La sensación de no comprender del todo el mundo y no saber si es uno o los demás...

La sensación de no comprender del todo el mundo y no saber si es uno o los demás...

Brindar con extraños. Libro de cuentos

Hace casi dos años recibí el premio del Programa San Luis libro por el libro de cuentos BRINDAR CON EXTRAÑOS, con un jurado de lujo: Ana María Shua y Alicia Steimberg. Pocos meses después, fue mención en el Casa de las Américas. La gente de San Luis lo editó, el libro es preciosooooo. Pero... no se distribuye, no se puede vender y los derechos vencen en abril del 2013. Mientras algún editor incauto se interesa en mis cuentos, iré publicándolos de a poquito en mi blog.

ELOGIO AGRIDULCE DEL CAPUCHINO - Roberto Arlt

Minga de café. Abstención completa. ¿Y qué le queda a usted? Reducirse al capuchino, al innoble y seductor capuchino, que es una mezcla, por partes iguales, de leche y café, servida en una tacita de café. La tacita, para que usted se haga la ilusión de que se manda a bodega una ración de achicoria, y para engañar la visión, como los cocainómanos que cuando no tienen con qué doparse, toman por la nariz ácido bórico o magnesia calcinada. El caso es hacerse la ilusión...

Fidelidad presidencial

"Un día el presidente Coolidge y si mujer estaban de visita en una granja del gobierno. Al poco de llegar los embarcaron en excursiones separadas. Al pasar ante los pollos, la señora Coolidge preguntó al jefe de la granja si los gallos copulaban más de una vez al día. 'Docenas de veces', fue la respuesta. 'Por favor, dígaselo al presidente', pidió la señora Coolidge. Cuando el presidente pasó ante las aves y le contaron lo de los gallos, preguntó: '¿Cada vez con la misma gallina?' 'Ah, no, señor presidente, cada vez con una distinta.' El presidente asintió lentamente y añadió: 'Dígaselo a mi señora'."

citado en una antología de M H Siegel y H P Zeigler

lunes, 28 de septiembre de 2009

Willie ahogado en Yarrow - Balada escocesa

-Willie es mozo y es apuesto
su compostura es gallarda,
prometió casar conmigo
si con alguna casara.

-Hermana, yo tuve un sueño,
un sueño lleno de espanto:
que me ponían entre brezos
en los pantanos de Yarrow.

-Hermana, leeré tu sueño,
un sueño que es de quebranto
recibirás una carta,
que tu novio yace en Yarrow.

-Lo buscó por todas partes
con gran dolor y desgarro
lo encontró bajo un arbusto
en los pantanos de Yarrow.

Ella tenía largo pelo
su color era dorado
al cuerpo de él lo amarró
para sacarlo de Yarrow.

-Ancho fue mi lecho ayer
esta noche será escaso
nadie dormirá conmigo porque Willie se ahogó en Yarrow.

De Baladas inglesas y escocesas. Sel. M A Montezanti

Mary Hamilton. Canción Celta

Rumores hay en la cocina, 
rumores hay en los cuartos:
Marie Hamilton tuvo un hijo
del mas importante Estuardo.

La cortejó en la cocina,
la cortejó en el salón,
la cortejó en la bodega
y allí pasó lo peor.

Envolvió al niño en un paño
y después lo arrojó al mar;
'Aunque te hundas o nades
conmigo no volverás.'

La vieja reina bajó,
con trenzas de oro en el pelo:
'Oh, Marie, ¿dónde está el niño?
Yo he escuchado a ese pequeño.'

'Nunca hubo un niño en mi cuarto,
ni tampoco quiero que haya;
sentí de pronto en mi cuerpo
una profunda punzada.'

'Oh, Marie, ponte un vestido,
que sea negro o velado,
vendrás conmigo a Edimburgo
para ver ese poblado.'

'No usaré vestigo negro,
ni me pondré uno velado,
me pondré un vestido blanco
que luciré en el poblado.'

Cuando subió al Cannogate,
lanzó ella tres carcajadas;
cuando bajó el Cannogate,
las lágrimas la cegaban.


Al subir al Parlamento,
un taco se le ha atorado.
Al descender la escalera,
ya la habían condenado.


Cuando bajó el Cannogate,
a nadie vio en su camino;
en las ventanas las damas
lloraban por su destino.


'No debéis llorar por mí,
ya no lloréis -ella dijo-,
pues merezco la condena 
por haber matado a mi hijo.


'Salud a los marineros
que navegan por el mar,
que mis padres nunca sepan
que no volveré a mi hogar.


'Salud a los marineros
que navegan por el mar,
que mis padres nunca sepan
que aquí me van a matar.


'Oh, poco pensó mi madre
que en la cuna me mecía
qué tierras iba a pisar,
qué muerte me esperaría.


'Oh, poco pensó mi padre
cuando en brazos me tenía
qué tierras iba a pisar
qué muerte me esperaría.


'Anoche serví a la reina,
la acosté con gentileza,
me recompensa esta noche
cortándome la cabeza.


'Anoche eran cuatro las Maries,
sólo tres habrá desde hoy:
Marie Seaton, Marie Beaton,
Marie Carmichael y yo. "


De CANCIONES CELTAS de Fondebrider y Gambolini

domingo, 27 de septiembre de 2009

El chuflete. Romancero Sefardí


Salir quere mes de marso, entrar quere mes de april,
cuando el trigo está en grano y las flores por abrir.
Estonces el rey d'Allemaña a Francia se quijo yir.
Con sí trujo gente mucha caballeros más de mil.
Con sí trujo un chuflete delas ferias de Paris.
Lo dio el rey de boca en boca, ninguno lo supo sonorgir.
--¡Un mal ay a tal chuflete, los doblones que por él di!--
Lo tomó el rey en boca y lo supo sonorgir.
Todas las naves del mundo, a seco las hico venir.
La parida que está pariendo, sin dolores la hico parir.
La creatura que está llorando, sin teta la hico dormir.
La novia que a su novio ama, a su lado la hico venir.
--¡Un bien ay a tal chuflete, que tantos doblones di por él!

Versión de Sarajevo (Bosnia). Recogida por Laura Papo, 07/01/1917
Chuflete es un pito o flauta

El hamorico (burrito) de Gioha. Cuento sefaradí.

Un día, el vizino le demandó a Gioha que le emprestara el aznico suyo. Gioha respondió:
-Por desgracia me se murió el hamorico.
En aquella hora el aznico se mitió a emberrar. El vizino le dixo entonses a Gioha:
-¿Porqué m'engañas? Yo estó sintiendo la bos del azno.
Gioha maneó la cabeza con tristeza y le dixo:
-¡Qué hombre sos tu! No te fías de la bos mía, cuando yo tengo una barva grande y blanca, y te fías de la bos de un hamor bovo.


tomado de Humor Judío, Saholom 1991

Mobile, Alabama - Mempo Giardinelli

Hago noche en Mobile, Alabama. Me alojo en un EconoLodge de 49 dolares y luego de una ducha me acuesto, rendido porque vengo manejando sin cesar de Tallahassee. Me sumerjo en un sueño profundo y extrañamente luminoso: estoy saliendo de un cementerio bautista al que debo haber entrado por error y me topo con un negro viejo y arqueado, la cara un manojo de arrugas y la mano derecha aferrada a un bastón de madera labrada y fino mango de marfil. Otros negros salen detrás de él, una docena o más, y se alinean a lo largo del porche blanco de la iglesia, algunos de pie y otros sentados en reposeras de mimbre. Miran como pájaros estacionados sobre un cable de electricidad. Parecen extraídos de un cuento de Faulkner o de Flannery O' Connor. De pronto suena un balazo en algún lado y despierto. Escucho sirenas policíacas y no sé a quién mataron, ni si en el sueño o en la vigilia.

De SOÑARIO, edhasa,2008

martes, 22 de septiembre de 2009

Por la tu puerta yo pasí. Repertorio Sefardi

-Por la tu puerta yo pasí,
Yo la topí cerada,
La llavedura yo bezí,
Como bezar tu cara.

-Hija hermosa nací yo,
Tresalen los mancevos,
Ya mi mama me dexó
Que haga lo más negro.

Por la tu puerta yo pasí,
Con todos mis amigos,
En tu ventana me pozí,
Tañendo mandolino.
En la tu puerta me pozí
Con un saksí de ruda.
Salió tu mama y me dixo,
No tengo hija hermoza.
-Hermoza sos en cantidad,
Honestidad no tienes.
Millones si me vas a dar,
Mi gente no te queren.

Una matica de ruda. Repertorio Sefardí

Una ramica de ruda,
Una ramica de flor.
-Hija mía mi querida,
Dime a mí, ¿quién te la dio?
Una ramica de ruda,
Una ramica de flor.
-Me la dio un mancebico,
Que de mí se namoró.
-Hija mía mi querida,
No te eches a la perdición.
Más vale un mal marido,
Que un mancebo de amor.
-Mal marido, la mi madre,
El pillizco y la maldición.
Mancebo de amor, la mi madre,
La mansana y el buen limón.

domingo, 20 de septiembre de 2009

SIEN DRAHMAS AL DIA - Canción sefardí

Sien drahmas el dia tomo
ya te puedo mantener, ah!
De tu madre no la como
ah aman aman, ah!
que me quero detener, ah!

Fuyiremos de la pena
porque yo ya se ganar, ah!
Vamos a la Palestina,
ah aman aman, ah!
para no mos rovinar, ah!

Ve coriendo ande mama,
azele la propozision,
quiero solo una cama,
ah aman aman, ah!
que es la consolasion, ah!

(P. Tundas / Trad. Grecia - Esmirna)

Panagiotis Tundas, uno de los más importantes compositores de smirnaica (variante del rebetiko griego que se practicaba en Izmir/Esmirna) escribió la versión original griega de esta canción, un karsilamas (danza en ritmo de 9/8 dividido en 2+2+2+3) de tema proletario y que los sefarditas tradujeron casi literalmente a su lengua.

Soy canalla. Lelé Santilli

A mi arquero, Broun.

Desde otra galaxia escucho
radio. La mortadela,
el tío Luis, Dr. K.
“las cataratas
rosarinas”,
pican con la pelota. Más
rápido por momentos
y mis ojos
se salen de sus órbitas,
sin entender
que acá no tienen nada
para ver. De vez en cuando
hablamos con mi hermana
por teléfono,
comentando el partido.
Ella, que puede verlo,
no aguanta la tensión:
se esconde en su cocina.
“Me quiero morir!”
es una frase del
pasado:
Central Puntero,
hoy.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Novia judeo-marroquí.


La doncella guerrera. Romancero Sefardí

- Malhaya tripa de madre que tanta hija parió:
parió siete hijas hembras sin dingún hijo varón.
Saltó la más chica de ellas, la que en buen día nació.
- No mos maldigas, mi padre, no mos maldigas, siñor,
si es por la vuestra guerra, la guerra la venzo yo:
demes armas y caballo, y un vistido de varón
- Onde metes las tus colas? - Debajo el kauk, siñor.
- Onde metes los tus pechos? Debajo 'l jibón, siñor.
- Calla, calla, la mi hija, hembra sos y non varón.
Ya se parte caballero a las guerras d'Aragón.
Ella 'ntrando por la guerra, la guerra ya la venció.
Y en el medio de la guerra el kalpak se le cayó.
El hijo 'l rey que la vido ya cayó, se desmayó.
- Ya me muero, la mi madre, ya me muero d' est' amor!
- Le haremos un convite a la mesa de siñor.
Ella 'ntrando por la mesa el pan ya la rebanó.
- Ya me muero, la mi madre, ya me muero d' est' amor!
- Le haremos un convite al baño de mi siñor.
Botón quita, botón mete y a todos los engañó.

Transmitido por Josepo Burgana (Esmirna)

¿Por que no cantáis la bella? Romancero Sefardí

Una hija tiene el rey, una hija regalada,
su padre, por más valor, un castillo la fraguara:
ventanita alrededor, por donde el aire la entrara,
por donde le entraba el sol y el aire de la mañana;
por la más chiquita de ellas viene un gavilán y sale
con las sus alas abiertas y no le hace ningún male.
Bordando 'stá el camisón para el hijo de la reina,
bordándole está con oro, labrándole está con seda
y, entre puntada y puntada, un aljofar y una perla.
- ¿Por qué no cantas, mi bien? ¿por qué no cantas, la bella?
- Ni canto ni cantaré, que mi amor está en la guerra.
Y una carta escribiré, de mi puño y de mi letra:
que me traigan a mi amor, sano y vivo y sin cadenas.
Y si no me lo trajieren armare una grande guerra
de navíos, por el mar, gente armada, por tierra.
Si no hubieren velas prontas, mis lindos lazos pusiera,
si no hubieren remos prontos, mis lindos brazos pusiera,
si no hubiere capitán, yo me echare a la bandera
para que diga la gente: "mira, mira esa doncella
que por salvar a su amor se echó ella a la tormenta".

Transmitido por Rina Benabu (Tánger)

viernes, 18 de septiembre de 2009

La epopeya ya no está de moda - Robert Graves

Petronio hizo lo que pudo. En el fondo, no era mala persona, aunque tenía la mente más sucia de toda Roma y bebía como un camello. y hasta tal punto era un experto en el arte de vivir a lo moderno que el emperador jamás se atrevía a comprarse un jarrón o una estatua, o siquiera catar un añejo desconocido, sin antes consultar con él.
Una noche en que Petronio cenaba casualmente en Palacio, le ofrecieron una salsa de aspecto verdaderamente repulsivo, cuyos principales ingredientes parecían ser benjuí y ajo. En vista de que el sirviente esperaba que la vertiera sobre un precioso lenguado asado a la parrilla, Petronio le preguntó a Nerón con voz zalamera:
-Mi querido César, ¿crees que es eso exactamente lo que andabas buscando ?
Nerón se puso de mil colores. y es que por sus miradas impacientes y ansiosas resultaba evidente que él mismo había inventado la salsa, y si Petronio hubiese sido lo suficientemente débil como para aprobarla, pronto cada mesa noble de Roma hubiese apestado a aquel mejunje. Todos se lo agradecimos de corazón.
Mi cuñado Lucano carecía notoriamente del aplomo de Petronio, y sin embargo se creía muy listo. Yo siempre había lamentado el matrimonio de mi hermana. Lucano, hijo de provincianos españoles ricos, nunca dejó de ser forastero, aunque su tío Séneca, el tutor de Nerón, había ascendido ahora al rango de cónsul y se había convertido en el escritor y dramaturgo más destacado de su día. Séneca adoraba a Lucano, un niño prodigio que sabía hablar el griego a los cuatro años, que se sabía la Ilíada de memoria a los ocho, y que antes de cumplir los once ya había escrito un comentario histórico sobre la Anábasis de Jenofonte y había traducido a Ibico en pareados elegíacos ovidianos. Tenía ahora veinticinco años, dos años más que Nerón, quien había hecho de él su modelo literario. Lucano le pagó esta amabilidad con un estupendo discurso adulador en el festival Neronia. Pero cuando aquella misma noche Petronio visitó nuestra casa -Lucano estaba pasando una temporada con nosotros- bajo el pretexto de darle la enhorabuena, yo sospeché que se traía algo más entre manos. Así que mandé salir a los esclavos, y entonces desembuchó.
-Sí, Lucano, un discurso de lo más pulido, y soy demasiado discreto para preguntarle hasta qué punto era sincero. Pero... corre el rumor de que estás trabajando sobre un importante poema histórico.
-Correcto, amigo Petronio -contestó, complaciente, Lucano.
-Por el amor de Baco, ¿no será que por fin te has decidido a escribir sus Conquistas de Alejandro, verdad?
-No, eso lo deseché, con excepci6n de unos cuantos bellos pasajes.
-Muy sabio por tu parte. Corría el riesgo de inspirar a nuestro patrón imperial y hacer que entre con sus tropas en Partia para emular al macedonio. A pesar de su genio militar innato, etcétera, etcétera, dudo mucho de que el ejército hubiese estado a la altura de la empresa. Aquellos arqueros partos, ya sabes...
La voz se le fue apagando.
-No, pues ya que preguntas, el tema es el de las Guerras Civiles.
Petronio levantó las manos.
-Eso es lo que oí decir, ¡Y no te imaginas cuanto me alarmó, hijo mío! Es un tema tan sumamente delicado, incluso después de cien años. Al menos dos terceras partes de las familias nobles que sobrevivieron, lucharon en el bando derrotado. Puede ser que complazca al emperador -repito puede ser y lo subrayo-, pero con toda seguridad va a herir Ios sentimientos de muchos. ¿Es muy largo el poema?
-Una epopeya en doce libros. Nueve ya están escritos.
-iUna epopeya, señor!
-Una epopeya. .
-¡Pero si las epopeyas están pero que muy pasadas de moda!
-La mía no quedará anticuada. Yo hago que mis guerreros utilicen armas modernas, excluyo toda absurda intervención personal de los dioses, y animo la narrativa con anécdotas horripilantes, con metáforas que le dejan a uno sin aliento, y con todo tropo retórico que encuentro a mano. ¿Quieres que te lea unos cuantos versos?
-Si insistes.
Cuando Lucano se ausentó para ir a buscar el rollo de pergamino, Petronio me tiró de la manga:
-Argentario, tienes que poner fin a este disparate, de algún modo... ¡cómo sea! El emperador acaba de preguntarme tímidamente: «¿Qué te parecieron aquellos versos titulados La Batalla del Accio que te enseñé la otra noche? ¿Estabas acaso demasiado borracho para asimilarlos ?» «No, César -le aseguré-, tus magníficos hexámetros me quitaron la cogorza de golpe.» «Así pues, ¿estás de acuerdo en que soy mejor poeta que Lucano ?» A lo cual respondí: «¡Cielos santos, no hay comparación!» Debió de tomárselo bien, porque su próximo comentario fue: «Me alegro, porque aquellos versos forman parte de mi gran epopeya moderna.» .
De nuevo entró Lucano. Petronio cortó la frase de golpe y cogió el pergamino. Lucano le observaba mientras leía. Después de un incómodo cuarto de hora, Petronio dejó a un lado el pergamino y declaró:
-Esto se tendrá que pulir mucho, Lucano. No digo que no sea bueno,.pero tiene que estar mucho, muchísimo mejor antes de poderlo entregar a los copistas. Guárdalo unos años en un cajón. En mi opinión (que no puedes permitirte menospreciar) la epopeya moderna es un estilo literario con el que únicamente deberían intentar escribir los hombres de estado retirados o los jóvenes emperadores.
Lucano palideció.
-¿Qué quieres decir? -preguntó.
-No tengo nada que añadir a la dicho -respondió Petronio, y le dijo adiós con la mano.
Por cierto que Petronio estaba tan borracho que casi parecía estar sobrio.
A la mañana siguiente temprano, en la Vía Sacra, Lucano quiso fingir no conocer a Petronio, pero éste le condujo por la fuerza al cuarto trasero de una tienda de vinos.
-iEscucha, imbécil! -dijo Petronio-. Nadie niega que eres el mejor poeta del mundo, con una sola excepci6n, pero esta excepción te ha husmeado tu proyecto, y se va a enfadar muchísimo si intentas competir con él. Por el amor de Vulcano, ¡enciende el horno con aquel maldito papiro! En lugar de él, escribe un libro de cocina en verso -te ayudaré con muchísimo gusto- o más de esos epigramas tuyos amorosos sobre negras de piernas lascivas y cabello como el vellocino negro del carnero lafistio de Zeus... ¿y por qué no una eulogía pindárica sobre la destreza del emperador como áuriga ? Todo lo que quieras... ¡menos una epopeya sobre las guerras civiles!
-Nadie tiene derecho a refrenar mi Pegaso.
-Esas fueron las célebres últimas palabras de Belerofonte -le recordó Petronio-. El dios del Trueno envió entonces un tábano que picó a Pegaso debajo de la cola, y Belerofonte salió disparado y se hizo mucho daño.
Lucano se puso furioso.
-¿ Quién eres tú para hablar de prudencia? Tú satirizas a Nerón en el personaje de Trimalción, en tu novela satírica, ¿no es verdad? Nadie podría confundir su retrato: sus bromas sin gracia, su forma disparatada y divagante de hablar, su gusto tan tremendamente vulgar, su enternecedora compasión de sí mismo. No es más que un bizco, un lujurioso, un analfabeto, un atontado, un megalómano..., ¡Y una desequilibrada mole de carnes!
Petronio se levantó.
-Desde luego, español, ¡creo que he de despedirme de ti! Hay ciertas cosas que no es decente decir delante de nadie.
-Pero sin embargo yo las he dicho, ¡Y las volveré a decir!
Resultó ser su último encuentro. Un mes más tarde Lucano invitó a unos cuantos amigos a un banquete privado, en el cual, después de los postres, recitó los primeros doscientos o trescientos versos de su epopeya. Empezaba describiendo las guerras civiles como la mayor vergüenza jamás sufrida por Roma, y diciendo que a pesar de ello habían merecido de sobras la pena, ya que garantizaron a la larga la sucesión de Nerón. A continuación prometía a Nerón que, a su fallecimiento, subiría derecho a las estrellas, como el divino Augusto, y se transformaría en un dios más divino de lo que ya era, pudiendo elegir entre convertirse en Júpiter y empuñar el cetro olímpico, o en Apolo y subirse al carro celestial del sol. Hasta ahí todo fue muy bien, pero luego se vio la otra cara de la moneda. Han de comprender que Petronio había salido impune de la sátira de Trimalción porque era un artista, tuvo la precaución de no meterse con ninguna patochada o vulgaridad concreta, de las que iban de boca en boca, y sólo se burlaba del tipo de comportamiento que (en voz baja, naturalmente) llamábamos neronianismos. Nerón jamás hubiese reconocido al nouveau-riche Trimalción como mi propio retrato y, naturalmente, nadie se hubiese atrevido a abrirle los ojos. Pero Lucano no era un artista. Pronto dejó que su elogio heroico-cómico degenerara hasta convertirse en una caricatura desmañada; le rogó al Nerón deificado que no privase a Roma de su total resplandor colocándose en las regiones árticas del cielo o en el trópico del sur, pues desde allí la mirada de sus afortunados rayos sólo allegaría torcida, y que tuviera la amabilidad de apoyarse pesadamente sobre cualquier parte del eter por temor a que su peso divino inclinara el eje .celestial hasta descentrarlo, y así dislocar todo el Universo. y el muy idiota acentuaba cada punto con esa horrible sonrisa, causando tanto desconcierto en todos que el banquete se disolvió confusamente.
En realidad, Nerón sólo oyó un vago rumor sobre este asunto, pero lo suficiente como para hacerle preguntar a Petronio si había advertido a Lucano con la intrusión en el coto imperial. Petronio respondió sin vacilar:
-Sí, Cesar. Le expliqué que seria ridículo que compitiese con su maestro en literatura.
Así que Nerón mandó a dos oficiales de la guardia a casa de Lucano con este breve mensaje: «¡No escribirás más poesía hasta nuevo aviso!»
La secuela es de sobras conocida. Lucano persuadió a unos cuantos extremistas más para que se unieran a su conspiración de asesinar al emperador en nombre de la libertad artística. Falló. Sus amigos fueron detenidos, y a Lucano le abrió las venas un cirujano en el consabido baño caliente, donde recitó un fragmento trágico de sus Conquistas de Alejandro, donde un soldado de Alejandro moría desangrado.
Naturalmente, el padre de Lucano tuvo que seguir su triste ejemplo, y también lo hizo el viejo Séneca (¡eso sí que fue un poco duro para mi pobre hermana! ). Además, Lucano había dejado una carta grosera para el emperador, si es que la palabra «grosera» es lo bastante fuerte para describirla, y por cierto calificando a Petronio de cobarde por morderse la lengua en la descripción de Trimalción. Así que a Petronio también le iban a dar. ..
Pero yo había echado a correr desde el banquete hasta Ostia -unos buenos veinte kilómetros- con todo el oro que había podido meter en una bolsa, y había tomado un barco rumbo a Efeso. Allí me teñí el pelo. me cambié el nombre, y no asomé la cabeza durante tres o cuatro años, hasta que Vespasiano tuvo bien investido con la púrpura. ¡Menos mal que en el colegio era torpe y nunca sentí ninguna ambición literaria en absoluto! De todos modos, como corredor de fondo nadie en Roma podía alcanzarme...

lunes, 14 de septiembre de 2009

Cuando me veas por primera vez... - Tamara Kamenszain

Cuando me veas por primera vez
vas a dejar de esperar lo que esperabas
si soy rubia no te va a importar
si me visto de negro te vas a detener en blanco
a barajar el ida y vuelta de tu propia conversación
a deshacer ese camino que va del borde de mi escote
al borde de tus pensamientos más íntimos
allí donde asoma una mujer superpuesta
tu mamá tu hermana tu esposa están atrás
hacen sonar su risita femenina
adentro tuyo se entienden conmigo
y vos por fin te animás a decir algo,
decís "nos vemos".

domingo, 13 de septiembre de 2009

Los poetas, 1 - Francisco Gandolfo

Un buen poeta es
generalmente insoportable en la vida.
Un mal poeta simpático
puede llegar a ser
el encanto inmediato de su ambiente.

Voz de mando. Francisco Gandolfo

"¡Atención! Fir...mé, media vuelta quier, de frente march
hasta el horizont, y de allí al infinit,
superando la ley de graved, hasta alcanzar la glor,
más allá de la muert. Un dos, un dos, un dos..."

Diez razones para escribir para los niños - Isaac Bashevis Singer

Tengo más de 500 razones para escribir para los niños, pero con el fin de ahorrar tiempo, enumeraré solo 10:

1) Los niños leen libros y no críticas de libros. Los críticos les importan un pepino.

2) Los niños no leen para encontrar su identidad.

3) No leen para liberarse de un complejo de culpa, para satisfacer su ansia de rebelión ni para deshacerse del sentimiento de alienación.

4) Los niños no hacen uso de la psicología.

5) Aborrecen a la sociología.

6) No intentan siquiera comprender a Kafka.

7) Siguen creyendo en el Bien, en la familia, en los ángeles, en los demonios, en brujas, en los diablos burlones, en la lógica, en la claridad, en los signos de puntuación y en muchas otras cosas comprensibles.

8) Les gusta leer relatos interesantes y no comentarios, ni guías o notas que acompañan a textos.

9) Cuando un libro es aburrido, bostezan abiertamente sin sentimiento de culpa o temor a la autoridad.

10) No esperan de su escritor preferido que salve la humanidad. Por más jóvenes que sean, ya han comprendido que él no está en condiciones de hacerlo. Solamente los adultos tienen ilusiones tan infantiles.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Secuestro. (Humorada)

Personajes
El Secuestrador Nº1
El Secuestrador Nº 2
Luisito, hombre de 30/40 años
La Madre, Sarita

Los secuestradores y el secuestrado están a un lado del escenario.
Al otro, Sarita en el teléfono.

Escena 1
S 1: ¿Le quitaste la billetera?
S 2: Tiene veinte pesos.
LUISITO: Soy profesor de filosofía!
S 1: Metéle un cachetazo.
S2 lo hace
S 2: No están las señas de la familia.
S 1: Pedíselas a él.
S 2: Pibe; si querés salvar el pellejo, decínos el número de tu viejo. Decínos y todo sale bien. El papá pone la platita en la vía y vos te vas caminando.
LUISITO: ¿Quién?
S 1: Pegále.
S 2: no sirve. Si le pego se atonta. Le tiene miedo a los golpes el maricón. Mirá cómo cierra los ojitos cuando le doy (cachetazo).
LUISITO: Mi abuelo me pegaba mucho cuando yo era chico, me pegaba mi padre…
S 1: Dale de nuevo. Se cree que está en el psicólogo. Escuchame de nuevo, danos el teléfono de tu papito y acá no pasó nada.
LUISITO: No lo sé.
S 1: A este lo elegiste vos. Yo te lo dije: No se puede secuestrar por secuestrar. Porque un tarado es mucho trabajo. Nos deja el despacho hecho un asco, sangre por acá, vómito por allá…
S 2: Este no tiene pánico.
LUISITO: Yo les daría el teléfono de mi padre. El era profesor de ética, pero se murió. La ética no, mi padre. La ética también murió a su manera.
S 1: ¿De qué habla?
S 2: Etica debe ser la amante del padre. Ese viejo es un asqueroso, todos los empresarios son iguales. Vienen por los barrios, se llevan nuestras muchachas puras y las corrompen con sus riquezas…
S 1: estás cantando un tango?
S 2: No.
S 1: Me pareció a mí que estabas cantando un tango.
S 2: Puede ser.
S 1: ¡Sacale el teléfono a este desgraciado, hacéme el favor!
S 2: Luis, tiene que darnos el teléfono de su familia para que llamemos. Usted de acá se puede ir cuando cobremos el rescate. Comprende?
LUISITO: Sí.
S 2: Bueno, denos el celular de su papá. O de la empresa.
LUISITO: mi padre no tiene una empresa.
S 2: Está bien: puso un testaferro. Pero la plata es de él. Dénos el…
LUISITO: Mi papá murió hace diez años.
S 1: ¿Qué dice?
LUISITO: Ustedes se equivocaron de persona. Yo soy Luis Ponce. Soy profesor de filosofía. Mi padre también enseñaba la filosofía, pero en la provincia. Etica, enseñaba él. Yo, Lógica. Tengo un cerebro lógico, por eso. Las cuestiones de la moral, no me atraen. Sí, los argumentos lógicos, premisas, silogismos. Por ejemplo, vean ustedes el caso de Aquiles y la Tortuga…
S 1: Si este gordo nos está cargando, yo lo mato ya.
S 2: Pará, se está explicando. Siga, Luis. ¿Quién es Aquiles? Dejálo hablar. A lo mejor Aquiles es el socio del viejo. El testaferro.
LUISITO: No, no. Aquiles era un griego.
S 2: Como Onassis y metido en negocios turbios. Viste que hay que saber escuchar?
LUISITO: Era un griego de los de antes.
S 2: Tenía otro código. Siga, Luis. Te habla parábolas el gordo, es como Cristo.
LUISITO: Corre una carrera contra una Tortuga.
S 2: Ajá.
LUISITO: La tortuga le gana a Aquiles. ¿por qué?
S 1: le pego un tiro ahora mismo.
S 2: ¡¡No!!
LUISITO: Porque recorre el tiempo de manera fraccionada. Fraccionar el tiempo lo hace infinito. Por eso le gana a…
S 1 apunta.
S 1: Decíme ya mismo un teléfono. Decíme dónde esta tu viejo.
LUISITO: Tumba veinticuatro. Desde la izquierda d ela entrada, no tenemos panteón familiar.
S 1 a 2: Me está diciendo que el padre está muerto.
LUISITO: O en el cielo. A lo mejor papá fue al cielo. Pero aparte, papá tenía la mano larga. Enseguida, daba.
S 1 corre el gatillo.
S 1: Dame un número.
LUISITO: Para la quiniela? El juego es perjudicial a la salud.
S 1: Dame el teléfono.
LUISITO llora: 421.2211
S 2 llama.

Escena 2
MADRE: Hola.
S2 : Hablo con la familia Ponce.
MADRE. Sí.
S 2: Habla la señora Ponce?
MADRE Sí, con Sarita. Quién habla?
S 2: Usted sabe dónde está su hijo?
MADRE: ¡Otra vez que no viene! Es un desconsiderado. Lo estoy esperando con la comida caliente. ¡Si por lo menos se dignara a llamar antes de que cocine! Un pollito frito, con batata. Veinte pesos el kilo de pollo, ¿le parece justo? Sabe los negritos que se mueren en Africa por no tener pollo frito para comer? Allá se mueren todos de hambre, porque por más que cacen rinocerontes, jirafas y todos esos bichos de Dios, no les asienta al estómago y fallecen de inani-ción. O como se diga. Pero a Luisito no le importan los negritos del Africa, por eso hace estos desprecios. Porque él engaña el estómago con cualquier golosina y eso no es alimento. Eso es malgastar el dinero. Que le doy yo, se entiende, porque él saca cuatro pesos de la universidad. Cuando tenía dieciseis o diecisiete, Luisito me dice: Mamá, no estoy seguro de qué carrera quiero seguir. Voy a hacer un test vocacional. No lo hagas, Luisito, le dije. No tires la plata para escuchar un cuento chino. Mamá te dice claramente: Estudiá para ser Cardiólogo; un hombre de bien, siempre es cardiólogo. Mirá tu primo Oscarcito, qué aplicado cómo estudia la carrera. Después, salió el tiro por la culata y el Oscarcito deja medicina y se dedica a la holganza, las mujeres, la bebida y el póker. Mire qué ejemplo para Luisito. Entre el padre y Oscarcito, me lo echaron a perder. El, que hubiera debido ser un cardiólogo que es la mejor profesión para tener a la madre anciana contenta…
S 2: De eso le quería hablar justamente, señora.
MADRE: ¿Usted es Cardiólogo?
S 2: No. ¿Dónde está su marido? Quiero hablar con el.
MADRE: ¿Con Samuel? ¿Usted dice con Samuel?
S 2: Mi socio y yo queremos hablar con su marido.
S 1: Se llama Estanislao, el marido. No Samuel.
S 2: La señora dice Samuel. Cómo no va a saber la esposa cómo se llama su propio marido.
S 1: le pudo haber dado un nombre falso para casarse.
A: No, mi papá se llamaba Samuel.
S 1: ¡Vos callate!
S 2: Sí, señora. Dónde está Samuel?
MADRE: Ay. Ayyy. Ayyy, Samuel de mi vida. ¿Qué pasó? Díganme qué le pasó a Samuel. ¡Los antisemitas le ultrajaron la tumba, verdad? Yo le dije: Por qué querés que te entierre en el Cementerio Judío, por una vez podrías disimular. Pero él no me contestó nada, claro. Si estaba muerto.
S 2: Cómo que está muerto su marido, señora?
MADRE: ¡Muchacho, usted no lo sabía! Se murió Samuel, nunca me hizo caso. Samuel: cierra la ventana, que entra el chiflete y te va a dar neumonía. Tengo calor, decía. Samuel, cierra la ventana. Tengo calor. Una mañana, me despierto, voy al toilette a hacer mis abluciones matinales y cuando vuelvo… ah, cuando vuelvo al dormitorio… está Samuel, que estiró la patita. Parecía propio un ratón muerto, pobrecito. Yo perdí la cabeza de la desesperación ¡lo empecé a sacudir! Samuel, Samuel, lo llamaba… el dolor de perder a un ser querido es espantoso. ¿Por qué no cerraste la ventana? Se murió en la noche, silencioso, sin una queja, sin un gemido: fue hacerme una traición.
S 2: La acompaño en el sentimiento, señora.
MADRE: No es nada, querido. Después, me puse el vestido negro, el entalladito, corte Chanel, brocato de seda, con el sombrerito de París, con la marimonia disecada colgando, los zapatitos Luis XV, cabritilla negra, toda en composée, entiende, porque estaba de luto por Samuel. Hacía nueve años que venía armándome la colección guardarropa de luto. Cuando supe que Samuel andaba con la secretaria, me compré el primer par de medias ligas negra. No se confunda, muchacho, yo soy una mujer decente. Vino Samuel y me dice: Sarita, estoy enamorado de otra señora. Yo lo miré fijo así, con cara de lechuza que se come el ratoncito. ¿Qué necesidad hay de contármelo, Samuel?, le pregunto. ¿Por qué también no lo publicás en el periódico, que salga en el noticiero: Vejestorio zaparrastroso se enamora de ramera? Te lo comunico, me contesta Samuel, porque me voy con ella a Tahití. Mire, muchacho, yo me quedé helada. Enseguida corrí a buscar en el globo terráqueo. Fijese que conmigo iba nada más que a las termas de Río Hondo, Santiago del Estero, y en el tour de la colectividad. ¡Tahití, Tahití! ¿Sabe usted donde queda Tahití?
S 2: no. Espere que pregunto. ¿Dónde queda Tahití?
S 1: Ponce se fugó a Tahití. No quiere pagar el rescate?
MADRE: Yo le digo: queda en el culo del mundo. Ahí se fue Samuel con la ramera. Después ella lo exprimió, lo exprimió, lo exprimió y al cabo de tres meses volvió a casa un hombre nuevo, completamente distinto: un pellejo de limón. Para ese entonces yo ya tenía el vestuario de luto casi completo. La colección verano, la de invierno la fui comprando después…en fin , ¿qué le estaba diciendo…?
S 2: Acá tenemos a su hijo Luis.
MADRE: Que se joda, acá se le enfría la comida. Digále, esto no es una fonda. Acá la madre le cocina como una esclava y él hace sus correrías aquí y allá en la facultad.
S 1: Pedimos un millón de dólares por él.
S 2: Es mucho. La vieja no nos va a dar eso…
S 1: ¿Cuánto cobra de pensión tu mamá, gordo?
LUISITO: Mil pesos.
S 1: No paga ni el disgusto. Pedíle dos mil.
S 2: Ay, me dá cosa, pobre señora.
S 1: Dame. Señora, su hijo está secuestrado. Acabamos de secuestrarlo. Si usted quiere volver a verlo con vida, tiene que pagarnos dos mil pesos.
MADRE: ¿A quién? Usted resucita gente?
S 1: No, señora. Le estoy hablando de secuestro.
MADRE: Porque yo a Samuel no quiero verlo ni en figuritas. Mire, cuando estuvimos juntos, hubo amor, hubo cariño y hubo costumbre. Pero ahora él está en la paz del señor. Y que ahí se quede.
S 1: A su hijo Luis, ¿quiere volver a verlo? ¿Sí o no?
MADRE: ¿Y él a mí? Porque así es fácil. Pero él tiene que pedir disculpas por llegar tarde a casa y dejarme plantada con la comida hecha.
S 1: Si usted no pone los dos mil pesos, en tres horas, a su hijo, le cortaremos una oreja y se la mandamos por correo.
MADRE: ¿Y para qué la quiero? Yo por una oreja de Luisito no doy ni medio centavo. Si nunca me escucha. Por ahí le hacen un bien cortándole una oreja.
S 1: Entonces mataremos a su hijo.
MADRE: ¿El qué opina de todo esto?
LUISITO (grita): me beberé mi cicuta, porque no me comprenden!! Igual que Socrates!
MADRE: Está mal aconsejado. Siempre lo mismo: le habla la madre y pasa un carro, le habla Sócrates o el otro, el chino Lao no sé qué y para él, palabra santa. ¡¡¡Te van a matar, hijo, los señores secuestradores!!!!!!
LUISITO: ¡¡¡¡No me importa, mamá!!! ¡¡¡Dejálos que me maten!!!
MADRE: ¿Y para eso te crié yo?
LUISITO: ¡Entonces pagáles los dos mil pesos!
MADRE: Ah, eso sí que no. Para mí derrochar la plata, es pecado. Va contra mis principios.
S 1: Escuchéme, usted no entiende que a su hijo lo vamos a reventar si no nos paga.
MADRE: Ya le oí. No soy sorda.
S 1: Es una madre desnaturalizada.
MADRE: Ah, ah. ¿Con qué derecho me dice eso? ¿Usted sabe lo que yo estoy sufriendo por dentro?
S 1: Entonces pague.
MADRE: Ya le dije que no.
S 1: Una perra es mejor madre que usted. Una tigra que cuida de no lastimar el pellejo de las crías con sus dientes es mejor que usted…
MADRE: Yo tengo dentadura postiza, así que no sé de qué me habla. Si quiere le cuento cuánto me costó el dentista y la prótesis. Porque yo le dije a Luisito cuando tenía diecisiete o capaz dieciocho: Si no querés ser Cardiólogo, Luisito, ¿por qué no te hacés Odontólogo? Mirá tu primo Jorgito qué bien le va en Odontología. Y si no te gusta Odontología, ¿por qué no estudiás para mecánico dental? Eso es lindo, es como jugar siempre con plastilina… Después el degenerado de mi sobrino Jorge dejó la Odontología y se dedicó a las apuestas. Le apostaba a todo, fundió la mueblería de mi cuñado con las deudas de juego… ¿En que estaba…? Me perdí otra vez.
S 1: Va a haber que matarlo.
S 2: ¡Ni uno nos sale bien!
S 1: Es el destino.
S 2: pibe, preparate a entregar el alma.
S 1: Ay, capaz que se nos pone a llorar. Qué deprimente este oficio.
MADRE: Eso, le decía. Con la filosofía te vas a deprimir. Mirá a tu papá, Dios lo tenga en la Gloria, enseñaba ética y al final entró a trabajar al banco. Porque a una familia no se la mantiene hablando pavadas, sino trabajando. Trabajó, trabajó, después conoció a la ramera, se divirtió, ella lo dejó, se deprimió y a él le quedó el calor en el cuerpo para toda la vida, pobre hombre. Después se murió. Lo mismo que al pollo. Creció para ser hecho frito y que la gente se alimente. La gente no debería comerse un pobre animal, pero se come igual. Y después de semejante sacrificio, de semejante desperdicio vital, Luisito no viene a cenar. Lo tienen que matar, maténlo. Ahora, el pollo está servido. Si ustedes quieren venir, yo los invito, porque siempre me gusta conocer gente y tener una buena conversación. El ser humano es un ente gregario.
S 1: No sé, señora… Lo que usted nos propone es…
MADRE: tiene cebollitas de verdeo, batatitas con romero y un chorrito de brandy.
S 2: Decíle que sí.
S 1: ¿Y con éste qué hacemos?
S 2: Lo tiramos por ahí.
LUISITO: ¿¿Me van a matar??
S 1: Pará, tranquilo. Lo estamos viendo. Cuando sepamos que vamos a hacer, te decimos.
S 2: Calladito.
LUISITO: No quiero morir.
S 1: Paciencia. A tu casa a comerte el pollo no venís con nosotros.
S 2: lo tiramos en el zanjón de atrás de la vía.
S 1: Está bien.
MADRE: ¿Entonces, muchachos, vienen?

Final

viernes, 11 de septiembre de 2009

Las señas del esposo. Romancero sefardí de Laura Pappo

Asentada está la reina,    asentada en su verjel.
Agujica de oro en mano,    ata bien y enfila perla.
Por ahi pasó un caballero,    que a su marido asemejaba.
--Así bivas, caballero,    así Dios vos dé bonanza,
¿si viteis a mi marido,    al Montesico de Francia?
--Bien lo vide, bien lo conosco,    letra en mi mano daba.
Me dijo que os buscéis otro marido,    que él ya se buscó otra dama.--
Esto que sintió la rena,    grito echaba dolorioso,
que los cielos borracaba    y la tiera retemblaba.
--No lloréis vos, la mi reina,    ni vos toméis dolor mucha,
que yo so vuestro marido,    el Montesico de Francia.
--Un mal ay a las mujeres    que en los hombres se confían.
Falsos son y mintiros,    echados a la malicia.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Saberes. A.I. Solzhenitsyn

En este mundo hay dos enigmas: no te acordarás de cómo has nacido y no sabrás cómo tienes que morir.

martes, 1 de septiembre de 2009

Carta de Emily Dickinson al Sr Higginson

Tengo un hermano y una hermana. A mi madre no le preocupa el intelecto. Y mi padre está demasiado concentrado en sus escritos para hacerme caso. Me compra muchos libros, pero también me pide que no los lea, porque teme que terminen dañando mi cerebro. En mi casa todos son religiosos menos yo, y los domingos dirigen sus ruegos a una especie de eclipse al que llaman Padre.
Pero no quiero cansarte más con mis historias. Lo que yo quiero es aprender a escribir. ¿Podrías decirme cómo? ¿o estoy pidiendo algo imposible? ¿Es más difícil que explicar música a un demonio o revelar un secreto a la reina de las hadas?

Trad Nuria Amat

Carta de Mary Shelley al mismo amigo, fechada unos años antes

Me dijiste que no me casara -pero lo haré- con Nadie para salir de desolada e incómoda situación actual. Con Nadie, ¿o sigues creyendo que me casaré? Jamás. Ni contigo ni con nadie. En mi lápida escribirán: Mary Shelley. ¿Y por qué? No sé, sólo sé que es un nombre tan bonito que aunque tuviera que rezarme a mí misma durante años, nunca tendría el valor de deshacerme de él.

Carta de Mary Shelley a un amigo

"Hace diez años estaba dispuesta a entregarme, y, temerosa de los hombres, era capaz de ponerme perfectamente melosa con las mujeres".

1835

El exilio de Helena

El exilio de Helena
Botticelli

Chica rara, de 'Frankenweenie'

Chica rara, de 'Frankenweenie'
La joven no termina de encajar con los otros niños de Nueva Holanda. Quizás sea cosa de su desconcertante mirada.

Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry

Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry
Un ornitorrinco / Un agente secreto.

Fiera venganza la del tiempo

Fiera venganza la del tiempo
el joven Bono

Tiéntame, Liam...

Tiéntame, Liam...

Los viernes me siento así

Los viernes me siento así
Ilsutración de Walter Crane sobre La Bella y la Bestia

Conocerlo todo, según Mahfuz

"Un escritor debe conocerlo todo, lo bueno y lo malo, especialmente esto último, pues la maldad es la fuente del teatro." Naguib Mahfuz.

Paradoja del deseo - Oscar Wilde

En este mundo yo sólo sé de dos desgracias: la primera es no conseguir lo que uno desea, y la otra es conseguirlo; ¡esta última es una verdadera tragedia!

Testamento de Florencio Sánchez

"Si yo muero, cosa difícil, dado mi amor a la vida, muero porque he resuelto morir. La única dificultad que no he sabido vencer en mi vida ha sido la de vivir. Por lo demás, si algo puede la voluntad de quien no ha podido tenerla, dispongo: primero, que no haya entierro; segundo, que no haya luto; tercero, que mi cadáver sea llevado sin ruido a la Asistencia Pública, y de allí a la Morgue. Sería para mí un honor único que un estudiante de medicina fundara su saber provechoso para la humanidad en la disección de cualquiera de mis músculos."

A veces no soy prudente en asuntos de amor

A veces no soy prudente en asuntos de amor
Caperucita Roja. Gustavo Doreé.

Leonard Cohen

Leonard Cohen

Celeste Albaret

Celeste Albaret
Pintada por Jean Claude Fourneaur, 1957

Quiero el sillón presidencial

Quiero el sillón presidencial
Mother Gothel, Rapunzel

Sobre la Vejez. Marguerite Yourcenar

Ya a los 80 años, al responder una pregunta sobre su edad, dijo que no la notaba. "Cuando me canso -explicó- tengo 10 siglos; cuando trabajo, 40 años."

Sobre la vejez. André Maurois

Envejecer es una mala costumbre.

Siempre idéntica a sí misma

Estaban una pera y un tomate en la parada del autobús. Y el tomate le pregunta a la pera:
-¿Hace cuánto que espera?
Y la pera responde:
-Desde que nací.

Búsquedas desesperadas - Woody Allen

«No solo no existe Dios, sino a ver cómo encuentras un electricista un fin de semana».

Conócete a ti mismo. Oscar Wilde

Yo soy la única persona en el mundo a quien desearía conocer a fondo; pero no veo ninguna posibilidad de hacerlo, por ahora.

He malgastado mis horas - Leonardo Da Vinci

Las promesas engañan; el tiempo decepciona; la muerte burla los cuidados; las ansiedades de la vida son nada.

Casi perfecta

Casi perfecta
Pavo real albino del zoo de Colombia

La Rana Más Bella del Mundo

La Rana Más Bella del Mundo
La Más Venenosa!

Etérea. Tradición oral española.

Este es el cuento de María Sarmiento

que fue a cagar y se la llevó el viento

Así de camella han estado mis vacaciones

Así de camella han estado mis vacaciones

Chirimoyas del amor

Chirimoyas del amor

Ser tu ángel de la guarda

Ser tu ángel de la guarda
Porno victoriano

Porno Victoriano

Porno Victoriano
Una chica común

Topless

Topless
Porno victoriano

Hacerte un poco de daño

Hacerte un poco de daño
Porno Victoriano

Peggy Olsen

Peggy Olsen
Una puede ser como ella...

De una Suplicante a Santa Lucía

En una plaquita debajo de la imagen de Santa Lucía, en la Iglesia de Pompeya, se lee: "Acuérdate de mi marido".
El quid es: ¿el marido de la suplicante padecía una dolencía en los ojos? ¿O la suplicante quiso decir: "No lo pierdas de vista"?!

Santa Lucía

Santa Lucía
Patrona de los Ojos

La niña que baila

La niña que baila
Miniatura de Antonio Esquivel

Este fin de semana viajo fuera...

Este fin de semana viajo fuera...
Anita Ekberg, 1953

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