ELOGIO AGRIDULCE DEL CAPUCHINO - Roberto Arlt
Minga de café. Abstención completa. ¿Y qué le queda a usted? Reducirse al capuchino, al innoble y seductor capuchino, que es una mezcla, por partes iguales, de leche y café, servida en una tacita de café. La tacita, para que usted se haga la ilusión de que se manda a bodega una ración de achicoria, y para engañar la visión, como los cocainómanos que cuando no tienen con qué doparse, toman por la nariz ácido bórico o magnesia calcinada. El caso es hacerse la ilusión...
Fidelidad presidencial
"Un día el presidente Coolidge y si mujer estaban de visita en una granja del gobierno. Al poco de llegar los embarcaron en excursiones separadas. Al pasar ante los pollos, la señora Coolidge preguntó al jefe de la granja si los gallos copulaban más de una vez al día. 'Docenas de veces', fue la respuesta. 'Por favor, dígaselo al presidente', pidió la señora Coolidge. Cuando el presidente pasó ante las aves y le contaron lo de los gallos, preguntó: '¿Cada vez con la misma gallina?' 'Ah, no, señor presidente, cada vez con una distinta.' El presidente asintió lentamente y añadió: 'Dígaselo a mi señora'."
citado en una antología de M H Siegel y H P Zeigler
Alborada - Philip Larkin. Trd E. Martín Ferrera
Trabajo todo el día, y medio me emborracho por la noche.
A las cuatro me despierto en medio de una oscuridad insondable.
Fijo la vista. A su tiempo, al filo de la cortina acrecerá la luz.
Hasta entonces veo lo que realmente estuvo siempre ahí:
la muerte sin tregua, ahora un día más cercana,
impidiendo cualquier otro pensamiento, salvo cómo,
y dónde, y cuándo moriré.
Estéril interrogante, más el espanto
de morir y estar muerto,
relampaguea de nuevo para horrorizar, para poseer.
La mente desconcertada por el resplandor. No por remordimiento
- el bien no hecho, el amor no dado, el tiempo que se fue,
desgarrado y sin usar – ni porque, desdichadamente,
se precise mucho tiempo para remontar y liberar
una vida de sus errados comienzos, y puede que nunca se logre;
pero sí por el vacío total y eterno,
la extinción cierta hacia la que viajamos,
y en la que estaremos perdidos para siempre. No estar aquí,
no estar en ninguna parte,
y muy pronto; nada más terrible, nada más verdad.
Es una manera especial de sentir miedo,
que no se esfuma con ningún truco. La religión lo intenta,
ese vasto y apolillado brocado musical
creado para fingir que nunca morimos,
ese rollo engañoso que dice que ningún ser racional
puede temer a una cosa que no sentirá, apartando la mirada
de lo que tememos: no tener ojos, ni oído,
ni tacto, sabor u olor; nada en lo que pensar,
nada que amar o a lo que poder unirnos;
el anestésico del que nadie recobra el sentido.
Quedarse así solamente al borde de la visión,
pequeño borrón desenfocado, con un escalofrío continuo
que debilita y conduce hacia la indecisión cada impulso.
La mayoría de las cosas puede que nunca sucedan: ésta ocurrirá,
y lo certero de su cumplimiento nos hace enfurecer
cuando estamos atrapados en el horno del miedo,
sin compañía, o una copa en la mano. El valor es inútil:
dicho sea, no para que otros se asusten. Ser valiente
no permite a nadie librarse de la tumba.
Lamentada o combatida, la muerte es la misma.
Lentamente la luz se afirma, y la habitación toma forma.
Como un armario, resulta evidente lo que sabemos,
lo que hemos sabido siempre, el saber que no podemos escapar;
y aun así no podemos aceptarlo. Habrá que decidirse.
Entretanto, en oficinas cerradas, los teléfonos agazapados
se preparan para sonar; y todo el impasible,
intrincado y agrietado mundo comienza a despertar.
El cielo es blanco como arcilla, sin sol.
El trabajo nos reclama.
De casa en casa, como médicos, van los carteros.
Conocerlo todo, según Mahfuz
"Un escritor debe conocerlo todo, lo bueno y lo malo, especialmente esto último, pues la maldad es la fuente del teatro." Naguib Mahfuz.
Paradoja del deseo - Oscar Wilde
En este mundo yo sólo sé de dos desgracias: la primera es no conseguir lo que uno desea, y la otra es conseguirlo; ¡esta última es una verdadera tragedia!
Testamento de Florencio Sánchez
"Si yo muero, cosa difícil, dado mi amor a la vida, muero porque he resuelto morir. La única dificultad que no he sabido vencer en mi vida ha sido la de vivir. Por lo demás, si algo puede la voluntad de quien no ha podido tenerla, dispongo: primero, que no haya entierro; segundo, que no haya luto; tercero, que mi cadáver sea llevado sin ruido a la Asistencia Pública, y de allí a la Morgue. Sería para mí un honor único que un estudiante de medicina fundara su saber provechoso para la humanidad en la disección de cualquiera de mis músculos."
Sobre la Vejez. Marguerite Yourcenar
Ya a los 80 años, al responder una pregunta sobre su edad, dijo que no la notaba. "Cuando me canso -explicó- tengo 10 siglos; cuando trabajo, 40 años."
Sobre la vejez. André Maurois
Envejecer es una mala costumbre.
Siempre idéntica a sí misma
Estaban una pera y un tomate en la parada del autobús. Y el tomate le pregunta a la pera:
-¿Hace cuánto que espera?
Y la pera responde:
-Desde que nací.
Búsquedas desesperadas - Woody Allen
«No solo no existe Dios, sino a ver cómo encuentras un electricista un fin de semana».
Conócete a ti mismo. Oscar Wilde
Yo soy la única persona en el mundo a quien desearía conocer a fondo; pero no veo ninguna posibilidad de hacerlo, por ahora.
He malgastado mis horas - Leonardo Da Vinci
Las promesas engañan; el tiempo decepciona; la muerte burla los cuidados; las ansiedades de la vida son nada.
Etérea. Tradición oral española.
Este es el cuento de María Sarmiento
que fue a cagar y se la llevó el viento
De una Suplicante a Santa Lucía
En una plaquita debajo de la imagen de Santa Lucía, en la Iglesia de Pompeya, se lee: "Acuérdate de mi marido".
El quid es: ¿el marido de la suplicante padecía una dolencía en los ojos? ¿O la suplicante quiso decir: "No lo pierdas de vista"?!
Entradas populares
-
Mae: La cesta con duraznos la dejo aquí, si, Susie? Son duraznos pelones, la gente no los quiere. Les gusta que los duraznos tengan pelu...
-
De los pájaros del monte yo quisiera ser canario, para hablar contigo abajo del campanario. De los pájaros del monte yo quisiera ser ...
-
Últimos días de diciembre de 1940 – Pueblo de la provincia de Buenos Aires Es el velatorio de Otto Kranevitter. Es a cajón cerrado. Lo cubr...
-
Tres hojitas, madre, tiene el arbolé, la una en la rama, las dos en el pié, las dos en el pié, las dos en el pié. Inés, Inés, Inesita, Inés...
-
Que las lluvias que te mojen sean suaves y cálidas. Que el viento llegue lleno del perfume de las flores. Que los ríos te sean propici...
-
Personajes: Celeste Albaret, criada Celina Cottin, la criada anterior. Albertina, personaje de “En busca del tiempo perdido” de...
-
Mi Buenos Aires querido cuando yo te vuelva a ver, no habrás más pena ni olvido. El farolito de la calle en que nací fue el centinela ...
-
Estoy sentado al borde de la carretera, el conductor cambia la rueda. No me gusta el lugar de donde vengo. No me gusta el lugar adonde...
-
Mañana es domingo se casa Piringo con un pajarito de Santo Domingo. -¿Quién es la madrina? -Doña Catalina. -¿Quién es el padrino? -D...
-
I El tipo afuera pasó un buen rato tocando con los nudillos. Eran golpes leves, por eso Rony no pudo escuchar. Tendría miedo de desperta...
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada