La sensación de no comprender del todo el mundo y no saber si es uno o los demás...

La sensación de no comprender del todo el mundo y no saber si es uno o los demás...

Brindar con extraños. Libro de cuentos

Hace casi dos años recibí el premio del Programa San Luis libro por el libro de cuentos BRINDAR CON EXTRAÑOS, con un jurado de lujo: Ana María Shua y Alicia Steimberg. Pocos meses después, fue mención en el Casa de las Américas. La gente de San Luis lo editó, el libro es preciosooooo. Pero... no se distribuye, no se puede vender y los derechos vencen en abril del 2013. Mientras algún editor incauto se interesa en mis cuentos, iré publicándolos de a poquito en mi blog.

ELOGIO AGRIDULCE DEL CAPUCHINO - Roberto Arlt

Minga de café. Abstención completa. ¿Y qué le queda a usted? Reducirse al capuchino, al innoble y seductor capuchino, que es una mezcla, por partes iguales, de leche y café, servida en una tacita de café. La tacita, para que usted se haga la ilusión de que se manda a bodega una ración de achicoria, y para engañar la visión, como los cocainómanos que cuando no tienen con qué doparse, toman por la nariz ácido bórico o magnesia calcinada. El caso es hacerse la ilusión...

Fidelidad presidencial

"Un día el presidente Coolidge y si mujer estaban de visita en una granja del gobierno. Al poco de llegar los embarcaron en excursiones separadas. Al pasar ante los pollos, la señora Coolidge preguntó al jefe de la granja si los gallos copulaban más de una vez al día. 'Docenas de veces', fue la respuesta. 'Por favor, dígaselo al presidente', pidió la señora Coolidge. Cuando el presidente pasó ante las aves y le contaron lo de los gallos, preguntó: '¿Cada vez con la misma gallina?' 'Ah, no, señor presidente, cada vez con una distinta.' El presidente asintió lentamente y añadió: 'Dígaselo a mi señora'."

citado en una antología de M H Siegel y H P Zeigler

martes, 31 de agosto de 2010

Las rosas son rojas, la violeta es azul. Cuento

Son las seis cuando busca a la nena en el jardín; ella jamás dice jardín sino kinder: le gusta cómo suena la palabra. Le abre la puerta una mujer morocha, bajita, con delantal a cuadros, a la que ella nunca nombra porque no recuerda si su nombre es Gregoria o Dominga y no quiere pasar por clasista: tal vez se llame Ramona. Le dicen que su hija estuvo bien todo el día, la nena sale corriendo, la abraza y le pide: “Coca, mamá. Coca Cola”: ella lleva una mamadera de Coca; tres cuarto de gaseosa y un cuarto de agua. Es una bebida asquerosa, parece jarabe para la tos, pero a la bebé le gusta.
Hacen ocho cuadras hasta la casa y para ocho cuadras ponen una hora.
Cuando cruzan la calle, ella alza a la nena o bien la azuza: “Rapidito, rapidito que es la calle”, donde termina la cebra, la nena se tira al piso irremediablemente. A ella le entran ganas de pegarle, pero se contiene por la gente que pasa. Para paliar el furor la alza y la lleva en brazos el resto del camino, cinco o seis cuadras. La nena pesa veinte kilos. Ella le canta ‘La gallina Turuleca’. La nena ríe.
Ella piensa: ‘Una canción autobiográfica’.

lunes, 23 de agosto de 2010

OTTO. Obra corta para 4 personajes

Últimos días de diciembre de 1940 – Pueblo de la provincia de Buenos Aires
Es el velatorio de Otto Kranevitter. Es a cajón cerrado. Lo cubre una bandera alemana. Hay un par de coronas de gladiolos con fajas. Una dice: Tu amada esposa, QEPD. La otra: Familia Mancuso, QEPD. Es pleno verano y el olor de las flores es muy intenso. Irene, cabizbaja, pasa cambiando el agua continuamente a los floreros. Está completamente vestida de negro y una mantilla le cubre la cabeza. De vez en cuando saca del interior de la manga de su suéter un pañuelo de puntilla blanca y se seca las lágrimas y la boca. Lleva un rosario enredado entre los dedos y una cala medio deshecha, abajo del brazo, como quien lleva un diario.
Afuera los perros ladran.
Está amaneciendo.
De vez en cuando, Irene se asoma ansiosa a una ventana. Va hasta la puerta.
El padre, don Valerio y un antiguo conocido del difunto, Herr Marienthal, han pasado la noche velándolo.
Don Valerio se levanta, se despereza, hace crujir los huesos.

Personajes
Fritz Marienthal
El padre, Mancuso
Irene, la hija viuda
Marcolina, la otra hija

Donación de órganos - Camilo José Cela

Quiero el día que yo muera
poder donar mis riñones,
mis ojos y mis pulmones.


Que se los den a cualquiera.
Si hay un paciente que espera
por lo que yo ofrezco aquí
espero que se haga así
para salvar una vida..
Si ya no puedo respirar,
que otro respire por mí.

Donaré mí corazón
para algún pecho cansado
que quiera ser restaurado
y entrar de nuevo en acción.

Hago firme donación
y que se cumpla confío
antes de sentirlo frío,
roto, podrido y maltrecho
que lata desde otro pecho
si ya no late en el mío.

La pinga la donaré
y que se la den a un caído
y levante poseído
el vigor que disfruté.

Pero pido que después
se la pongan en un jinete,
de esos que les gusta brete.
Eso sería una gran cosa
yo descansando en fosa
y mi pinga dando fuete

Entre otras donaciones
me niego a donar la boca.
Pues
hay algo que me choca
por poderosas razones.

Sé de quien en ocasiones
habla mucha bobería;
mama
lo que no debía
y prefiero que se pierda
antes que algún comemierda
mame con la boca mía

El culo no lo donaré
pues siempre existe un confuso
que pueda darle mal uso
al culo que yo doné.

Muchos años lo cuidé
lavándomelo a menudo.
Para que un cirujano chulo
en dicha transplantación
se lo ponga a un maricón
y muerto me den por el culo.




domingo, 22 de agosto de 2010

Canción de amor del folk español. Recopiladora S Garzón. Navalmoral de la Mata

Tus amores me tiene rendida,

rendida me tienen,
por encima de la cama
donde duermes.

De tu casa a la mía
va una cadena
tirada por el suelo,
de amores llena.

Sal Gorda - Cantar picante del folklore español

Cuando yo era pequeñito

dormía con la criada,
y ahora que soy mayorcito
no quiere la condenada.

Cuando yo era pequeñito
mi mamá decía llorando:
este niño se nos muere,
tiene una cosa colgando.

Cuando yo era pequeñito
tomaba leche de bote
y ahora que soy mayorcito
me la saco del cipote.

Cuando yo era mayorcito,
mi mamá decía llorando:
este niño se nos muere,
la cosa se va agrandando.

Cuando yo era viejecito,
mi mamá decía llorando:
este niño se nos muere,
la cosa se va arrugando.

Sal Gorda - Cantares picantes del folklore español

A mi novia le picó
una avispa en la rodilla;
¡cuándo la picaré yo
cuarta y media más arriba!

*

Ahora sí que estamos bien,
tú preñada y yo en la cárcel:
tú no tienes quien te meta,
y yo no tengo quien me saque.

*
Ahora tiene mi abuela
sólo un colmillo
en donde mi abuelo
cuelga los calzoncillos.

*Como eres pequeña y fea

y con malas intenciones,
te untas el culo con queso
pa que acudan los ratones.

*
Con los dedos de la mano,
con los dedos de los pies,
con la picha y los cojones
todos suman ventitrés.

*
Cuando yo era pequeñito
a mí me decía mi madre:
eres el vivo retrato
de un amigo de tu padre.

martes, 17 de agosto de 2010

El sentido de la vida según Papá Hemingway. (Tomado del libro de Lillian Ross)

"Puede que yo sea un imprensentable de vida muy poco modélica. Pero soy un escritor aplicado y serio, en eso hay que estar de acuerdo".

***

"Cuando voy bien, me da igual todo y todos. Los que no saben que el trabajo es el amor más fiel y verdadero, lo sienten como una rivalidad, y siempre se sienten celosos y buscan pelea. Yo, por mi parte, adoro mi trabajo más de lo que he adorado a ninguna mujer o a ninguna otra cosa"

Dos observaciones de Papá Hemingway

"La verdadera prueba de un libro consiste en ver cuánto textos puedes quitar. Cuando escribo un libro me siento orgulloso como un león. Uso las palabras más antiguas del idioma inglés. La gente piensa que soy un pobre ignorante, que no conozco esas palabras, pero sí las conozco: son las más viejas y las mejores, y si las pones en el lugar que les corresponde, el texto se refuerza. Recuerda esto: los que no hacen más que lucir su erudición y su cultura no poseen ni la una ni la otra".

***

"Límitate a describir las cosas como las ves, y al diablo todo lo demás".

El top ten de la literatura, según Ernest Hemingway

Escribe Lillian Ross: "En una ocasión le pedí que me facilitara una lista  de los libros cuya lectura recomendaría, y he aquí la lista que me mandó:
  1. Bola de Sebo y La Casa Tellier, de Maupassant
  2. Rojo y Negro, de Stendhal
  3. Las flores del mal, de Baudelaire
  4. En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust
  5. Madame Bovary, de Flaubert
  6. Los Buddenbrook, de Thomas Mann
  7. Tarás Bulba, de Gógol
  8. Los hermanos Karamazov, de Dostoievski
  9. Anna Karénina y Guerra y Paz, de Tosltoi
  10. Huckleberry Finn, de Mark Twain
  11. Moby Dick, de Melville
  12. La letra escarlata, de Hawthorne
  13. La roja insignia del valor, de Stephen Crane
  14. Madame de Mauves, de Henry James

lunes, 9 de agosto de 2010

Romance sefardí. Del romancero de Laura Papo

Al partir para la guerra
dos besos al aire echí.
El uno es para la mamá
y el otro es para ti,
niña de mi corazón,
y el otro para ti.
Las estrellas de los cielos,
una y una se hacen dos.
Non tienen tanta firmeza
sigún tenemos los dos,
niña de mi corazón,
sigún tenemos los dos.
El que tañe la guitarra,
rayo del cielo calló.
él ya tiene cara dalia,
niño de mi corazón,
él ya tiene cara dalia,
niño de mi corazón.
Las estrellas de los cielos
non se vienen a contar.
Debajo de un casquet verde
de sirma las vo labrar,
niño de mi corazón,
de sirma las vo labrar.
Yo me enamorí de noche,
el lunar me engañó.
Si otra ves me enamoro,
de día con grande sol;
si otra ves me enamoro,
de día con huerte sol.
Yo me enamorí de un aire,
del aire de una mujer,
de una mujer muy hermoza,
niña de mi corazón.
Díceme, niña, el tu nombre,
que te quero conecer.
Si tu non tienes amante,
yo te quero defender.

Dolores de amor- Federico García Lorca

¡Ay, qué trabajo me cuesta

quererte como te quiero!
¡Por tu amor me duele el aire,
el corazón y el sombrero!

 
Tomado de "La Niña que riega la Albahaca y el Príncipe Preguntón"

sábado, 7 de agosto de 2010

La del Albañil - Jota de Aragón

Baturrica, baturrica,

yo te llamo, yo te llamo,
que no tardes, que no tardes,
que me acabo, que me acabo.

"Estilo predilecto de la señorita A. S. conocida por la Hija del Albañil. El que hoy sea conocido y apreciado en su mucho valor, se debe á María Guerrero, que sin ser aragonesa, aprendió de Lapuente varios estilos, que dice de manera primorosa y con tanta ó más gracia que el mejor de nuestros baturros" (notas de José Mª Alvira a las transcripciones de Santiago Lapuente).


En la fotografía, al centro la cantante famosa Nicolasa.

La Pedigüeña - Romance de Aragón

Un francés se vino a España en busca de una mujer.

Se encontró con una niña que le supo responder.
- Niña, si quieres venir, por el espacio de un año,
te calzaré y vestiré y te regalaré un sayo.
Por lo bien que la quería, porque era la prenda mía!
- A las niñas como yo, no se la usa el sayo,
ni tampoco mil doblones, que es mucho lo que yo valgo.
El vestido que yo lleve, ha de ser de color gris,
para cuando vaya a misa, se fijen todos en mí.
Por lo bien que la quería, porque era la prenda mía!
Desde mi casa a la iglesia, debe plantar una parra,
para cuando vaya a misa, no me vea usted la cara.
Desde mi casa a la iglesia, ha de [ser todo] un toldado,
para cuando vaya a misa, no me vea usted el peinado.
Por lo bien que la quería, porque era la prenda mía!

El inquisidor y la supuesta hechicera - Félix María de Samaniego

A un viejo inquisidor es presentada

una hermosa mujer, que de hechicera,
sin más motivo que la envidia fiera,
ante su tribunal fue delatada.

Al tenor de los cargos preguntada,
los niega todos. Mas con voz severa
la comprimía el juez de tal manera
que la infeliz mujer, ya sofocada:

- Ilustrísimo, dice, esto es lo fijo;
yo de hechizos, señor, entiendo nada,
éste es sólo el hechizo que colijo,

dice, y alza las faldas irritada.
Monta él las gafas, y al mirarlo dijo:
- ¡Hola, hola!, ¡pues no me desagrada!

Soneto de Manuel - Félix María de Samaniego

Ardiente una muchacha el otro día,

en tanto que su madre en misa estaba,
llena de miedo y turbación dudaba
si a su amante Manuel se lo daría.

Temiendo si preñada quedaría,
entre darlo y no darlo vacilaba,
y el valiente mozuelo la animaba
diciendo que al venir lo sacaría.

Fueron tan poderosos los ataques,
que consiguió, por fin, verla en el suelo,
y dijo al derramar de los zulaques:

- Qué suave es la sustancia del ciruelo;
por tu vida, Manuel, no me la saques,
y más que llegue la barriga al cielo.

viernes, 6 de agosto de 2010

Tus padres. Richard Ford

...uno de los principales desafíos al que nos enfrentamos todos es llegar a conocer a nuestros padres. Siempre que sobrevivan el tiempo suficiente, que merezca la pena conocerlos y que sea físicamente factible. Esto forma parte de una vida normal.

Tomado de 'Mi madre, in memoriam'

jueves, 5 de agosto de 2010

LA VENUS CALLIPYGA - Fabula libertina de La Fontaine

Hubo en la Grecia dos siracusanas,

Que tenían un trasero portentoso;
Y, por saber la cual de las hermanas
Lo tenía más gentil, duro y carnoso,
Desnudas se mostraron a un perito
Que, después de palpar con dulce apremio,
Ofreció a la mayor su mano, en premio.
Tomó su hermano el no menos bonito
De la menor; alegres se casaron,
Y, tras más de una grata peripecia,
En honor de las dos un templo alzaron,
Con el nombre de: « Venus, nalga recia. »
No sé qué intención hubiera sido,
Mas fuera aqueste el templo de la Grecia
Al que más devoción habría tenido.

La zorra y el cuervo. Basada en una version oral rusa. Versión PS para títeres


El cuervo está en la rama del árbol, con un queso en el pico.
Zorro: Buenos días, compadre Cuervo! Felices los ojos que lo ven! Qué hermoso día y qué pinta, eh! Ah, quién pudiera tener tu figura! Cómo me alegra verte y cuánto me gustaría oírte cantar! Ese plumaje negro tuyo luciría mejor si metieras más oxígeno dentro de tu cuerpo. Vamos, que trabajen los pulmones! A cantar para saludar del día y que me entere como estás hoy de humor!

El cuervo lo mira con sorna.
Toma el queso y lo guarda bajo el ala.

Cuervo: Ey, ey, ey. ¿Acaso soy tonto yo, eh? ¡También leí la fábula! Ya estoy enterado. ¡No esperarás mi queso! ¡No te lo llevarás para comerlo a solas, relamiéndote por tu efectiva malicia en tu madriguera!

Zorro: Ya veo que estás enterado de la fábula y de cómo se pierde el queso. Siempre supe que eras culto y leías libros. Alguien me contó por ahí que hasta concurrís a una biblioteca y consultás enciclopedias... Pero, esto que te digo no está en ningún libro. ¿Sabías que tu esposa te engaña? Parece que sí. Anda en amores a tus espaldas. Que sí, que sí. La han visto en la encina: ¡con tu jefe!

Estupefacto primero y rabioso después, el Cuervo agita las alas, mientras habla.

Cuervo: Eso no es posible. ¡Ella siempre me ha sido fiel! ¡Siempre!

Zorro: Siempre, siempre no. Ya ves.

Cuervo: Una sola vez la vi mirando con ojos tiernos al halcón peregrino. Una sola vez...

Zorro: Entonces tenía antecedentes.

Cuervo: ¡Es imposible!

Zorro: Bueno, no tanto. Ya ves que sucedió. ¿Será culpa tal vez de tu mal aliento?

Cuervo: ¿Qué? Yo no tengo mal aliento.

Zorro: Del piojillo que agita tus plumas, entonces?

Cuervo: Yo no tengo ningún bicho encima!

Zorro: Entonces es puro capricho de ella.

Cuervo: ¡¡No puede ser!!

Zorro: ¡Y dale con que no puede ser! Es. Es. A lo mejor tu esposa era muy golosa... Tu jefe la requirió de amores... le hizo un regalito... hoy unas moras, mañana unas cerezas...

Cuervo: ¡Mi esposa me quiere y es fiel!

Zorro: En fin. Vamos viendo que no es así. Hay que despabilarse, amigo.

Cuervo: ¡No es cierto, no es cierto, no es cierto!

Cae el queso. El zorro lo atrapa con sus zarpas.

Zorro: Ya veo que nada aprendiste, amigo mío. Cuando se disfruta de un queso no hay que prestar mucha atención a si tu mujer te engaña con tu jefe...

El Zorro sale con el queso.


Apagón

Las zorras y el río Meandro - Fábula de Esopo

Se reunieron un día las zorras a orillas del río Meandro con el fin de calmar su sed; pero el río estaba muy turbulento, y aunque se estimulaban unas a otras, ninguna se atrevía a ingresar al río de primera.


Al fin una de ellas habló, y queriendo humillar a las demás, burlábase de su cobardía presumiendo ser ella la más valiente. Así, saltó al agua atrevida e imprudentemente. Pero la fuerte corriente la arrastró al centro del río, y las compañeras, siguiéndola desde la orilla le gritaban:

-- ¡ No nos dejes hermana, vuelve y dinos cómo podremos beber agua sin peligro !

Pero la imprudente, arrastrada sin remedio alguno, y tratando de ocultar su cercana muerte, contestó:

-- Ahora llevo un mensaje para Mileto; cuando vuelva les enseñaré cómo.

Soneto a Nice - Felix María de Samaniego

No te quejes, oh Nice, de tu estado

porque te llamen puta a boca llena,
pues puta ha sido mucha gente buena
y millones de putas han reinado.

Dido fue puta de un audaz soldado, 5
a ser puta Cleopatra se condena,
y el nombre lucrecial, que tanto suena,
no es tan honesto como se ha pensado.

Esa de Rusia emperatriz famosa
que fue de los carajos centinela, 10
entre más de dos mil murió orgullosa;

y pues ya lo dan todas sin cautela,
haz tú lo mismo, Nice vergonzosa,
que esto de honra y virgo es bagatela

Décimas - Feliz María de Samaniego

Una fe con testimonio
del pecado original
tendrá, alma virginal,
la noche del matrimonio.
No divise a Marco Antonio 5
Tácito, que vas perdida;
llora mucho por tu vida,
cena poco por tu alma,
y para ganar la palma
o haya lámpara encendida. 10

Ten tu lecho conyugal
con su mancha de artificio,
penitente sacrificio
sobre el ara original;
haya suspiro mortal, 15
y si Adán cogiera a Eva,
que toda fruta se prueba
en el jardín de la vida
dile con ansia afligida:
- Ay, señor, ¿dónde me lleva? 20

Si la piadosa madrina
al tálamo te llevare
y al esposo llamare,
dile: - Señor, no soy digna;
mas si el pobre determina 25
no parecer impotente,
dile con mucho dolor:
- Misericordia, Señor,
que soy cordera inocente.

Que con esto y con callar, 30
suspirar y presumir,
llorar, dudar y gemir,
el pobre la ha de tragar;
y si no quiere pasar
el agosto por abril, 35
para aliviar tu fortuna
di: - No hubo virgen ninguna
después de las once mil.

El exilio de Helena

El exilio de Helena
Botticelli

Chica rara, de 'Frankenweenie'

Chica rara, de 'Frankenweenie'
La joven no termina de encajar con los otros niños de Nueva Holanda. Quizás sea cosa de su desconcertante mirada.

Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry

Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry
Un ornitorrinco / Un agente secreto.

Fiera venganza la del tiempo

Fiera venganza la del tiempo
el joven Bono

Tiéntame, Liam...

Tiéntame, Liam...

Los viernes me siento así

Los viernes me siento así
Ilsutración de Walter Crane sobre La Bella y la Bestia

Conocerlo todo, según Mahfuz

"Un escritor debe conocerlo todo, lo bueno y lo malo, especialmente esto último, pues la maldad es la fuente del teatro." Naguib Mahfuz.

Paradoja del deseo - Oscar Wilde

En este mundo yo sólo sé de dos desgracias: la primera es no conseguir lo que uno desea, y la otra es conseguirlo; ¡esta última es una verdadera tragedia!

Testamento de Florencio Sánchez

"Si yo muero, cosa difícil, dado mi amor a la vida, muero porque he resuelto morir. La única dificultad que no he sabido vencer en mi vida ha sido la de vivir. Por lo demás, si algo puede la voluntad de quien no ha podido tenerla, dispongo: primero, que no haya entierro; segundo, que no haya luto; tercero, que mi cadáver sea llevado sin ruido a la Asistencia Pública, y de allí a la Morgue. Sería para mí un honor único que un estudiante de medicina fundara su saber provechoso para la humanidad en la disección de cualquiera de mis músculos."

A veces no soy prudente en asuntos de amor

A veces no soy prudente en asuntos de amor
Caperucita Roja. Gustavo Doreé.

Leonard Cohen

Leonard Cohen

Celeste Albaret

Celeste Albaret
Pintada por Jean Claude Fourneaur, 1957

Quiero el sillón presidencial

Quiero el sillón presidencial
Mother Gothel, Rapunzel

Sobre la Vejez. Marguerite Yourcenar

Ya a los 80 años, al responder una pregunta sobre su edad, dijo que no la notaba. "Cuando me canso -explicó- tengo 10 siglos; cuando trabajo, 40 años."

Sobre la vejez. André Maurois

Envejecer es una mala costumbre.

Siempre idéntica a sí misma

Estaban una pera y un tomate en la parada del autobús. Y el tomate le pregunta a la pera:
-¿Hace cuánto que espera?
Y la pera responde:
-Desde que nací.

Búsquedas desesperadas - Woody Allen

«No solo no existe Dios, sino a ver cómo encuentras un electricista un fin de semana».

Conócete a ti mismo. Oscar Wilde

Yo soy la única persona en el mundo a quien desearía conocer a fondo; pero no veo ninguna posibilidad de hacerlo, por ahora.

He malgastado mis horas - Leonardo Da Vinci

Las promesas engañan; el tiempo decepciona; la muerte burla los cuidados; las ansiedades de la vida son nada.

Casi perfecta

Casi perfecta
Pavo real albino del zoo de Colombia

La Rana Más Bella del Mundo

La Rana Más Bella del Mundo
La Más Venenosa!

Etérea. Tradición oral española.

Este es el cuento de María Sarmiento

que fue a cagar y se la llevó el viento

Así de camella han estado mis vacaciones

Así de camella han estado mis vacaciones

Chirimoyas del amor

Chirimoyas del amor

Ser tu ángel de la guarda

Ser tu ángel de la guarda
Porno victoriano

Porno Victoriano

Porno Victoriano
Una chica común

Topless

Topless
Porno victoriano

Hacerte un poco de daño

Hacerte un poco de daño
Porno Victoriano

Peggy Olsen

Peggy Olsen
Una puede ser como ella...

De una Suplicante a Santa Lucía

En una plaquita debajo de la imagen de Santa Lucía, en la Iglesia de Pompeya, se lee: "Acuérdate de mi marido".
El quid es: ¿el marido de la suplicante padecía una dolencía en los ojos? ¿O la suplicante quiso decir: "No lo pierdas de vista"?!

Santa Lucía

Santa Lucía
Patrona de los Ojos

La niña que baila

La niña que baila
Miniatura de Antonio Esquivel

Este fin de semana viajo fuera...

Este fin de semana viajo fuera...
Anita Ekberg, 1953

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