Personajes
Oso 1
Oso 2
Ricitos de Oro
Comedor de los tres ositos. Entran 2 osos. Notan un desorden extraño.
Oso 1: Acá vino alguien...
Oso 2 (tranquilo): No...
Oso 1: Acá vino alguien te digo...
Oso 2: Te digo que no...
Oso 1: El panal no está donde yo lo había dejado...
Oso 2: Si nunca te fijás donde lo dejaste...
Oso 1: ¿Cómo que no? ¿Cómo que no? Lo dejé en el fondo de la madriguera.
Oso 2: Me hacés reír.
Oso 1: ¿Sabés qué? Cuando te ponés así se nota que tus ancestros eran grizzlies.
Oso 2: A mucha honra.
Oso 1: Sí, unos tipos que se llevan todo por delante... ¿Pero vos cerraste bien la madriguera?
Oso 2: Estás paranoico.
Oso 1: No, no estoy paranoico. Pero acá está todo tirado y para mí que entró alguien...
Oso 2: Si me pusieras ayuda domestica todo estaría más ordenado...
Oso 1: ¿Ayuda doméstica? ¿Ayuda doméstica? ¿Un lirón querés decir?
Oso 2: Y bueno...
Oso 1: Esos se te quedan dormidos apenas le decís algo: no les gusta trabajar...
Oso 2: Montaña arriba dicen que mejor son los tejones. Limpian mejor y cobran más barato...
Oso 1: Pero no son osos.
Oso 2: Son tejones, te digo.
Oso 1: Yo en un tejón no confío. Una vez que los metiste en la madriguera, los tipos empiezan a creerse los dueños, te comen la miel, te roban el jamón si hay jamón... (Oye atento.) ¿Oíste?
Oso 2 (distraído): Sin embargo el otro día cuando me acerqué al pic nic, me crucé con un mapache y me dijo...
Oso 1: ¿Oíste? ¿Oíste eso?
Oso 2: ¿Qué?
Oso 1: Un ruido...
Oso 2: Osito será.
Oso 1: No sé... no sé...
Oso 2: Te decía que me encontré con un mapache en el picnic y ellos creían que los puercoespines...
Oso 1: ¡Un mapache! ¡Ahora confiás en lo que te dice un mapache! ¡Estás demente!
Oso 2: Bueno, no me parece...
Oso 1: ¡Un mapache, no te parece! ¿No viste cómo son? Ellos se ayudan entre ellos, nada más. No esperes ayuda de un mapache. NUNCA.
Oso 2: Pero, Oso...
Oso 1: No me creés. ¿Qué te dijo, a ver?
Oso 2: Que tenían de ayuda doméstica a unos tejones.
Oso 1: Los deben explotar. ¡Mejor irse a vivir a un circo con los humanos que vivir con un mapache! ¡Yo sé lo que te digo!
Oso 2: Estás exagerando.
Oso 1: Nunca tengas asuntos de deudas con los mapaches. Hoy le debés una bellota y mañana el bosque entero. Te ponen intereses. Vos no te das cuenta, pero ellos hacen las cuentas bien rápido, y uno... ¡uno es oso al fin y al cabo, y la naturaleza nos quiere para otras cosas, más elevadas! Entonces te dejás engañar por los mapaches como un gil. (Un tiempo.) Oí, oí. No me digás que no oís nada.
Oso 2 (dubitativo): Sí...
Oso 1: Osito, ¿sos vos? (Un tiempo largo.) No contesta, andá a ver.
Oso 2 (miedoso): No, yo...
Oso 1: ¿No le habrás contado a los mapaches adonde guardamos la miel? ¡Sos más lengua larga vos!
Oso 2: Pero no...
Oso 1: ¡¡¡Andá a ver, entonces!!!
Oso 2 sale.
Oso 1 se sienta y rasca miel de un panal.
Oso 1 (mascullando): Las abejas ya no son lo que eran antes... desde que los pájaros carpinteros pican los troncos de abeto, estos bichos no se cuelgan bien y hacen esta cosa rala, qué asco... (Brutal): ¿Y? ¿Te dormiste?
Entra Oso 2, todo tembloroso.
Oso 2: No sabés lo que vi, Oso. Lo que hay ahí.
Oso 1 (frenético): ¿Osito está bien? ¿Osito está bien? ¡Osito es mi continuación en el mundo! ¡Un oso negro verdadero! (mira con desprecio a 2) cruzado con grizzlie... Contestame: ¿osito está bien?
Oso 2: Sï, sí. Estaba dormido. Pero hay algo más.
Oso 1: te lo merecés. Yo te dije que no andes soltando la lengua por ahí. Después te vienen todos los mendigos, se te meten, te ocupan la madriguera. Es una liebre, ¿no?
Oso 2: No, no.
Oso 1: Si me agarraba mal y era una liebre me la comía. Raza nefasta. (Un tiempo.) Bueno, ¿qué es? (Una pausa larga, Oso 2 no puede contestar.) ¿No me vas a decir que se nos metió un alce, por el amor de Dios? Te reviento. Eso pasa porque no cerrás bien la madriguera, estás todo el día estupidizada charloteando con los cuervos... ¿No te das cuenta que te lo hacen de malignos que son? ¿Qué te hacen perder el tiempo por puro placer de hacer daño? ¡Qué te importa a vos lo que la urraca roba y no roba! ¡Que se callen los cuervos con sus chismes!
Oso 2: Es... es una niña.
Oso 1 (sin oír): ¡Te lo dije!
Oso 2: Una niña, Oso. Chiquita, rubia. Con el pelo con ricitos...
Oso 1: Eso es un zorrino disfrazado. Se trasnforman los asquerosos. Los ví, eh, ví cómo lo hacen. Se revuelcan en el campito de salvia y eso les quita el olor. Pero son zorrinos, ¡la naturaleza los hizo zorrinos y ellos quieren ser hurones, lo que hay que ver!
Oso 2: No, no. Es una niña; tiene un vestidito azul y un delantal encima. Y hace así con la manito (seña), como cuando dicen hola los humanos. Una niña.
Oso 1: Eso es un zorrino de acá a la China. Pasa que ahora se perfuman, los asquerosos... Ah, pero mirá. Como agarre uno le meto tal zarpazo, que lo dejo ¡sin rayas, lo dejo!
Oso 2: No me entendés. Es una niña. Una cría humana.
Oso 1: No me embromés.
Oso 2: ¿Por qué no vas a ver?
Oso 1 (con miedo visible): ¿Para qué estás vos?
Oso 1 se asoma.
Oso 1: No. No puedo, no puedo. Es muy traumático para mí... Ellos me tuvieron en una celda a pescados crudos, en agua sucia, estancada, se mofaban de mí, fue un horror...
Oso 2: Entiendo... ¿Pero qué vamos a hacer?
Oso 1: Matála. Tus ancestros tenían costumbre...
Oso 2: Yo no la voy a matar. Se la ve tan candorosa.
Oso 1: ¿Por qué, Dios Oso, me diste una hembra así? Si te digo que vayas y la mates porque es lo mejor, vos vas y la matás y después se la echás a los lobos...
Oso 2: Los lobos no comen carroña.
Oso 1: Ellos dicen que no pero después comen lo que sea.
Oso 2: No es cierto. Están muy finos ahora.
Oso 1: ¿Ellos? No me hagas reír; si no tienen el paladar negro...
Oso 2: Y además yo no la voy a matar...
Entra Ricitos de Oro. Es una niña candorosa pero parece disfrzada. Todo en ella no encaja, ni la peluca o los zapatitos.
Ricitos: Hola, señores osos...
Terror de Oso 1.
Oso 2: Hola, niña.
Ricitos: Mi nombre es Ricitos...
Oso 1 (Bajo): No te encariñes, pensá que la tenés que matar.
Oso 2: ¡Terminála con eso! (A Ricitos.) ¿Cómo has llegado hasta aquí, Ricitos?
Ricitos: Me perdí en el bosque...
Oso 1 (alterado): Es un truco, es un truco... se la habrán querido quitar de encima los padres como a los taraditos esos de Hansel y ...
Ricitos: Estaba buscando fresas cuando de pronto...
Oso 1: ¡La agarré! Acá no hay fresas.
Ricitos: Bueno, no sé... una frutita era...
Oso 1: ¡Miente, miente!
Oso 2: Basta. ¿Cómo entraste a nuestra madriguera?
Oso 1: Pero qué pregunta. ¡Si dejás la puerta abierta siempre!
Ricitos: Por la puerta...
Oso 1 (A 2): Ahí tenés. (A Ricitos.) Bueno, nena. Muy lindo. A ver si agarrás el espiante, ahora...
Ricitos: Usted... mi papá lo conoce a usted.
Oso 1 (tembloroso): ¿A mí?
Ricitos: ¡Sí! ¡Cuenta unas cosas maravillosas de usted! ¡Que no tenía uñas afiladas ni nada! Usted vivía con mi papá antes, ¿no se acuerda? (siniestra): En un jaulón. (jocosa) A ver, señor oso, ¿me muestra las uñas?
Oso 1 (en pánico): Fue cuando me debilitaron... Echá a esta bruja de acá.
Oso 2: Señorita, ¿no la estará buscando su papá en este preciso instante y estará preocupado por usted?
Oso 1 (a 2): ¿Por qué le hablás así? ¿No ves que no te hace caso? Decíle: Bruja mercenaria desaparecé ya mismo. Zamarreála. ¡Vamos, usá tu sangre grizzlie!
Oso 2: Calmate, Oso.
Oso 1: ¡Por Dios Oso, parecés un koala!
Oso 2: Mire, señorita. Mi marido está un poco nervioso en este momento, ¿podría usted retirarse al bosque y luego conversamos?
Ricitos (ríe): No, bueno, sí, bueno no sé. Tengo un poco de hambre...
Oso 2: Claro, claro. ¿Quiere un poco de miel?
Oso 1: ¡Le das miel a la bruja! ¡No ves que sos demente!
Ricitos: No, gracias. Ya me dio Osito.
Oso 1: Ahhhhh!!!!!!
Oso 2: ¿Osito?
Ricitos: Sí.
Oso 1: ¿Qué le pasó a mi hijo, mi hijito, mi contiuación en...!!!??
Ricitos: Nos hicimos novios.
Oso 1 y 2: ¿¿Qué??
Riictos: Sí, yo vine, entré, él me hizo pasar a su camita...
Oso 1: ¡Bruja degenerada! Andá a despertar a Osito.
Ricitos: No puede despertarse.
Oso 1: ¡La bruja me mató a mi hijo!!!
Ricitos: Tomó una plantita del bosque para... hacer ositos, ¡qué hijo tienen ustdes!, tenían, perdón. Belladona, se llama la plantita...
Oso 1: ¡Mi continuación en el mundo acabada!
Oso 2 derrotada.
Oso 1: ¡Los humanos me arruinan! ¡Los humanos cuando entran en el bosque, lo talan y lo llaman paz!
Ricitos: Pero justo hoy era mi día fértil.
Pausa larga. Asombro.
Ricitos: Y a lo mejor yo vaya a tener ositos.
Oso 2 cae redonda al suelo.
Ricitos: Para continuación en el mundo... ¿Me daría un poco de miel, suegro???
Apagón.
Brindar con extraños. Libro de cuentos
Hace casi dos años recibí el premio del Programa San Luis libro por el libro de cuentos BRINDAR CON EXTRAÑOS, con un jurado de lujo: Ana María Shua y Alicia Steimberg. Pocos meses después, fue mención en el Casa de las Américas. La gente de San Luis lo editó, el libro es preciosooooo. Pero... no se distribuye, no se puede vender y los derechos vencen en abril del 2013. Mientras algún editor incauto se interesa en mis cuentos, iré publicándolos de a poquito en mi blog.
ELOGIO AGRIDULCE DEL CAPUCHINO - Roberto Arlt
Minga de café. Abstención completa. ¿Y qué le queda a usted? Reducirse al capuchino, al innoble y seductor capuchino, que es una mezcla, por partes iguales, de leche y café, servida en una tacita de café. La tacita, para que usted se haga la ilusión de que se manda a bodega una ración de achicoria, y para engañar la visión, como los cocainómanos que cuando no tienen con qué doparse, toman por la nariz ácido bórico o magnesia calcinada. El caso es hacerse la ilusión...
Fidelidad presidencial
"Un día el presidente Coolidge y si mujer estaban de visita en una granja del gobierno. Al poco de llegar los embarcaron en excursiones separadas. Al pasar ante los pollos, la señora Coolidge preguntó al jefe de la granja si los gallos copulaban más de una vez al día. 'Docenas de veces', fue la respuesta. 'Por favor, dígaselo al presidente', pidió la señora Coolidge. Cuando el presidente pasó ante las aves y le contaron lo de los gallos, preguntó: '¿Cada vez con la misma gallina?' 'Ah, no, señor presidente, cada vez con una distinta.' El presidente asintió lentamente y añadió: 'Dígaselo a mi señora'."
citado en una antología de M H Siegel y H P Zeigler
lunes, 28 de junio de 2010
Los osos prejuiciosos. Sketch humorístico basado en "Ricitos de Oro y los 3 Ositos"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Chica rara, de 'Frankenweenie'
La joven no termina de encajar con los otros niños de Nueva Holanda. Quizás sea cosa de su desconcertante mirada.
Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry
Un ornitorrinco / Un agente secreto.
Conocerlo todo, según Mahfuz
"Un escritor debe conocerlo todo, lo bueno y lo malo, especialmente esto último, pues la maldad es la fuente del teatro." Naguib Mahfuz.
Paradoja del deseo - Oscar Wilde
En este mundo yo sólo sé de dos desgracias: la primera es no conseguir lo que uno desea, y la otra es conseguirlo; ¡esta última es una verdadera tragedia!
Testamento de Florencio Sánchez
"Si yo muero, cosa difícil, dado mi amor a la vida, muero porque he resuelto morir. La única dificultad que no he sabido vencer en mi vida ha sido la de vivir. Por lo demás, si algo puede la voluntad de quien no ha podido tenerla, dispongo: primero, que no haya entierro; segundo, que no haya luto; tercero, que mi cadáver sea llevado sin ruido a la Asistencia Pública, y de allí a la Morgue. Sería para mí un honor único que un estudiante de medicina fundara su saber provechoso para la humanidad en la disección de cualquiera de mis músculos."
Sobre la Vejez. Marguerite Yourcenar
Ya a los 80 años, al responder una pregunta sobre su edad, dijo que no la notaba. "Cuando me canso -explicó- tengo 10 siglos; cuando trabajo, 40 años."
Siempre idéntica a sí misma
Estaban una pera y un tomate en la parada del autobús. Y el tomate le pregunta a la pera:
-¿Hace cuánto que espera?
Y la pera responde:
-Desde que nací.
Búsquedas desesperadas - Woody Allen
«No solo no existe Dios, sino a ver cómo encuentras un electricista un fin de semana».
Conócete a ti mismo. Oscar Wilde
Yo soy la única persona en el mundo a quien desearía conocer a fondo; pero no veo ninguna posibilidad de hacerlo, por ahora.
He malgastado mis horas - Leonardo Da Vinci
Las promesas engañan; el tiempo decepciona; la muerte burla los cuidados; las ansiedades de la vida son nada.
Etérea. Tradición oral española.
Este es el cuento de María Sarmiento
que fue a cagar y se la llevó el viento
De una Suplicante a Santa Lucía
En una plaquita debajo de la imagen de Santa Lucía, en la Iglesia de Pompeya, se lee: "Acuérdate de mi marido".
El quid es: ¿el marido de la suplicante padecía una dolencía en los ojos? ¿O la suplicante quiso decir: "No lo pierdas de vista"?!
Entradas populares
-
Mae: La cesta con duraznos la dejo aquí, si, Susie? Son duraznos pelones, la gente no los quiere. Les gusta que los duraznos tengan pelu...
-
Últimos días de diciembre de 1940 – Pueblo de la provincia de Buenos Aires Es el velatorio de Otto Kranevitter. Es a cajón cerrado. Lo cubr...
-
De los pájaros del monte yo quisiera ser canario, para hablar contigo abajo del campanario. De los pájaros del monte yo quisiera ser ...
-
Tres hojitas, madre, tiene el arbolé, la una en la rama, las dos en el pié, las dos en el pié, las dos en el pié. Inés, Inés, Inesita, Inés...
-
Personajes: Celeste Albaret, criada Celina Cottin, la criada anterior. Albertina, personaje de “En busca del tiempo perdido” de...
-
Que las lluvias que te mojen sean suaves y cálidas. Que el viento llegue lleno del perfume de las flores. Que los ríos te sean propici...
-
Estoy sentado al borde de la carretera, el conductor cambia la rueda. No me gusta el lugar de donde vengo. No me gusta el lugar adonde...
-
Mi Buenos Aires querido cuando yo te vuelva a ver, no habrás más pena ni olvido. El farolito de la calle en que nací fue el centinela ...
-
I El tipo afuera pasó un buen rato tocando con los nudillos. Eran golpes leves, por eso Rony no pudo escuchar. Tendría miedo de desperta...
-
Mañana es domingo se casa Piringo con un pajarito de Santo Domingo. -¿Quién es la madrina? -Doña Catalina. -¿Quién es el padrino? -D...
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada