, ella empezó a dar todo, todo lo que tenía. Las prendas de oro, de plata, la hacienda que ella tenía de la que buscaran, todo se le fue. Y empezó a cantar y bailar. Por ahí le entró. No quedó bien de la cabeza cuando murieron los padres y se fue al monte. A veces llegaba a las casas y le daban de comer. La Telesita era como adivina. Cuando decían en tal parte va a haber un baile, ella ya lo sabía y allá se iba. En las trincheras, como llaman en los pagos lo que rodea el patio para las fiestas, ahí en esa basura que se amontonaba, ahí amanecía la Telesita. Todo el mundo le tenía lástima. Cuando terminaba el baile ya salía cantando esa chacarera que cantaba. Y siempre estaba en los montes. Murió quemada, ardida. Se arrimó a un tronco que había estado quemando porque le hacía frío. Se acostó allí y el fuego siguió marchando y se quemó todo. La recogió una señora que era vecina de nosotros, Doña Fernanda Escobar, que ya era vieja. Ella la llevó a su monumento y la sepultó. Y empezó a hacerle las promesas. Una vez había tenido un chancho para carnear y una noche se lo roban del corral. Ella dice:
- No, mi chancho va a salir. Telesita, te ofrezco un baile. Voy a tomar siete copas de caña y voy a cantar siete chacareras si me lo haces aparecer(...)
Es un alma muy milagrosa. Todos en Santiago le hacen promesas
- No, mi chancho va a salir. Telesita, te ofrezco un baile. Voy a tomar siete copas de caña y voy a cantar siete chacareras si me lo haces aparecer(...)
Es un alma muy milagrosa. Todos en Santiago le hacen promesas
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Chica rara, de 'Frankenweenie'
La joven no termina de encajar con los otros niños de Nueva Holanda. Quizás sea cosa de su desconcertante mirada.
Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry
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"Un escritor debe conocerlo todo, lo bueno y lo malo, especialmente esto último, pues la maldad es la fuente del teatro." Naguib Mahfuz.
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"Si yo muero, cosa difícil, dado mi amor a la vida, muero porque he resuelto morir. La única dificultad que no he sabido vencer en mi vida ha sido la de vivir. Por lo demás, si algo puede la voluntad de quien no ha podido tenerla, dispongo: primero, que no haya entierro; segundo, que no haya luto; tercero, que mi cadáver sea llevado sin ruido a la Asistencia Pública, y de allí a la Morgue. Sería para mí un honor único que un estudiante de medicina fundara su saber provechoso para la humanidad en la disección de cualquiera de mis músculos."
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