La sensación de no comprender del todo el mundo y no saber si es uno o los demás...

La sensación de no comprender del todo el mundo y no saber si es uno o los demás...

Brindar con extraños. Libro de cuentos

Hace casi dos años recibí el premio del Programa San Luis libro por el libro de cuentos BRINDAR CON EXTRAÑOS, con un jurado de lujo: Ana María Shua y Alicia Steimberg. Pocos meses después, fue mención en el Casa de las Américas. La gente de San Luis lo editó, el libro es preciosooooo. Pero... no se distribuye, no se puede vender y los derechos vencen en abril del 2013. Mientras algún editor incauto se interesa en mis cuentos, iré publicándolos de a poquito en mi blog.

ELOGIO AGRIDULCE DEL CAPUCHINO - Roberto Arlt

Minga de café. Abstención completa. ¿Y qué le queda a usted? Reducirse al capuchino, al innoble y seductor capuchino, que es una mezcla, por partes iguales, de leche y café, servida en una tacita de café. La tacita, para que usted se haga la ilusión de que se manda a bodega una ración de achicoria, y para engañar la visión, como los cocainómanos que cuando no tienen con qué doparse, toman por la nariz ácido bórico o magnesia calcinada. El caso es hacerse la ilusión...

Fidelidad presidencial

"Un día el presidente Coolidge y si mujer estaban de visita en una granja del gobierno. Al poco de llegar los embarcaron en excursiones separadas. Al pasar ante los pollos, la señora Coolidge preguntó al jefe de la granja si los gallos copulaban más de una vez al día. 'Docenas de veces', fue la respuesta. 'Por favor, dígaselo al presidente', pidió la señora Coolidge. Cuando el presidente pasó ante las aves y le contaron lo de los gallos, preguntó: '¿Cada vez con la misma gallina?' 'Ah, no, señor presidente, cada vez con una distinta.' El presidente asintió lentamente y añadió: 'Dígaselo a mi señora'."

citado en una antología de M H Siegel y H P Zeigler

miércoles, 31 de agosto de 2011

La familia. Conclusiones. Claude Lévi-Strauss


La sociedad pertenece al reino de la cultura, mientras que la familia es la emanación, al nivel social, de aquellos requisitos naturales sin los cuales no podría existir la sociedad y, en consecuencia, tampoco la humanidad. Como dijo un filósofo del siglo xvi el hombre sólo puede superar a la naturaleza obedeciendo sus leyes. Consiguientemente, la sociedad ha de dar a la familia algún tipo de reconocimiento. No es sorprendente, pues —como los geógrafos han observado también con respecto al uso de los recursos naturales de la tierra— que el mayor grado de acatamiento de las leyes naturales se acostumbra a dar en los dos extremos de la escala cultural: entre los pueblos más simples y entre los pueblos más civilizados. Sucede que los primeros no pueden permitirse el lujo de pagar el precio de una desviación demasiado pronunciada, mientras que los segundos se han equivocado suficientes veces como para comprender que el sometimiento a las leyes naturales es la política más apropiada a seguir. Esto explica por qué la familia restringida, monógama, relativamente estable y pequeña parece recibir mayor reconocimiento en los pueblos primitivos y en las sociedades modernas que en las sociedades situadas a niveles intermedios. Sin embargo, esto no es más que un ínfimo cambio de posición del punto de equilibrio entre la naturaleza y la cultura y no afecta el cuadro general que hemos ofrecido en este ensayo. Cuando uno viaja despacio y con gran esfuerzo, los descansos debieran ser largos y frecuentes. Y cuando a uno le es ofrecida la posibilidad de viajar a menudo y rápido, uno debiera, aunque por razones diferentes, parar y descansar a menudo. Cuantos más caminos existan es mucho más posible encontrar cruces. La vida social impone sobre los stocks consanguíneos de la humanidad un viaje incesante de una parte a otra; la vida familiar es poco más que la expresión de la necesidad de aflojar la marcha en los cruces y tomar la oportunidad para descansar. Pero las órdenes son de continuar la marcha. Y no puede decirse que la sociedad esté compuesta por familias de la misma forma que no puede decirse que un viaje esté formado por las paradas que lo descomponen en una serie de etapas discontinuas. En conclusión, la existencia de familia es, al mismo tiempo, la condición y la negación de la sociedad.

Casarse con un infante. Claude Lévi-Strauss

Hay muchos pueblos entre los que el tipo de cónyuge con el que uno debe casarse es mucho más importante que el tipo de unión que formarán juntos. Estos pueblos están dispuestos a aceptar uniones que, a nosotros, no sólo nos parecerían increíbles, sino en contradicción directa con los fines y propósitos de fundar una familia. Por ejemplo, los chukchee de Siberia no mostraban la menor repulsión por el matrimonio de una chica de veinte años con un bebé-marido de dos o tres años. En este caso, la joven mujer, madre gracias a un amante autorizado, cuidaría conjuntamente a su propio bebé y a su bebé-marido. Por su parte, los indios mohave de Norteamérica tenían la costumbre opuesta: un hombre se casaba con una niña, a la que cuidaba hasta que fuera lo suficiente mayor como para cumplir con sus deberes conyugales. Se suponía que dichos matrimonios eran en extremo duraderos dado que los sentimientos naturales que existen entre marido y esposa vendrían reforzados por el recuerdo del cuidado maternal o paternal concedido por uno de los cónyuges sobre el otro.

La melancolía. Breve historia


Alemán: Melancholie.
Francés: Mélancolie.
Inglés: Melancholy.

Término derivado del griego melas (negra) y khole (bilis), utilizado en filosofía, literatura y medicina, en psiquiatría y en psicoanálisis; desde la Antigüedad, designa una forma de locura caracterizada por el ánimo sombrío, es decir, por una tristeza profunda, un estado depresivo que puede llevar al suicidio, y por manifestaciones de temor y desaliento que pueden o no tomar el aspecto de un delirio.
Aunque la melancolía ocupa un lugar importante en el dispositivo freudiano, los mejores estudios sobre este tema no fueron producidos por el discurso psiquiátrico o psicoanalítico, sino por los poetas, los filósofos, los pintores y los historiadores que supieron asegurarle un estatuto teórico, social, médico y subjetivo.
Desde la descripción homérica de la tristeza de Belerofonte (héroe perseguido por el odio de los dioses, ya que había querido escalar el cielo) hasta la teorización de Aristóteles acerca del "genio melancólico", pasando por el relato mítico de Hipócrates sobre Demócrito (ese filósofo "loco" que se reía de todo y diseccionaba animales para encontrar en ellos la causa de la melancolía del mundo), esta forma de lamentación perpetua siempre fue la expresión más incandescente de una rebelión del pensamiento y también la manifestación más extrema de un deseo de autoaniquilación ligado a la pérdida de un ideal. De allí la idea desarrollada por Erwin Panofsky (1892-1968) de que la historia de la melancolía es la historia de una transferencia permanente entre el dominio de la enfermedad y el del espíritu, el relato de la intensa y sombría irradiación del sujeto de la civilización víctima del desfallecimiento de su deseo.
Durante siglos, la teoría hipocrática de los humores permitió describir de manera casi idéntica los síntomas clínicos de este mal: humor triste, sensación de un abismo infinito, extinción del deseo y la palabra, embotamiento seguido de exaltación, atracción irresistible de la muerte, las ruinas, la nostalgia, el duelo. La melancolía se asociaba con la bilis negra, uno de los cuatro humores: "La sangre imita el aire, aumenta en primavera, reina en la infancia. La bilis amarilla imita el fuego, aumenta en verano, reina en la adolescencia. La melancolía o bilis negra imita la tierra, aumenta en otoño, reina en la madurez. La flema imita el agua, aumenta en invierno, reina en la vejez."
Enfermedad de la madurez, del otoño y de la tierra, la melancolía podía entonces diluirse en los otros humores e ir de la mano con la alegría y la risa (la sangre), con la inercia (la flema), con el furor (la bilis arnarilla): en virtud de estas mezclas, afirmaba su presencia en todas las formas de expresión humana. De allí surgirá la idea de la alternancia cíclica entre un estado y otro (entre la manía y la depresión), característica de la nosografía psiquiátrica moderna.
Pero, como humor negro, la melancolía derivaba del mal de Saturno, dios de la agricultura de los romanos, mórbido y desesperado, identificado con el Cronos de la mitología griega, que había castrado a su padre (Urano) antes de devorar a sus propios hijos. A los melancólicos se los llamaba entonces saturninos, aunque cada época construyó su propia representación de la enfermedad.
Si bien el médico inglés Thomas Willis (1621-1675) fue el primero que, en el siglo XVII, relacionó la manía y la melancolía para definir un ciclo maníaco-depresivo, al filósofo Robert Burton (1577-1640) le corresponde el mérito de haber presentado, en 1621, con Anatomía de la melancolía, la versión canónica de la nueva concepción de la melancolía ya incorporada en las costumbres. Desde fines de la Edad Media, el término, en efecto, era sinónimo de tristeza sin causa, y la antigua doctrina de los humores había sido progresivamente reemplazada por una causalidad existencial. Se hablaba entonces de temperamentos melancólicos, pensando en Hamlet, que en el cambio de siglo se había convertido en la figura por excelencia del drama de la conciencia europea: un sujeto librado a sí mismo en un mundo atravesado por la revolución copernicana. Aunque conservando el antiguo vocabulario humoral, Burton asimilaba la melancolía a una desesperación del sujeto abandonado por Dios.
A fines del siglo XVIII, y sobre todo en vísperas de la Revolución Francesa, la melancolía apareció como el síntoma principal del hastío destilado por la vieja sociedad. Parecía afectar tanto a los jóvenes burgueses sin privilegios de nacimiento como a los desplazados que habían perdido todo punto de referencia. También hacía estragos entre los aristócratas desocupados, privados del derecho de hacer fortuna. Hastío de la felicidad, felicidad del hastío, sensación de escarnio o aspiración a la felicidad de superar el hastío, la melancolía funcionaba como un espejo en el que se reflejaban la declinación general del orden monárquico y el anhelo de intimidad con uno mismo: "Todas las historias universales y las investigaciones de las causas me aburren -decía Madame du Deffand-; he agotado todas las novelas, los cuentos, los teatros; sólo quedan las cartas, las vidas particulares y las memorias escritas por quienes hacen su propia historia para divertirme e inspirarme alguna curiosidad. La moral, la metafísica me provocan un aburrimiento mortal. ¿Qué les diré? He vivido demasiado." Se pensaba también que algunos climas favorecían el mal, más frecuente en los países nórdicos que en las regiones meridionales. Finalmente, en las mujeres, a menudo se lo relacionaba con la enfermedad de los vapores, atribuida a veces al bazo, fuente de la bilis negra, y otras al útero, lugar imaginario de la sexualidad femenina.
Con la instauración del saber psiquiátrico en el siglo XIX, la melancolía sufrió numerosas variaciones terminológicas, destinadas en primer lugar a transformar esa extraña “Felicidad de estar triste" (como diría Victor Hugo) en una verdadera enfermedad mental sin adornos literarios o filosóficos, y en segundo término a inscribirla en una nueva nosografía regida por la división entre psicosis y neurosis. Llamada lipemanía por Jean-Étienne Esquirol (1772-1840), la melancolía tomó después el nombre de locura circular en la pluma de Jean-Pierre Falret (1794-1870), y se la vinculó entonces con la manía. A fines del siglo, Emil Kraepelin la incorporó a la locura maníaco-depresiva, más tarde refundida en la psicosis maníaco-depresiva.
Si bien los herederos de la nosografía alemana tendieron a diluir la melancolía en el vocabulario técnico del discurso psiquiátrico, los fenomenólogos conservaron el término, acercándolo también a la manía. Éste fue sobre todo el caso de Ludwig Binswanger, quien definió la melancolía como una alteración de la experiencia temporal, y la manía como un debilitamiento de la relación intersubjetiva.
Poco interesado por esta psiquiatrización del estado melancólico, Sigmund Freud renunció a acercar manía y depresión, prefiriendo revigorizar la antigua definición de la melancolía: no ya una enfermedad, sino un destino subjetivo.
En 1895 Freud se planteó el problema de la melancolía, y en un manuscrito enviado a Wilhelm Fliess la relacionó con el duelo (es decir, con el Iamento por algo perdido") la comparó con la anorexia y la vinculó con una ausencia de excitación sexual somática. Pero sólo en 1917 publicó un texto magistral sobre el tema, "Duelo y melancolía", haciendo del segundo término la forma patológica del primero. Mientras que en el trabajo de duelo el sujeto logra desprenderse progresivamente del objeto perdido, en la melancolía, por el contrario, se piensa culpable de la muerte que ha sobrevenido, la niega, se cree poseído por el difunto o afectado de la enfermedad que llevó a la muerte a este último. En síntesis, el yo se identifica con el objeto perdido, al punto de perderse a sí mismo en la desesperación infinita de una nada irremediable.
Antes de publicarlo, Freud envió este texto a Karl Abraham, gran especialista freudiano en las psicosis, y principalmente en la melancolía en su forma de psicosis maníaco-depresiva, a la cual dedicó varios artículos.
Mientras que los freudianos asociarían los datos de la nosografía psiquiátrica con la reflexión psicoanalítica sobre el duelo, la escuela kleiniana, marcada desde el principio por el trabajo de Abraham, acentuó la problemática de la pérdida del objeto y de la posición depresiva inscrita en el núcleo de la realidad psíquica.
A fines del siglo XX, la depresión, forma atenuada de la melancolía, se ha convertido en las sociedades industriales avanzadas en una especie de equivalente de la histeria de la Salpêtrière, exhibida en otro tiempo por Jean Martin Charcot: una verdadera enfermedad de la época. Pero si la histeria aparecía a los ojos de los contemporáneos como una rebelión del cuerpo femenino contra la opresión patriarcal, la depresión, cien años más tarde, parece ser la marca del fracaso del paradigma de la rebelión en un mundo carente de ideales y dominado por una poderosa tecnología farmacológica muy eficaz en el plano terapéutico.
Por otra parte, en la estructura melancólica hay una constante, como lo demostró Freud. Se trata de la imposibilidad permanente de que el sujeto haga el duelo del objeto perdido. Y es esto sin duda lo que explica la presencia de ese famoso "temperamento melancólico" en los grandes místicos, siempre en peligro de alejarse de Dios; en los revolucionarios, siempre en busca de un ideal que se sustrae, y en algunos creadores, que persiguen constantemente una superación de sí mismos.

martes, 30 de agosto de 2011

La soltería en extinción - Claude Lévi-Strauss

Todavía es más notable el auténtico sentimiento de repulsión que muchas sociedades muestran con respecto al celibato. En términos generales puede decirse que, entre las llamadas tribus primitivas, no existen solteros por la simple razón de que no podrían sobrevivir. Uno de los momentos más conmovedores de mi trabajo de campo entre los bororo fue el encontrarme con un hombre de unos 30 años, sucio, mal alimentado, triste y solitario. Cuando pregunté si el hombre se hallaba gravemente enfermo, la respuesta de los nativos me resultó un shock: el hombre no tenía nada de particular, salvo el hecho de ser soltero.

La honestidad literaria ante todo. Moliére

No, señores, no me desdigo, y estaré de acuerdo con todo fuera de ese punto. ¿De qué se ofende? ¿Y qué quiere decirme? ¿Sufre su reputación porque él no escriba bien? ¿Qué le importa mi consejo, que recibió de mal modo? Se puede ser hombre principal y hacer malos versos: no es al honor que atañen estos asuntos; lo tengo por un caballero en todos los sentidos, hombre de corazón, de calidad y de mérito, todo lo que os plazca, pero muy mal autor. Alabaré, si se quiere, su lujo y su despensa, su destreza para el caballo, las armas y la danza; pero que no se me busque para alabar sus versos; y cuando no tiene uno la dicha de hacerlos mejores, no debe tener el antojo de rimar, como no sea condenado a ello bajo pena de muerte.


Tomado de El Misántropo

martes, 23 de agosto de 2011

Qué es la civilización - Lucio V Mansilla

La civilización consiste, si yo me hago una idea exacta de ella, en varias cosas.
En usar cuellos de papel, que son los más económicos, botas de charol y guantes de cabritilla. En que haya muchos médicos y muchos enfermos, muchos abogados y muchos pleitos, muchos soldados y muchas guerras, muchos ricos y muchos pobres. En que se impriman muchos periódicos y circulen muchas mentiras. En que se edifiquen muchas casas, con muchas piezas y muy pocas comodidades. En que funcione un gobierno compuesto de muchas personas como presidente, ministro, congresales, y en que se gobierne lo menos posible. En que haya muchísimos hoteles y todos muy malos y todos muy caros.

Motivos para el viajar - Lucio V Mansilla

Ni todos viajan del mismo modo, ni por las mismas razones, ni con el mismo resultado.
Se viaja por gastar el dinero, adquirir un porte y un aire chic, comer y beber bien.
Se viaja por lucir la mujer propia, y a veces la ajena.
Se viaja por instruirse.
Se viaja por hacerse notable.
Se viaja por economía.
Se viaja por huir de los acreedores.
Se viaja por olvidar.
Se viaja por no saber qué hacer.

sábado, 20 de agosto de 2011

Virtudes afrodisíacas del pescado y falta a la virtud de los derviches


El Sultán Saladino quiso probar hasta qué punto podía llegar la continencia de sus derviches, e hizo conducir a dos a su palacio, alimentándolos durante cierto tiempo con las más suculentas carnes.
Prontó se borró la huella de sus ayunos, empezando sus cuerpos a redondearse. Entonces, les dieron por compañeras a dos odaliscas de radiante belleza, las cuales fracasaron en sus sabios ataques eróticos, y los dos santos salieron de tan delicada prueba puros como el diamante de Visapur.
El sultán los retuvo todavía en su palacio y, para celebrar el triunfo, los alimentó durante un tiempo exclusivamente de pescado. A los pocos días los sometió de nuevo al doble poder de la juventud y la belleza de las odaliscas; pero esta vez la Naturaleza fue más fuerte, y los felices cenobitas sucumbieron.

Tomado de "Impotencia y afrodisíacos" de M D Rasnikov

Prueba de amor "a la nuez moscada"


Entre las innumerables amantes de Augusto el Fuerte, duque de Sajonia y rey de Polonia (1670-1733), se encontraba la Condesa Von Rochlitz, suyo nombre de soltera era Sybille von Neischütz. La dama en cuestión quiso asegurarse el amor del rey, apodado el fuerte, por lo que se tragó dos veces una nuez moscada (muy afrodisíaca) que después de haber recorrido todo su cuerpo trituró mezclándola con la bebida se la hizo tomar a su amado.

Tomado de "Impotencia y afrodisíacos" de M D Rasnikov

Sobre Las Mil y Una noches - Jorge Luis Borges

Tengo en casa los diecisiete volúmenes de la versión de Burton. Sé que nunca los habré leído todos pero sé que ahí están las noches esperándome; que mi vida puede ser desdichada pero ahí estarán los diecisiete volúmenes; ahí estará esa especie de eternidad de Las mil y una noches del Oriente.

Metempsicosis - Rubén Darío


Yo fui un soldado que durmió en el lecho
de Cleopatra la reina. Su blancura
y su mirada astral y omnipotente.
     Eso fue todo.
¡Oh mirada! ¡oh blancura! y oh, aquel lecho
en que estaba radiante la blancura!
¡Oh, la rosa marmórea omnipotente!
     Eso fue todo.
Y crujió su espinazo por mi brazo;
y yo, liberto, hice olvidar a Antonio.
(¡Oh el lecho y la mirada y la blancura!)
     Eso fue todo.
Yo, Rufo Galo, fui soldado y sangre
tuve de Galia, y la imperial becerra
me dio un minuto audaz de su capricho.
     Eso fue todo.
¿Por qué en aquel espasmo las tenazas
de mis dedos de bronce no apretaron
el cuello de la blanca reina en broma?
     Eso fue todo.
Yo fui llevado a Egipto. La cadena
tuve al pescuezo. Fui comido un día
por los perros. Mi nombre, Rufo Galo.
     Eso fue todo.

martes, 16 de agosto de 2011

10 claves para escribir bien, según Rosa Montero


La escritora española y el autor mexicano Jorge Volpi imparten un cibertaller de escritura durante la Feria del Libro de Guadalajara. Cada día, de 16.00 a 18.00, hora peninsular española, charlan con los lectores sobre los entresijos de escribir. Montero se ha estrenado con el método de la creación literaria. Estas son sus 10 claves a preguntas, también clave de los lectores.
¿Para qué se escribe?
"Uno no escribe para decir nada, sino para aprender algo. Escribes porque algo te emociona y quieres compartir esa emoción. Y tú sin duda sientes esas emociones que son más grandes que tú, y por eso quieres escribir, ¿no? No se trata de soltar mensajes sesudos".
¿Cómo empezar?
"Toma notas de las cosas que te llamen la atención o te emocionen. Y déjalas crecer en la cabeza. Luego, escribe un cuento en torno a una de las ideas... Para hacer dedos, también hay ejercicios. Por ejemplo, escribe un recuerdo importante de tu vida contado por otra persona. Puedes hacer ejercicios como escribir algo que hay sido muy importante en tu vida, quizá en tu infancia, pero contado desde fuera por un narrador real (por ejemplo un tío tuyo) o inventado, e incluyéndote como personaje".
¿Cómo enfrentarse a la página en blanco?
"Llamar la atención' es el primer paso. El huevecillo. Déjalo crecer en la cabeza... Juega a imaginar en torno a eso. Consecuencias de los hechos, posibilidades... Se escribe sobre todo en la cabeza. Y cuando tengas más o menos una historia, escríbela.
En cuanto a la rutina, depende del escritor. Tienes que encontrar tu método. Yo no tengo rutinas horarias, pero para escribir desde luego tienes que trabajar. Siempre es bueno forzarte a sentarte todos los días un rato, aunque no sea a la misma hora, y aunque no escribas nada".
¿Es bueno escribir sobre uno mismo?
"Hay escritores que hablan de su propia vida, pero que son tan buenos que consiguen convertirla en algo universal (como Proust o Conrad en El corazón de las tinieblas) y otros que cuentan cosas que no tienen nada que ver con ellos en apariencia, pero que las sienten como propias. O sea, que es un problema de calidad.... Si eres bueno, aunque narres algo real, harás algo universal. Eso sí, creo que hay más posibilidades de hacer mala literatura si escribes de tu propia vida, sobre todo si eres un autor joven. El autor joven siempre escribe de sí mismo aun cuando hable de los demás, y el autor maduro siempre escribe de los demás aun si habla de sí mismo. Ése es el lugar que hay que ocupar. La distancia con lo narrado. No importa que el tema sea 'personal' si lo escribes desde fuera".
¿Cómo se elige el nombre de un personaje?
"Los personajes suelen traer su propio nombre. 'Escucha' lo que te dicen. Es decir, escucha el nombre que se te ocurre al pensar en él. El escritor maduro es el que tiene la modestia suficiente para dejarse contar la novela o el cuento por sus personajes"
¿Qué hacer ante el bloqueo del escritor?
"Ah, sí, el bloqueo existe, sin duda. La seca, lo llamaba Donoso, porque se te seca la cabeza. Pero a veces no es un verdadero bloqueo, sino miedo, exigencia excesiva. No hay manera de escribir sin dudas: siempre se duda horriblemente. Se escribe a pesar de las dudas. Y el completo goce tampoco es tal.... A menudo escribir es como picar piedra".
¿Y ante el embrollo de ideas que luchan unas con otras?
"Sí, ése es un problema. No has conseguido enamorarte lo suficiente de una idea. A veces me ha pasado. Creo que es porque le damos demasiadas vueltas racionales: ¿saldrá mejor esta historia? ¿O esta otra? Ponte frente a tus ideas, escoge la que más te emocione y olvida las demás".
¿Es bueno juntar textos diferentes sobre el mismo tema?
"Me encanta que todas tus historias tengan relación. Pues no me parece mala idea intentar construir un todo con esos textos... Mira a ver si el conjunto te sugiere algo más. En estos casos, el todo tiene que aportar algo más que la suma de las partes.... Es un buen ejercicio".
¿Hay que dejar dormir los textos?
"Tardo unos tres años en cada novela; el primer año, la historia va creciendo en mi cabeza, en cuadernitos, en fichas y grandes cuadros de la estructura, personajes, etc. Cuando ya sé todo, los capítulos que va a tener y qué va a pasar, me siento al ordenador, y vuelve a cambiar".
¿Cómo encontrar el final de una novela?
"De nuevo, depende de las personas. A mí el final se me ocurre muy pronto y escribir es conseguir llegar a ese final... Pero a otros escritores se les ocurre el final mientras escriben, porque la novela es una criatura viva que te enseña. Déjate llevar. Es lo que hay que hacer".

Los Diez Mandamientos de Robert Mckee


PRIMERO       
No le quitarás de las manos la crisis/el clímax al protagonista. Mandamiento anti deus "ex machina".

SEGUNDO   
No le
 facilitarás la vida al protagonista. En un argumento nada progresa si no es a través del conflicto.

TERCERO
No harás una exposición porque sí. Dramatízala. Conviene la exposición en munición. Utilízala para girar el final de una escena, para favorecer al conflicto.

CUARTO
No utilizarás falsos misterios ni sorpresas fáciles. No escondas nada importante que sepa el protagonista. Mantennos al nivel del héroe. Que sepamos lo que él/ella sabe.

QUINTO      
Respetarás a tu público. Mandamiento antimercenario.

SEXTO  
Conocerás tu mundo como Dios conoce éste. Mandamiento pro­investigación.

SÉPTIMO
No complicarás con nuevos elementos ya que la complejidad de los que dispones es mejor. No multipliques las complicaciones en un solo nivel. Utiliza las tres: intra-personal, interpersonal, extra-personal.

OCTAVO
Llevarás las situaciones al límite, negando las negaciones, llevan­do a los personajes hasta los extremos y la profundidad más lejanos del conflicto imaginables dentro del propio espectro de probabilidades del argumento.

NOVENO     
No escribirás con evidencia. Pon un subtexto debajo de cada texto.

DÉCIMO      
Reescribirás.



Tomados del texto "Estructura Argumental del Guión". Seminario realizado en Barcelona entre el 11 y el 13 de enero de 1991. Traducción: Xavier Nerín.

Ato Solene - Luis M Pescetti

Antes de que nada quiero significar que es un alto honor para mí poder haber podido liegado a ser diretora de este establecimiento escolar de enseñanza, aunque más no fuera que todo se justefica en haber liegado al día de que hoy para poder recibir con mis humildes palabras que pude haliar al tan alto conjunto de personas que hoy se han acercado a nosotros a tal efecto.

Se encuentra entre nosotros, enchiéndonos de orguliecimiento (comienza a jugar con su zapato y se le sale), la bisnieta del fundador de nuestra escuela: la Señorita Írpides de Loza. Otro aplauso para elia también… pobre mujer.

Y bien, ahora sí: Altísimas Autoridades, Señorita Inspectora, Señorita Secretaria, Señoras Maestras, Señoras Porteras, alúcnos, y ¿por qué no también? Señorita Vice-Directora, que también es un ser humano como todos, ¿no? Antes de iniciar con este acto solegne vamos a oír una canción que hice dedicada al escudo de la cooperadora y que le puso música la señorita Esther, de actividades prácticas. Oigamos el disco con atención que allí lo canta el profesor de gignasia.
Tras su halo de aureólico estigma,
de perfiles de fébico ardor,
impoluta, la insignia sonriente
al futuro da su corazón.
En los campos resuena la imagen
con su rostro severo de orgullo,
dando gesta a los gritos infames,
fulgurando resuelta el triunfo.
Clamorosas las huestes avanzan
perspicaces, broncíneas, sin fin.
Repicando las épicas glorias
que la historia proclama al clarín.
Nuestra tierra reclama la heroica
a la nunca tan bien aludida:
¡Grande esfinge sonora y sagrada
de la plúmbica causa sin prisa!
Un futuro de grandeza
nos espera a todos nosotros
¡Huyamos en su procura!
¡Huyamos pronto!
¡Muy bien! ¡Qué hermosa! ¿No’cierto? Bien. En todos los atos leo algo que traigo preparado y hoy quisiera hacerlo con algo que escribí inspirada en los ninios. (deposita su mirada sobre todos los presentes, pone los ojos en blanco, se demora, y empieza).
¡Ninios! Sóis como suaves palomilias que se albergan en los prístinos pliegues de vuestros corazoncitos de algodón. La vida, con sus dones explendentes, aún no os ha golpeado con su sufrimiento de pecado y castigo mortal en el infierno terrestre. Por eso os dirijo estas breves palabras lienas de amor, para guiaros y prepararos… ¡Quinto grado! ¿¡Se quieren quedar quietos por favor que estoy hablando!? ¿¡Dónde está la maestra de ese grado!? (hace una pausa dramática) Estáis en la edad más dorada y anhelada: la infancia. No cejaréis de intentar infinitos caminos dorados, porque es propio y natural de vuestra ingenua edad que tenéis el don de creer en la esperanza con su liama candorosa de esplendor. Pero cuando la vida os empiece a mostrar su verdadera cara, y el arco iris de vuestros sueños se corra dejando lugar a la lucha cruel, al dolor, al sacrificio inútil, a la culpa de no ser merecedores de más amor, no penséis ni por un milímetro que ese dolor y ese sufrimiento que os espera mañana ha sido en vano. Pensad más bien que podréis buscarnos. Liamadnos padres y madres si os lo precisáis, porque eso somos con nuestro amor… ¡Primer grado va a seguir el ato de pie hasta el final si se siguen haciendo los graciosos! …padres y madres si os lo precisáis porque eso somos con nuestro amor. Aplausos, por favor. Muchas gracias.
Bueno, hoy nos reúne un hecho que no por menos singular es más que importante. Todos lo sabemos porque hemos estado ollendo trabajar a los albañiles abnegados, que hoy no pudieron venir, pero igual los invitamos y quedamos que van a pasar otro día.
Mientras ustedes ninios estaban tranquilos en las aulas, contentos de estar entre maestros y amigos, elios trabajaban y trabajaban para nosotros. ¡Sí! Y gracias al esfuerzo de elios que se lo pagamos con la invalorable alluda de las Altas Autoridades presentes y de la Cooperadora, y del escudito que está a la venta a la salida del ato de hoy, podemos decir todos, y con el mayor de los orgulios: ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡El bañito del Despacho de la Cooperadora está terminado! ¡Sí! ¡Es nuestro! ¡Lo logramos con nuestros esfuerzos y, al usarlo, también nos esforzaremos… en cuidarlo! ¡Sí! Está aquí gracias a la nuestra lucha cotidiana de todos los días. Y no importa que todavía no podamos usarlo porque, como todos saben, la Cooperadora se lo dona a la Provincia, pero la Escuela pertenece al Ministerio, entonces todavía no se puede usar porque: o bien la Provincia dona el bañito al Ministerio, o bien el Ministerio dona la Escuela al bañito… perdón, a la Provincia. ¡Pero no importa! Porque el Ministerio y la Provincia son la Patria y con estas obras la estamos haciendo crecer. Ahora la Patria tiene un pedazo más en nuestra Escuela, ¿No’cierto?
Por eso nos reunimos: porque crecer es educar y avanzar es ir hacia el futuro. Porque la grandeza la vamos a lograr entre todos y por eso hoy somos más que antes aunque mañana seamos menos que ahora y cada día nos traiga el Sol con sus ralios de oro y la Luna con sus ralios de plata y su fulgor de los astros del cielo que nos sigan aliudando iluminando nuestras obras. Estos niñitos que hoy vemos temblando de emoción en nuestras aulas, mañana serán los hombres que seguirán haciendo más mañana y avanzando y aumentando la riqueza de nuestro amor en nuestros corazones. ¡Fernandez sacate la mano de ahí que te estoy viendo! Bueno… y ahora vamos a terminar con la participación de los chicos, que siempre esperan los papás y las maestras preparan con tanto trabajo durante meses, con la ilusión de que liegue el día tan anhelado. Primero va a pasar Raúl Cardales, de 4 años, de la salita azul de la señorita Bibiana… ¿Estás listo mi amor? (desde el fondo se oye grito y llanto) Bueno, a ver pasá Raulito (entra el niño, entre enojado y asustado).
Señorita Viviana – Dale, Raulito… (silencio) ¿No te acordás lo que hiciste con la Señorita?
Raúl – (la mira y niega con la cabeza) …
Sta V – Lo del acto… ¿Querés que me quede acá con vos?
R – (hace que no, con la cabeza).
Sta V – Mirá que están esos señores importantes y qué van a pensar, ¿eh?
R – (rompe en llanto)
(interviene la Directora) Bueno, bueno, no importa. Los chicos son así, se ponen nerviosos y se traban un poco, a él no lo hacemos pasar nunca más a un ato y listo. Ahora va a pasar a decir una copla: Daniela Mosini, de tercer grado B, y la escribió ella misma, así que: calladitos todos.
(pasa la niña, muy contenta; se ubica lejos del micrófono y no se oye, la directora le hace señas para que se acerque, ella se pega demasiado al micrófono y el sonido se satura, interviene nuevamente la directora)
- No Danielita, ponete como te enseñamos.
(la niña mide una cuarta con la mano y comienza entusiasmado)
Talán talán, suena la campana
en la mañana bien tempranitos…
(se queda callada, abruptamente, revolea los ojos, comienza nuevamente)
Talán talán, suena la campana
en la mañana bien tempranitos…
(se queda muda, mira hacia el público y dice”Ay, me olvidé” , se escuha el susuro de una maestra, y ella arranca decidida)
Talán talán, suena la campana
en la mañana bien tempranitos
y por la tarde después de la escuela
vuelvo a mi casa bien derechitos.
(saluda inclinándose efusivamente y, con la cabeza, choca al micrófono que casi se cae, interviene la directora sosteniéndolo)
¡Muy bien! ¡Muy bien! ¡Al fin uno que vale la pena! Raúl, tesoro. ¿Viste que ella lo dijo bien y sin hacer ningún papelón? ¿Querés probar de nuevo querido? (desde el fondo se oye grito y llanto) … ¿No? Bueno, está asustado todavía.
Y ahora va a pasar Fernando Lordani, de Sexto grado, a leer algo que él mismo escribió… Miren lo que son capaces los chicos, yo lievo treintaisietes año de directora y nunca me dejo de asombrar de que los chicos son capaces, cómo que no… Bien, a leer algo que él mismo escribió para el Escudo de la Cooperadora.
(lee con voz desabrida, tono monocorde)
“¡Gloria y prez de mi corazón! En mi alma de niño refulges rutilante cual una guía sublime, una estrelia majestuosa y resplandeciente que me lievará a la cúspide de los vencedores, al pináculo del bronce eterno que es el anhelo de mi alma de niño.
Tú eres el pregonero de bondad infinita (sin dejar de leer, se rasca). Tú generoso blasón, eres la joya portentosa que no cambiaría ni por el oro de mil musulmanes al que aspira mi alma de niño. Ya terminé”
¡Muy bien Fernandito! ¡Qué lindas esas palabras que escribistes vos solo sin la ayuda de nadien! Y ahora los saludaré yo para cerrar este modesto ato solegne.
El fruro tuto… no. El froruf… ¡El fruto futuro se abre para vosotros y para vuestras lúmines promesas! ¿Edificarafarí… ¿Edicafiricara… ¿Efi…? No. ¡Segundo grado! ¿¡Se quieren quedar quietos que nos distraen a todos?! ¿Edificaríais un nínfeo altar si así os lo demandaríaismos? ¿Trajarabara… ¿Trabariájara… ¿tra… eh ¡Yo confío en que sí! ¡Estoy convencida de que sí! Y por eso mañana, al vernos pasear por las calies, vosotros de las manos de vuestros hijos y de vuestros padres y abuelos y vuestras familias, todos así juntos de la mano quizás paseando, al vernos, os le diréis al oído: ¡Mirádosla! ¡Mirádosla! Allí va la que donó su sangre y su corazón y sus años más felices en ignotas aulas para tratar de hacer de mí, hijo mío, un padre o una madre de bien que te pudiera criar ¡Hijo mío! Aliá va mi segunda madre, tu quinta abuela, la hermana de la segunda madre que tú, también así como yo, tu padre, y tu madre tenemos y tú también tienes en tu escuela. Nada más, aplausos, Muchas gracias.

del libro "Nadie te creería"

lunes, 8 de agosto de 2011

Modelos para una utopía de creación literaria --- Susan Sontag


La concesión de un premio crea una situación inusitada. Quienes lo otorgan están obligados a creer que su decisión ha sido la óptima. Quienes lo aceptan están obligados a creer que se lo merecen. Estos discutibles supuestos son aún más dudosos si el premio no se otorga a una actividad cuyo mérito puede medirse con más o menos objetividad, como el deporte o la ciencia, sino al dominio de la cultura, las artes y el pensamiento.
Cuando pienso en la literatura, en la infinitamente diversa aventura de afanarse con el lenguaje para contar historias y transmitir el conocimiento profundo en el que me he anclado, comprometido, durante toda mi vida como persona moral y consciente, pienso en un amplia escala de valores que en realidad son metas o modelos con los cuales juzgo mis actividades personales y literarias.
En un sentido, el empírico o fáctico, la literatura es la suma de todo lo escrito y tenido por literatura. En otro sentido, el ideal, la literatura es la suma de todo lo que mejora y hace más necesaria la actividad literaria. Imaginemos la literatura como una utopía... un lugar en el que imperan los modelos más encumbrados, casi inaccesibles. Esta es mi utopía. Aquí están los modelos que infiero o me parece que sustentan la empresa de la literatura.
Uno. Las actividades literarias (la escritura, la lectura, la enseñanza) son una vocación ideal, una prerrogativa, más que una simple profesión, que se sujeta a las nociones comunes de éxito y al estímulo financiero. La literatura es, en primer lugar, una de las maneras fundamentales de nutrir la conciencia.
Dos. La literatura es una arena de logros individuales, de méritos individuales. Esto implica que no se confieren premios y honores al escritor porque representa, digamos, a las comunidades débiles o marginadas. Esto implica que no se hace uso de la literatura o de los premios literarios para respaldar fines ajenos a ella: por ejemplo, el feminismo. (Hablo como feminista.) Esto implica que no se reparten recompensas a los escritores como medio de pagar consecutivo tributo a la diversidad de las identidades nacionales.
Tres. La literatura es una empresa cosmopolita. Los grandes escritores son parte de la literatura mundial. Deberíamos leer a través de las fronteras nacionales y tribales: la gran literatura debería transportarnos.
Cuatro. Las pautas de excelencia literaria, en el seno de las literaturas en todos los idiomas y en la gama entera de la literatura mundial, son una lección cardinal sobre la realidad y la conveniencia de un mundo que aún es irreductiblemente plural, diverso y variado.
Es posible exponer lo que denominamos modelos de un modo más enérgico (y acaso más controvertido), como antipatías, como negativas. Así es que, para enunciar de otra manera lo que acabo de decir:
Uno. Desprecio a los valores mercenarios.
 Dos. Aversión a hacer uso instrumental de los escritores; por ejemplo, celebrar a los autores sobre todo en calidad de representantes de comunidades que se imaginan marginadas, con el fin de manifestarles su apoyo.
 Tres. Cautela ante el filisteísmo cultural que se encubre con la aplicación de los valores democráticos en materia literaria. Desconfianza permanente de las afirmaciones nacionalistas y las lealtades tribales.
 Cuatro. Eterno antagonismo contra las fuerzas represivas y la censura.
Estos son en efecto valores utópicos. No se han cumplido. Pero la literatura aún los encarna. Aún estimulan a los escritores. Aún nutren a los verdaderos lectores. Y es lo que celebra todo premio literario importante. Por estos valores me honra que la Fundación Príncipe de Asturias me haya elegido como una de las galardonadas con este destacado premio.

Ante la tortura de los demás
Traducción de Aurelio Major
Fragmento del discurso de Susan Sontag al recibir el Premio Príncipe de Asturias.

Siete recomendaciones a los escritores --- Roald Dahl


En los años 1980, el periódico Sunday Times preguntó al autor británico Roald Dahl qué clase de persona hay que ser para convertirse en escritor. Esta fue la respuesta que dio el creador de clásicos contemporáneos de la literatura infantil como Charlie y la fábrica de chocolateLas brujas y Matilda:
 
1) Se debe poseer una viva imaginación. 
2) Se debe ser capaz de escribir bien. Quiero decir, que uno debe ser capaz de hacer vivir una escena en la cabeza del lector. Todo el mundo no puede hacerlo. Es un don: se tiene o no se tiene; es así. 
3) Se debe tener energía. En otros términos, uno debe ser capaz de atarse a lo que hace y no abandonarlo jamás, hora tras hora, día tras día, semana tras semana, mes tras mes. 
4) Se debe ser perfeccionista. Ello significa que uno jamás debe sentirse satisfecho de lo que ha escrito hasta que no lo haya reescrito una y otra vez, con el objeto de que quede lo mejor posible. 
5) Se debe tener una sólida autodisciplina. Uno trabajo solo, no tiene jefe. Ninguna de las personas que están alrededor le dirán a uno qué sucedería si no regresara al trabajo.
6) Si tiene cierto sentido del humor, ello ayuda mucho. Esto no es esencial si uno escribe para adultos, pero para los niños es imprescindible.
7) Se debe tener una dosis de humildad. El autor que piensa que su trabajo es extraordinario, está abocado a grandes decepciones. 
 

Diez razones para escribir para los niños - ISaac Bashevis SInger


Tengo más de 500 razones para escribir para los niños, pero con el fin de ahorrar tiempo, enumeraré solo 10: 
1) Los niños leen libros y no críticas de libros. Los críticos les importan un pepino. 
2) Los niños no leen para encontrar su identidad. 
3) No leen para liberarse de un complejo de culpa, para satisfacer su ansia de rebelión ni para deshacerse del sentimiento de alienación. 
4) Los niños no hacen uso de la psicología. 
5) Aborrecen a la sociología. 
6) No intentan siquiera comprender a Kafka. 
7) Siguen creyendo en el Bien, en la familia, en los ángeles, en los demonios, en brujas, en los diablos burlones, en la lógica, en la claridad, en los signos de puntuación y en muchas otras cosas comprensibles. 
8) Les gusta leer relatos interesantes y no comentarios, ni guías o notas que acompañan a textos. 
9) Cuando un libro es aburrido, bostezan abiertamente sin sentimiento de culpa o temor a la autoridad. 
10) No esperan de su escritor preferido que salve la humanidad. Por más jóvenes que sean, ya han comprendido que él no está en condiciones de hacerlo. Solamente los adultos tienen ilusiones tan infantiles.

La niña que salió al rayar el alba: el proceso de creación de los cuentos -- Nancy Willard


Me pregunto cuántos escritores pueden recordar a la persona o la experiencia que los impulsó a adoptar su oficio. Si se le pregunta a una docena de escritores por qué comenzaron a escribir, sus respuestas serían tan variadas como su obra. Alguno puede decir que lo impulsó uno de sus padres; otro, un profesor que le prestaba libros. Varios quizás mencionarán un curso de escritura creativa tomado en la universidad. Es posible que alguien diga: "Escribí mi primer soneto cuando me enamoré". El amor ha convertido en poetas a muchos que abandonaron el llamado después de desenamorarse.

Y si no se le quitan bailando - Cancionero de Alcozar y Soria, España.


Y si no se le quitan bailando
los colores a la molinera,
y si no se le quitan bailando
déjala que se muera y se muera.
Y son, y son, y son unos fanfarrones
que cuando van por las calles
van robando corazones.
Y si no se le quitan bailando
los colores a la molinera,
y si no se le quitan bailando
déjala que se muera y se muera.

Cuando se murió mi abuela - Cancionero de Alcozar y Soria, España.


Cuando se murió mi abuela,
a mí no me dejo nada,
a mi hermana la dejó
asomada a la ventana,
asomada a la ventana,
cuando se murió mi abuela.
Por el puente de Aranda
se tiró, se tiró,
se tiró el tio Juanillo
pero no se mató,
pero no se mató,
pero no se mató,
por el puente de Aranda
se tiró, se tiró.

No reformar al otro - Oscar Wilde

Por favor, mi querido Tito, no te dejes llevar al mal camino de la virtud. Si tú te reformaras, serías completamente aburridor. Eso es lo malo con las mujeres. Siempre quieren que uno sea bueno. Y si somos buenos, no nos quieren absolutamente. El afán de ellas es conocernos cuando somos malos, pero malos sin remedio, para educarnos a su manera y dejarnos buenos, pero despojados de todo atractivo.


de El abanico de Lady Windermere

Poema. Sonia Contardi

A mediodía , en el mortero de un mármol
blanco y puro sucedía la fragancia de la fresca
albahaca , del ajo machacado y transformado
en la esencia verdecida en cinco islas de La Spezia
y en el hervor del agua parecía que un
mar con sus olas devolvía
su cuerpo a la Liguria tan lejana y querida.

Quisiera volverme yedra. Copla gallega


Quisiera, quisiera,
quisiera volverme yedra
y subir, y subir,
y subir por las paredes,
y entrar en, y entrar en,
y entrar en tu habitación
por ver el, por ver el,
por ver el dormir que tienes.

Qué haces ahí mozo viejo? Canción infantil española


¿Qué haces ahí, mozo viejo,
que no te casas?
que te estás arrugando
como las pasas.
Que dame la mano,
que dámela
con firmeza,
lechuguino de mi amor,
para ver la verbena
solitos los dos.
Que salga la dama, dama,
vestida de marinero
y el que no tenga dinero,
será carita de cielo.
Lucero del alma mía,
lucero de mi querer,
los pollos en la cazuela
son pocos y saben bien.
Echarles un poco de ajo
y un poquito de laurel,
y sírvelos a la mesa
que son buenos de comer.
Este cuerpo,
este talle;
este poquito meneo,
y esta niña tan bonita
que vale tanto dinero.

domingo, 7 de agosto de 2011

Una tarde fresquita de mayo - Canción infantil española


Una tarde fresquita de mayo
cogí mi caballo y me fui a pasear
por la senda donde mi morena,
graciosa y hermosa, solía pasar.

Yo la vi que cogía una rosa,
yo la vi que cogía un clavel.
Y le dije, jardinera hermosa
me das una rosa, me das un clavel.

Y me dijo, muy fina y galante,
al instante yo se las daré
si me jura que nunca ha tenido
flores en la mano de otra mujer.

Yo te juro que eres la primera
de quien flores espero coger.
Por lo tanto, jardinera hermosa,
me das una rosa, me das un clavel.

Carta de Don Quijote a Dulcinea del Toboso. Cervantes Saavedra (versión de JM Lucía Megías y M Ferrer)

Soberana y alta señora: El herido de punta de ausencia y el llagado de las telas de su corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu hermosura me desprecia y me rechaza, aunque yo sea muy sufrido, mal podré sostenerme en esta pena, que además de ser muy fuerte es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te explicará el modo que por tu causa quedo; si gustas de socorrerme tuyo soy, y si no, puedes hacer lo que te viniere en gusto; que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y mi deseo. Tuyo hasta la muerte. El Caballero de la Triste Figura.

El optimismo de la sociedad - Oscar Wilde

...si uno tiene la pretensión de pasar por bueno, el mundo lo toma muy en serio. En cambio, si uno insiste en ser tenido por malo, no le pasa tal cosa. Es la estupidez asombrosa del optimismo.

sábado, 6 de agosto de 2011

ALGUNAS NOTAS SOBRE ALGO QUE NO EXISTE - H P Lovecraft

Escrito publicado de forma póstuma.

Título original en inglés: "Some Notes On A Nonentity"

***********

Para mí, la principal dificultad al escribir una autobiografía es encontrar algo importante que
contar. Mi existencia ha sido reservada, poco agitada y nada sobresaliente; y en el mejor de los
casos sonaría tristemente monótona y aburrida sobre el papel.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Gallo - Enrique Lihn

Este gallo que viene de tan lejos en su canto,
iluminado por el primero de los rayos del sol,
este rey que se plasma en mi ventana con su corona viva, odiosamente,
no pregunta ni responde, grita en la Sala del Banquete
como si no existieran sus invitados, las gárgolas
y estuviera más solo que su grito.

Grita de piedra, de antigüedad, de nada
lucha contra mi sueño pero ignora que lucha;
sus esposas no cuentan para él ni el maíz que
      en la tarde lo hará besar el polvo.
Se limita a aullar como un hereje en la
      hoguera de sus plumas.
Y es el cuerno gigante
que sopla la negrura al caer al infierno.

Nathalie a simple vista

En lo real como en tu propia casa,
el secreto reside en olvidar los sueños;
poner así en peligro el sentido de la noche retirando, uno a uno los hilos de la urdimbre
en que ella trama sus horribles dibujos,
como se gasta, en el umbral la estera, bajo el polvo.

Y bienvenidos sean los consejos del cuerpo
y las sanas costumbres de la nueva barbarie,
Quizá la práctica del Judo o el furibundo asalto a un neumático viejo
en rue Manuel, a las seis de la mañana,
y la dulce y perdida murmuración del
ombligo al caer de la tarde; sí, atrévete a decirlo
maravillosa.

Viene del vientre la voz del paraíso. En lo real como en su propia pulpa
el desnudo femenino corta el aliento del sueño.
Atrévete a decir que no habías mordido
sino sólo pequeños frutos ácidos.

Gallo - Enrique Lihn

Canta este gallo, el mismo, y yo: ¿soy otro?
que degollé, y a la redonda estaban
todos mis años;
el número ha crecido, pero en esto
no se distinguen entre sí, escuchándolo
sólo un poco más cerca de la muerte.

Gallo, qué insomnio,
clarín de qué batalla más perdida,
vindicativo, no, ni cruel,
pero enemigo, enemigo, enemigo.

Pies que dejé en París - Enrique Lihn

Pies que dejé en París a fuerza de vagar
religiosamente por esas calles sombrías
La ciudad me decía no eres nada
a cada vuelta de sus diez mil esquinas
y yo: eres bella, a media legua, hundiéndome
otro poco en el polvo deletéreo:
nieve a manera de retribución,
y en la boca un sabor a papas fritas.

Valerie. Amy Winehouse

Bien, a veces salgo sola y observo a través del agua,
y pienso en todas las cosas que estás haciendo, 
y en mi mente me hago una imagen,
desde que he vuelto a casa, mi cuerpo ha sido un lío, 
y extraño tu cabello rojo y la forma en que te gusta vestir.

Oh, ¿no vendrías conmigo?, deja de ponerme en ridículo, 
¿por qué no vienes conmigo, Valerie?

Valerie,
Valerie,
Valerie,

¿Tendrás que ir a prisión? ¿Poner tu casa a la venta? 
¿conseguiste un buen abogado?
espero que no hayas encontrado un tostado, 
espero que hayas encontrado al hombre correcto, 
¿quién lo arreglará por ti?
¿estás de compras en algún lado?, ¿cambiando el color de tu cabello?, 
¿y estás muy ocupada?
¿tuviste que pagar esa multa, que estuviste eludiendo todo este tiempo? 
¿Aún estás aturdida?

Desde que he vuelto a casa, mi cuerpo ha sido un lío, 
y extraño tu pelo delicado, y la forma en que te gusta vestir.
Oh,¿ no vendrías conmigo?, deja de ponerme en ridículo, 
¿por qué no vienes conmigo Valerie?

Valerie,
Valerie,
Valerie,

Bien, a veces salgo sola y observo a través del agua,
y pienso en todas las cosas que estás haciendo, 
y en mi mente me armo una imagen,
desde que he vuelto a casa, mi cuerpo ha sido un lío, 
y extraño tu pelo delicado, y la forma en que te gusta vestir.

Valerie,
Valerie,
Valerie,
Valerie
Valerie
¿por qué no vienes conmigo? Valerie…



Tomado del blog Cartas desde el Jardín, de Mercedes Araujo

El castigo al orgullo – Giambattista Basile (Italia 1634/1636)

Había un Rey en Solcolungo que tenía una hija llamado Cinziella. Ella era una luna de encanto, pero cada dracma de belleza se contrapesaba con una libra llena de orgullo. Como ella no apreciaba a nadie, era imposible para su pobre padre que deseaba establecerla en la vida encontrarle un buen marido, que la dejara satisfecha.

ARBITRARIA. Leila Guerriero

No tienen por qué saberlo: soy periodista y, a veces, otros periodistas me llaman para conversar. Y, a veces, me preguntan si podría dar algún consejo para colegas que recién empiezan. Y yo, cada vez, me siento tentada de citar la primera frase de un relato de la escritora estadounidense Lorrie Moore, llamado “Cómo convertirse en escritora”, incluido en su libro Autoayuda: “Primero, trata de ser algo, cualquier cosa pero otra cosa. Estrella de cine/astronauta. Estrella de cine/misionera. Estrella de cine/maestra jardinera. Presidente del mundo. Es mejor si fracasas cuando eres joven –digamos, a los catorce–”. Pero no lo hago porque no es eso lo que verdaderamente pienso y porque, en el fondo, dar consejos es oficio de soberbios. Entonces, cuando me preguntan, digo no, ninguno, nada. 

Pero hoy es abril y ha sido un buen día. Hice una entrevista con una mujer a quien voy a volver a ver en dos semanas y varios llamados telefónicos que dieron buenos resultados. Compré frutas, conseguí un estupendo curry en polvo. Hay nardos en los floreros de la cocina. Corrí al atardecer. Me siento leve, un poco feroz, arbitraria. De modo que si hoy me preguntaran, les diría: corran. Les diría: sientan los huesos mientras corren como sentirán después las catástrofes ajenas: sin acusar el golpe. Aguanten, les diría. Pasen por las historias sin hacerles daño (sin hacerse daño). Sean suaves como un ala, igual de peligrosos. Y respeten: recuerden que trabajan con vidas humanas. Respeten. 

Escuchen a Pearl Jam, a Bach, a Calexico. Canten a gritos canciones que no cantarían en público: Shakira, Julieta Venegas, Raphael. Vayan a las iglesias en las que se casan otros, sumérjanse en avemarías que no les interesan: expóngase a chorros de emoción ajena.

Sean invisibles: escuchen lo que la gente tiene para decir. Y no interrumpan. Frente a una taza de té o un vaso de agua, sientan la incomodidad atragantada del silencio. Y respeten. 

Sean curiosos: miren donde nadie mira, hurguen donde nadie ve. No permitan que la miseria del mundo les llene el corazón de ñoñería y de piedad. 

Sepan cómo limpiar su propia mugre, hacer un hoyo en la tierra, trabajar con las manos, construir alguna cosa. Sean simples pero no se pretendan inocentes. Conserven un lugar al que puedan llamar “casa”. 

Tengan paciencia porque todo está ahí: solo necesitan la complicidad del tiempo. Aprendan a no estar cansados, a no perder la fe, a soportar el agobio de los largos días en los que no sucede nada. 

Maten alguna cosa viva: sean responsables de la muerte. Viajen. Vean películas de Werner Herzog. Quieran ser Werner Herzog. Sepan que no lo serán nunca. 

Pierdan algo que les importe. Ejercítense en el arte de perder. Sepan quién es Elizabeth Bishop. 

Equivóquense. Sean tozudos. Créanse geniales. Después aprendan. 

Tengan una enfermedad. Repónganse. Sobrevivan. 

Quédense hasta el final en los velorios. Tomen una foto del muerto. Tengan memoria, conserven los objetos. 

Resístanse al deseo de olvidar. 

Cuando pregunten, cuando entrevisten, cuando escriban: prodíguense. Después, desaparezcan. 

Acepten trabajos que estén seguros de no poder hacer, y háganlos bien. Escriban sobre lo que les interesa, escriban sobre lo que ignoran, escriban sobre lo que jamás escribirían. No se quejen. 

Contemplen la música de las estrellas y de los carteles de neón. 

Conozcan esta línea de Marosa di Giorgio, uruguaya: “Los jazmines eran grandes y brillantes como hechos con huevos y con lágrimas”. 

Vivan en una ciudad enorme. 

No se lastimen. 

Tengan algo para decir. 

Tengan algo para decir. 

Tengan algo para decir.

Tomado de la revista El Malpensante

El exilio de Helena

El exilio de Helena
Botticelli

Chica rara, de 'Frankenweenie'

Chica rara, de 'Frankenweenie'
La joven no termina de encajar con los otros niños de Nueva Holanda. Quizás sea cosa de su desconcertante mirada.

Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry

Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry
Un ornitorrinco / Un agente secreto.

Fiera venganza la del tiempo

Fiera venganza la del tiempo
el joven Bono

Tiéntame, Liam...

Tiéntame, Liam...

Los viernes me siento así

Los viernes me siento así
Ilsutración de Walter Crane sobre La Bella y la Bestia

Conocerlo todo, según Mahfuz

"Un escritor debe conocerlo todo, lo bueno y lo malo, especialmente esto último, pues la maldad es la fuente del teatro." Naguib Mahfuz.

Paradoja del deseo - Oscar Wilde

En este mundo yo sólo sé de dos desgracias: la primera es no conseguir lo que uno desea, y la otra es conseguirlo; ¡esta última es una verdadera tragedia!

Testamento de Florencio Sánchez

"Si yo muero, cosa difícil, dado mi amor a la vida, muero porque he resuelto morir. La única dificultad que no he sabido vencer en mi vida ha sido la de vivir. Por lo demás, si algo puede la voluntad de quien no ha podido tenerla, dispongo: primero, que no haya entierro; segundo, que no haya luto; tercero, que mi cadáver sea llevado sin ruido a la Asistencia Pública, y de allí a la Morgue. Sería para mí un honor único que un estudiante de medicina fundara su saber provechoso para la humanidad en la disección de cualquiera de mis músculos."

A veces no soy prudente en asuntos de amor

A veces no soy prudente en asuntos de amor
Caperucita Roja. Gustavo Doreé.

Leonard Cohen

Leonard Cohen

Celeste Albaret

Celeste Albaret
Pintada por Jean Claude Fourneaur, 1957

Quiero el sillón presidencial

Quiero el sillón presidencial
Mother Gothel, Rapunzel

Sobre la Vejez. Marguerite Yourcenar

Ya a los 80 años, al responder una pregunta sobre su edad, dijo que no la notaba. "Cuando me canso -explicó- tengo 10 siglos; cuando trabajo, 40 años."

Sobre la vejez. André Maurois

Envejecer es una mala costumbre.

Siempre idéntica a sí misma

Estaban una pera y un tomate en la parada del autobús. Y el tomate le pregunta a la pera:
-¿Hace cuánto que espera?
Y la pera responde:
-Desde que nací.

Búsquedas desesperadas - Woody Allen

«No solo no existe Dios, sino a ver cómo encuentras un electricista un fin de semana».

Conócete a ti mismo. Oscar Wilde

Yo soy la única persona en el mundo a quien desearía conocer a fondo; pero no veo ninguna posibilidad de hacerlo, por ahora.

He malgastado mis horas - Leonardo Da Vinci

Las promesas engañan; el tiempo decepciona; la muerte burla los cuidados; las ansiedades de la vida son nada.

Casi perfecta

Casi perfecta
Pavo real albino del zoo de Colombia

La Rana Más Bella del Mundo

La Rana Más Bella del Mundo
La Más Venenosa!

Etérea. Tradición oral española.

Este es el cuento de María Sarmiento

que fue a cagar y se la llevó el viento

Así de camella han estado mis vacaciones

Así de camella han estado mis vacaciones

Chirimoyas del amor

Chirimoyas del amor

Ser tu ángel de la guarda

Ser tu ángel de la guarda
Porno victoriano

Porno Victoriano

Porno Victoriano
Una chica común

Topless

Topless
Porno victoriano

Hacerte un poco de daño

Hacerte un poco de daño
Porno Victoriano

Peggy Olsen

Peggy Olsen
Una puede ser como ella...

De una Suplicante a Santa Lucía

En una plaquita debajo de la imagen de Santa Lucía, en la Iglesia de Pompeya, se lee: "Acuérdate de mi marido".
El quid es: ¿el marido de la suplicante padecía una dolencía en los ojos? ¿O la suplicante quiso decir: "No lo pierdas de vista"?!

Santa Lucía

Santa Lucía
Patrona de los Ojos

La niña que baila

La niña que baila
Miniatura de Antonio Esquivel

Este fin de semana viajo fuera...

Este fin de semana viajo fuera...
Anita Ekberg, 1953

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