Caminaré entre las piedras

Este es el cuento del Ratón que se comió un
melón...

Pensaba la Reina Batata: "Ahora me pincha y me mata..."

"...sino puedo arrancarte una palabra, al menos te arrancaré un gemido". (Alejandro Magno.)

CUENTOS ALCOHOLICOS, de Cristina Civale

CUENTOS ALCOHOLICOS, de Cristina Civale
Un libro que debes leer!

jueves 14 de mayo de 2009

El Narrador - Luis Pescetti

—Cierto dí­a iba Caperucita por el bosque de… che ¿cómo se llamaba ese bosque?

—¿Cuál? El de… ¿el bosque de Sherwood?

—No, ése era el de Robin Hood.

—¿Robin Hood no era el compañero de Batman?

—No, el compañero de Batman era Mandrake.

—¡Si Mandrake era un mago!

—¿Y qué tiene? Además era el ayudante de Batman.

—… ¿seguro?

—Claro, ¿para qué te contarí­a mentiras, eh? ¿Querés que siga?

—Y, sí­…

—El bosque quedaba en Transilvania…

—Che, no jodas. ¿Transilvania no era donde viví­a el Conde Drácula?

—Vos tenés todo mezclado. No prestás atención a lo que te cuento y se te mezcla todo. Transilvania queda en Estados Unidos… si me vas a cuestionar todo mejor me callo.

—Sí­, mejor.

—… ahora no me callo nada.

—Te callás porque no querés contarme el cuento, porque no lo sabés.

—Claro que lo sé; ahí­ te va, cierta noche, Caperucita estaba cerrando su famoso restaurante…

—¿¡Su famoso restaurante!?

—Sí­, cuando de repente recibió una llamada telefónica…

—… era uno que le avisaba que vos le estabas haciendo bolsa su cuento.

—No, era su mamá, que le pedí­a que pasara de la abuelita a dejarle algo de comer. Le dijo así­, “Blancanieves…”

—¿¡”Blancanieves” le dijo!?

—Sí­, “Caperucita” se llama el cuento, pero a ella le encantaba que le dijeran “Blancanieves”. Entonces el tí­o le dijo así­…

—Che, ¿no era la mamá la que estaba en el teléfono?

—¡Nunca dije que fuera la madre… por favor, prestá atención! Dejáme seguir, le dijo así­, “Blancanieves, cuando cierres tu famoso restaurante llevále algo a tu abuelita que recién me habló y dice que está con un hambre terrible”.

—¿Y por qué la abuelita no la llamó directamente al restaurante?

—Porque se le olvidaba el número.

—¿Y por qué no lo tení­a anotado en un papelito al lado del teléfono?

—Porque el lápiz se lo habí­a prestado a un humilde cazador.

—¿El que aparece al final del cuento?

—Exactamente, que fue el que atendió el teléfono.

—… che ¿No lo habí­a atendido la misma Caperucita?

—¿Quién? ¿Blancanieves?

—Sí­.

—No creo, ella no tení­a teléfono.

—¿¡Y dónde recibió la llamada si no tení­a teléfono!?

—Ahí­ está la gracia, escuchá, entonces el humilde cazador le dijo a la mamá…

—¿Por qué era “humilde cazador”?

—Porque si hubiera sido rico tendrí­a empresas pero no serí­a cazador. Ahora calláte y dejáme contarte el cuento.

—… ¿no tenés otro? No entiendo nada.

—Porque no prestás atención. Entonces el humilde cazador le dijo, “Mire, señora, su hija se fue a un baile a que le probaran un zapatito”.

—¿Ese no es el de Cenicienta?

—No, en el que hay un baile es el de Pinocho.

—En el de Pinocho nunca hubo un baile, porque él no era como los demás niños.

—El que no era como los demás niños era Frankestein.

—¡Pero si él era un monstruo!

—Por eso no era como los demás niños, ¿querés que siga o cambio?

—… y no, seguí­…

—Entonces la abuelita le dijo…

—¿Qué abuelita? ¿No estaba hablando con la mamá?

—¿Ves? No atendés. ¿No te dije que la mamá era sorda?

—¿Sorda?

—Y claro, le habí­an hecho una operación, pero no quedó bien.

—¿En el cuento dice eso?

—Por supuesto, yo nunca te mentirí­a. Sigo. Entonces le dijo, “No importa yo igual la llamo después, no se olvide de darle mi mensaje”. Pero ni bien colgó el cazador ya se habí­a olvidado y ese mismo dí­a la abuelita hubiera muerto de hambre… si no fuera porque pasó un lobo y se la comió. Y colorí­n colorado, este cuento se ha acabado. ¿Te gustó?

—… al medio no lo entendí­, pero estuvo bueno.

—¿Qué parte?

—La de los ladrones que entran a la pizzerí­a.

—Porque no prestás atención. Mañana te cuento otro.

CUATROCUENTOS 3 - Revista On Line

Nuevamente salió la revista de cuento hispanoamericano. Esta vez presentan relatos de Patricia Suárez (Argentina), Miguel Gomes (Venezuela), Viviana Paletta (Argentina) y Uriel Quesada (Costa Rica).

Los Editores son Pía Bouzas y Gustavo Valle

http://cuatrocuentos.wordpress.com/

NO-RETORNABLE

Ya salió No-Retornable 4. Con cuentos de Hebe Uhart, Martín Rejtamn y Romina Doval. Aquí Claudia Piñeiro cuenta el secreto de su éxito. También, un popurrí de poetas argentinos. Y como si fuera poco, autores patrios escriben ensayos sobre su relación con Tolstoi (me included). Revista hecha con amor y pulmón por Marcelo López
¡Qué la disfruten!
www.no-retornable.com.ar

25 de Mayo de 2010, una crónica para el Diario Critica

  • http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=27688

Julio. Antes de extinguirnos, aullaremos!

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Lobo de Tasmania

Octubre

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Cosas extrañas que pueden suceder...

Setiembre...

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Pájaro de Oro

Agosto

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Recortando y pegando muñequitas de papel

Junio. Bobo e imposible...

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Dodo.

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Cómeme o bébeme.

Octubre

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As de Espadas

FEBRERO...

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Trabajando en equipo...

SETIEMBRE. Crisantemo...

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Una flor como una luna

Noviembre en Madrid

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Zapato para bailar flamenco

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