La sensación de no comprender del todo el mundo y no saber si es uno o los demás...

La sensación de no comprender del todo el mundo y no saber si es uno o los demás...

ELOGIO AGRIDULCE DEL CAPUCHINO - Roberto Arlt

Minga de café. Abstención completa. ¿Y qué le queda a usted? Reducirse al capuchino, al innoble y seductor capuchino, que es una mezcla, por partes iguales, de leche y café, servida en una tacita de café. La tacita, para que usted se haga la ilusión de que se manda a bodega una ración de achicoria, y para engañar la visión, como los cocainómanos que cuando no tienen con qué doparse, toman por la nariz ácido bórico o magnesia calcinada. El caso es hacerse la ilusión...

Fidelidad presidencial

"Un día el presidente Coolidge y si mujer estaban de visita en una granja del gobierno. Al poco de llegar los embarcaron en excursiones separadas. Al pasar ante los pollos, la señora Coolidge preguntó al jefe de la granja si los gallos copulaban más de una vez al día. 'Docenas de veces', fue la respuesta. 'Por favor, dígaselo al presidente', pidió la señora Coolidge. Cuando el presidente pasó ante las aves y le contaron lo de los gallos, preguntó: '¿Cada vez con la misma gallina?' 'Ah, no, señor presidente, cada vez con una distinta.' El presidente asintió lentamente y añadió: 'Dígaselo a mi señora'."

citado en una antología de M H Siegel y H P Zeigler

miércoles, 17 de febrero de 2010

Despedida. poema

llevaba entre los dedos las llaves del coche,


como se porta un arma: era el domingo a la mañana;

estaba acordado que debía irse; pero llovía:

la lluvia declaró en tu favor, estaba el convincente

asunto los accidentes de tráfico y ese mal

que provoca el agua en la ruta, el lapsus,

el patinar de los autos hasta dar en la banquina.

Después, la válvula de la tormenta se cerró

por fuera y quedó un sollozo casi pornográfico

en la boca de tu estómago pugnando por salir:

no estás hecha para los sollozos en público;

él partió. Los excesos del amor fueron

acallados con aceite de bacalao y dos gramos

de ácido bórico sobre las heridas, que hubo que poner

cada noche constelada, sobre los celos y la ausencia.

viernes, 12 de febrero de 2010

NO SIEMPRE PUEDES TENER TODO LO QUE NECESITAS. Entre Sherlock Holmes y Mick Jagger

La serie


En noviembre del 2004, el canal Universal lanzó su serie Dr. House. La serie se convirtió en un éxito de taquilla un par de años después –cuando el espectador logró digerir al protagonista- y se ganó cuanto Emmy y Globos había dando vueltas. En Octubre comenzó en Estados Unidos la sexta temporada, que no tardaremos en gozar. Para quienes no han podido disfrutarla en su momento por TV –aunque Universal es adepta a repetir los capítulos viejos-, este invierno salió la edición en DVD de la primera temporada que puede conseguirse a un precio módico en los kioscos y librerías. Otras temporadas, hasta la cuarta, está disponible en videoclubs. También, claro está, está el recurso de bajar la serie de Internet.

Dr House o House M.D., como se titula en inglés, fue pensada como una serie de médicos pero en el estilo CSI, donde la enfermedad fuera el verdadero crimen y los médicos aquellos capaces de cortarle el paso. Sin duda el gran modelo investigador fue tomado de Sherlock Holmes, un tipo analítico, poco sentimental y cocainómano, quien gracias a los diálogos con su ayudante Watson llega a la verdad a través de un proceso de búsqueda socrático.

El actor que tan carismáticamente lo interpreta es Hugh Laurie, un inglés cincuentón, a quien hemos visto en la pantalla grande como el papá adoptivo del ratoncito Stuart Little. Laurie afirma haber imitado a su propio padre, médico de profesión, en la audición que hizo para el personaje. Según algunas fuentes, Laurie cobró durante la quinta temporada unos cuatrocientos mil dólares por capítulo.

El doctor Gregory House del Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey, especialista en enfermedades infecciosas y nefrología, alto, rengo de una pierna (consume Vicodin para aliviar el dolor), apuesto (este año fue considerado el hombre más sexy de la TV americana), aparente genio del diagnóstico clínico (y un doctor que hace diagnósticos acertados, tiene grandes probabilidades de curar al enfermo) y un cínico capaz de destrozarle los nervios a todo su equipo de trabajo, a la directora del Hospital, la Dra Lisa Cuddy incluidos, por supuesto, los simples mortales que caen en sus manos. A primera vista, el Dr House impacta en el espectador como un cretino, a veces incluso sádico y siempre ajeno a la piedad que uno espera de los médicos. Indudablemente antipático, el Dr House lanza aforismos como puñaladas que van del sentido común al propio Friedrich Niezstche o Mick Jagger. Si algo deja frío al Dr House, son los sentimientos. Incluso parece que le molestaran, como si los sentimientos no tuvieran otro efecto sobre los seres humanos que entorpecer su curso sanguíneo. Y larga frases de este tipo: Dos cosas mueven a las personas. El sexo y el dinero. Pero el dinero no entra al curso sanguíneo. O La gente no cambia porque le de un ataque cardíaco. La gente que cambia es la que quería hacerlo antes del ataque. Al Dr House sus pacientes –sobre todos los externos que vienen a verlo por trastornos menores- lo fastidian. Pero si el espectador atraviesa el malestar de los primeros capítulos, comienza a ver las cosas diferentes. En especial, se vuelve rotundo admirador de House porque hasta el propio House descree de la medicina. Esto no quiere decir que él aliente métodos alternativos de medicina –nada más lejos de su filosofía-, sino que no se pliega a los pasos políticamente correctos para conseguir lo que necesita para saciar su sed de conocimiento. Sed, como dijimos antes, motivada por el enigma que cada enfermedad le plantea durante los capítulos y no el altruísmo de su juramento hipocrático. Según las palabras de Daniel Guebel en un análisis de la serie para el diario La Nación a propósito del inicio de la quinta temporada: “Si la enfermedad es el criminal, en Dr. House el paciente es su cómplice. ‘Todos mienten’, afirma siempre el protagonista. Es su regla, su máxima, la afirmación que define el objeto de su oficio. Y su labor es descubrir cómo se urde y prospera esa mentira que obstaculiza la eficacia de su diagnóstico clínico. Dr. House , en el fondo, es una versión aggiornata de la obra teatral que introduce al primer detective de la historia de Occidente: Hamlet .”

Para obtener lo que necesita, apela a los recursos humana e inhumamente posibles. Desde provocarse la muerte para comprobar los efectos de una droga, inmiscuirse en la propiedad privada de un enfermo a la búsqueda de hongos o bacterias que pudieran enfermarlo, encerrarse días en la oficina a hacer rebotar su dichosa pelotita de ping pong, tocar la guitarra, hasta hacer de la canción You can’t always get what you want, de los Rolling Stones una especie de culto. La realidad es que para tal desparpajo de narcisismo, discutible ética profesional y diagnósticos equivocados que deben ser corregidos, la tasa de muertes en el Hospital es ínfima y los juicios por mala praxis casi nulos. El verosímil no se aplica mucho en la serie en este sentido, pero esto no es importante. Lo de verdad importante en Dr House es que vemos un personaje que utiliza un método de pensamiento poco usual y servido en bandeja para todos en la pantalla chica.



El libro

Ante el éxito de la serie y lo cautivante del personaje, dos profesores de filosofía de los Estados Unidos, William Irwin y Henry Jacoby, sacaron un libro para explicarse el misterio. Se trata de La filosofía de House. Todos mienten , un libro que reúne además unos veinte colaboradores, todos universitarios graduados en filosofía o religión, fanáticos de la serie y que se animan escribir sobre House. Aunque casi no hay ensayo dentro del libro que defenestre al doctor más huraño de la medicina televisada, los trabajos tienen el mérito de explicar las actitudes de House desde distintas filosofías que van desde Niezstche o Sartre hasta el zen. House no es un nihilista ni un indiferente; los ensayistas muestran aquí a un Dr House cuyo pensamiento está más cerca del filósofo francés André Comte-Sponville que de la almibarada Dra Quin.

De esta forma, el lector tiene en sus manos un libro que es dos en uno: una introducción a la filosofía de algunos pensadores ilustrada por frases de Dr House y un libro sobre la serie explicada por los filósofos. Aunque no deja de ser un libro de filosofía de divulgación como lo fuera en su momento Etica para Amador de Savater o Más Platón y menos Prozac de Lou Marinoff, tiene una mirada aguda e inteligente sobre el mundo en que vivimos y por qué hacemos las cosas que hacemos. Lo que nos hace personas es cultivar una actitud filosófica. Buscar la verdad a través de la duda sobre las certezas y los dogmas sociales y culturales y preguntarse por la naturaleza de las cosas. Sin las herramientas de la filosofía, hoy por hoy no podríamos sobrevivir. La cuestión es que el verdadero mal de la época es que todos prefieren mentir y mentirse a sí mismos, la naturaleza de la mentira es constituyente de los seres humanos como el ectoplasma, diría House. Por eso, su planteo dentro del Hospital suele ser más o menos el siguiente: ¿usted quiere saber la verdad o prefiere el consuelo de la medicina tradicional? Es el desafío House que deslumbra al lector.

El exilio de Helena

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Botticelli

Chica rara, de 'Frankenweenie'

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La joven no termina de encajar con los otros niños de Nueva Holanda. Quizás sea cosa de su desconcertante mirada.

Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry

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Un ornitorrinco / Un agente secreto.

Fiera venganza la del tiempo

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el joven Bono

Tiéntame, Liam...

Tiéntame, Liam...

Los viernes me siento así

Los viernes me siento así
Ilsutración de Walter Crane sobre La Bella y la Bestia

Conocerlo todo, según Mahfuz

"Un escritor debe conocerlo todo, lo bueno y lo malo, especialmente esto último, pues la maldad es la fuente del teatro." Naguib Mahfuz.

Paradoja del deseo - Oscar Wilde

En este mundo yo sólo sé de dos desgracias: la primera es no conseguir lo que uno desea, y la otra es conseguirlo; ¡esta última es una verdadera tragedia!

Testamento de Florencio Sánchez

"Si yo muero, cosa difícil, dado mi amor a la vida, muero porque he resuelto morir. La única dificultad que no he sabido vencer en mi vida ha sido la de vivir. Por lo demás, si algo puede la voluntad de quien no ha podido tenerla, dispongo: primero, que no haya entierro; segundo, que no haya luto; tercero, que mi cadáver sea llevado sin ruido a la Asistencia Pública, y de allí a la Morgue. Sería para mí un honor único que un estudiante de medicina fundara su saber provechoso para la humanidad en la disección de cualquiera de mis músculos."

A veces no soy prudente en asuntos de amor

A veces no soy prudente en asuntos de amor
Caperucita Roja. Gustavo Doreé.

Leonard Cohen

Leonard Cohen

Celeste Albaret

Celeste Albaret
Pintada por Jean Claude Fourneaur, 1957

Quiero el sillón presidencial

Quiero el sillón presidencial
Mother Gothel, Rapunzel

Sobre la Vejez. Marguerite Yourcenar

Ya a los 80 años, al responder una pregunta sobre su edad, dijo que no la notaba. "Cuando me canso -explicó- tengo 10 siglos; cuando trabajo, 40 años."

Sobre la vejez. André Maurois

Envejecer es una mala costumbre.

Siempre idéntica a sí misma

Estaban una pera y un tomate en la parada del autobús. Y el tomate le pregunta a la pera:
-¿Hace cuánto que espera?
Y la pera responde:
-Desde que nací.

Búsquedas desesperadas - Woody Allen

«No solo no existe Dios, sino a ver cómo encuentras un electricista un fin de semana».

Conócete a ti mismo. Oscar Wilde

Yo soy la única persona en el mundo a quien desearía conocer a fondo; pero no veo ninguna posibilidad de hacerlo, por ahora.

He malgastado mis horas - Leonardo Da Vinci

Las promesas engañan; el tiempo decepciona; la muerte burla los cuidados; las ansiedades de la vida son nada.

Casi perfecta

Casi perfecta
Pavo real albino del zoo de Colombia

La Rana Más Bella del Mundo

La Rana Más Bella del Mundo
La Más Venenosa!

Etérea. Tradición oral española.

Este es el cuento de María Sarmiento

que fue a cagar y se la llevó el viento

Así de camella han estado mis vacaciones

Así de camella han estado mis vacaciones

Chirimoyas del amor

Chirimoyas del amor

Ser tu ángel de la guarda

Ser tu ángel de la guarda
Porno victoriano

Porno Victoriano

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Una chica común

Topless

Topless
Porno victoriano

Hacerte un poco de daño

Hacerte un poco de daño
Porno Victoriano

Peggy Olsen

Peggy Olsen
Una puede ser como ella...

De una Suplicante a Santa Lucía

En una plaquita debajo de la imagen de Santa Lucía, en la Iglesia de Pompeya, se lee: "Acuérdate de mi marido".
El quid es: ¿el marido de la suplicante padecía una dolencía en los ojos? ¿O la suplicante quiso decir: "No lo pierdas de vista"?!

Santa Lucía

Santa Lucía
Patrona de los Ojos

La niña que baila

La niña que baila
Miniatura de Antonio Esquivel

Este fin de semana viajo fuera...

Este fin de semana viajo fuera...
Anita Ekberg, 1953

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