¿Dónde vas de madrugada prenda querida,
tando la nieve cuaxada por la campiña?
Ven acá, prenda adorada, non subas a la montaña.
la nieve te cubrirá.
Es una canción de pastores que Torner sitúa en Cangas de Onís por tradición oral
ELOGIO AGRIDULCE DEL CAPUCHINO - Roberto Arlt
Minga de café. Abstención completa. ¿Y qué le queda a usted? Reducirse al capuchino, al innoble y seductor capuchino, que es una mezcla, por partes iguales, de leche y café, servida en una tacita de café. La tacita, para que usted se haga la ilusión de que se manda a bodega una ración de achicoria, y para engañar la visión, como los cocainómanos que cuando no tienen con qué doparse, toman por la nariz ácido bórico o magnesia calcinada. El caso es hacerse la ilusión...
Fidelidad presidencial
"Un día el presidente Coolidge y si mujer estaban de visita en una granja del gobierno. Al poco de llegar los embarcaron en excursiones separadas. Al pasar ante los pollos, la señora Coolidge preguntó al jefe de la granja si los gallos copulaban más de una vez al día. 'Docenas de veces', fue la respuesta. 'Por favor, dígaselo al presidente', pidió la señora Coolidge. Cuando el presidente pasó ante las aves y le contaron lo de los gallos, preguntó: '¿Cada vez con la misma gallina?' 'Ah, no, señor presidente, cada vez con una distinta.' El presidente asintió lentamente y añadió: 'Dígaselo a mi señora'."
citado en una antología de M H Siegel y H P Zeigler
lunes, 29 de septiembre de 2008
La cama de piedra. Cuco Sánchez
De piedra ha de ser la cama,
de piedra la cabecera;
la mujer que a mi me quiera,
me ha de querer de a deveras.
Ay, ay, corazón por qué no amas.
Subí a la sala del crimen
le pregunté al presidente
que si es delito el quererte,
que me sentencien a muerte.
Ay, ay corazón por qué no amas.
El día en que a mi me maten,
que sea de cinco balazos
y estar cerquita de ti,
para morir en tus brazos.
Ay, ay corazón por qué no amas.
Por caja quiero un sarape,
por cruz mis dobles cananas
y escriban sobre mi tumba
mi último adiós con mil balas.
Ay, ay, corazón por qué no amas.
de piedra la cabecera;
la mujer que a mi me quiera,
me ha de querer de a deveras.
Ay, ay, corazón por qué no amas.
Subí a la sala del crimen
le pregunté al presidente
que si es delito el quererte,
que me sentencien a muerte.
Ay, ay corazón por qué no amas.
El día en que a mi me maten,
que sea de cinco balazos
y estar cerquita de ti,
para morir en tus brazos.
Ay, ay corazón por qué no amas.
Por caja quiero un sarape,
por cruz mis dobles cananas
y escriban sobre mi tumba
mi último adiós con mil balas.
Ay, ay, corazón por qué no amas.
La noche de mi mal - José Alfredo Jiménez
"No quiero ni volver a oír tu nombre,
no quiero ni saber a dónde vas"
así me lo dijiste aquella noche,
aquella negra noche de mi mal.
Si yo te hubiera dicho "no te vayas"
que triste me esperaba el porvenir,
si yo te hubiera dicho "no me dejes"
mi propio corazón se iba a reír.
Por eso fue que me viste
tan tranquilo
caminar serenamente
bajo un cielo más que azul.
Después, ya ves,
me aguanté hasta donde pude
y acabé llorando a mares
donde no me vieras tú.
Si yo te hubiera dicho "no te vayas"
que triste me esperaba el porvenir,
si yo te hubiera dicho "no me dejes"
mi propio corazón se iba a reír.
Es una ranchera compuso José Alfredo Jiménez, el mayor cantautor mexicano. hay versiones del tema de Chavela Vargas, de Lucha Villa y ahora de Lila Downs. Hay que escucharlas!
no quiero ni saber a dónde vas"
así me lo dijiste aquella noche,
aquella negra noche de mi mal.
Si yo te hubiera dicho "no te vayas"
que triste me esperaba el porvenir,
si yo te hubiera dicho "no me dejes"
mi propio corazón se iba a reír.
Por eso fue que me viste
tan tranquilo
caminar serenamente
bajo un cielo más que azul.
Después, ya ves,
me aguanté hasta donde pude
y acabé llorando a mares
donde no me vieras tú.
Si yo te hubiera dicho "no te vayas"
que triste me esperaba el porvenir,
si yo te hubiera dicho "no me dejes"
mi propio corazón se iba a reír.
Es una ranchera compuso José Alfredo Jiménez, el mayor cantautor mexicano. hay versiones del tema de Chavela Vargas, de Lucha Villa y ahora de Lila Downs. Hay que escucharlas!
miércoles, 24 de septiembre de 2008
El beso. J.M. Coetzee
En la pared de una habitacion de hotel de Burnie, Tasmania, un póster: las calles de París, 1950; un hombre y una mujer jóvenes en el acto de besarse, el momento captado en blanco y negro por el fotógrafo Robert Doisneau. El beso parece ser espontáneo. Una oleada de sentimiento se ha apoderado de los jóvenes en pleno movimiento: el brazo derecho de la mujer no devuelve (todavía no) el abrazo del hombre, sino que pende libre, con una curvatura en el codo que es exactamente el reverso del abultamiento de su seno.
Su beso no es sólo de pasión: con ese beso se anuncia el mismo amor. Uno puede reconstruir más o menos la historia de la pareja. Son estudiantes. Han pasado la noche juntos, su primera noche, se han despertado abrazados. Ahora tienen que ir a clase. En la acera, en medio de la muchedumbre matinal, de repente el corazón del chico se siente inundado de ternura. También el de ella, ella está dispuesta a entregarse a él un millar de veces. Así que se besan.
Su beso no es sólo de pasión: con ese beso se anuncia el mismo amor. Uno puede reconstruir más o menos la historia de la pareja. Son estudiantes. Han pasado la noche juntos, su primera noche, se han despertado abrazados. Ahora tienen que ir a clase. En la acera, en medio de la muchedumbre matinal, de repente el corazón del chico se siente inundado de ternura. También el de ella, ella está dispuesta a entregarse a él un millar de veces. Así que se besan.
Preguntaste qué hice en estos días. Poema
Preguntaste qué hice en estos días
Te dije que fui al cine, la música
De la película alabé; enseguida
Criticaste a la cantante; no sabe
Componer, hacer canciones,
Tiene buena voz y hasta está bien
Cuando interpreta canciones de otro,
decís; la banda de sonido era ella,
Un tema que repetía: las historias
Siempre empiezan, siempre están
Empezando; ¿quién puede decir
Cuál es el exacto comienzo?;
Preguntaste después si yo salía
con alguien y tardé en responder,
me quitaste la ropa, el vestido azul
por la cabeza y admiraste
Los agujeritos de mis medias.
Te dije que fui al cine, la música
De la película alabé; enseguida
Criticaste a la cantante; no sabe
Componer, hacer canciones,
Tiene buena voz y hasta está bien
Cuando interpreta canciones de otro,
decís; la banda de sonido era ella,
Un tema que repetía: las historias
Siempre empiezan, siempre están
Empezando; ¿quién puede decir
Cuál es el exacto comienzo?;
Preguntaste después si yo salía
con alguien y tardé en responder,
me quitaste la ropa, el vestido azul
por la cabeza y admiraste
Los agujeritos de mis medias.
lunes, 22 de septiembre de 2008
Sobre la vida erótica. J. M. Coetzee
¿Por qué será que, tanto los hombres como las mujeres, pero sobre todo los hombres, estamos dispuestos a aceptar los impedimentos y los rechazos de las relaciones reales, cada vez más rechazos a medida que transcurre el tiempo, cada vez más humillantes y, sin embargo, seguimos intentándolo? La respuesta: porque no podemos prescindir de la relación auténtica real; porque sin lo real perecemos, como si muriésemos de sed.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Sobre la vida erótica. J. M. Coetzee
Un año antes de que se suicidara, mi amigo Gyula me habló del erotismo tal como lo conocía en el otoño de su vida.
Gyula me dijo que cuando era joven, en Hungría, había sido un gran mujeriego. Pero al hacerse mayor, aunque seguía siendo tan agudamente receptivo a la belleza femenina como siempre, la necesidad de hacer el amor carnal con las mujeres se desvaneció. Tenía toda la apariencia de haberse convertido en el más casto de los hombres.
Me dijo que esa castidad externa era posible porque había dominado el arte de vivir una aventura amorosa en todas sus etapas, desde el enamoramiento hasta la consumación, en el interior de su cabeza. ¿Cómo podía hacer semejante cosa? El primer paso indispensable era captar lo que él llamaba 'una imagen viva' de la amada, y hacerla suya. Luego daba cobijo a esa imagen y insuflaba aliento hasta llegar a un punto tal en el que, todavía en el reino de la imaginación, pudiera empezar a hacer el amor con ese íncubo suyo y, finalmente, conducirla al éxtasis; y de toda esta historia apasionada el original terreno no tendría la menor idea. (Sin embargo, el mismo Gyula también afirmaba que a ninguna mujer puede pasarle desapercibida la mirada del deseo que se posa en ella, incluso en una sala atestada, incluso aunque no pueda detectar su origen.)
Gyula me dijo que cuando era joven, en Hungría, había sido un gran mujeriego. Pero al hacerse mayor, aunque seguía siendo tan agudamente receptivo a la belleza femenina como siempre, la necesidad de hacer el amor carnal con las mujeres se desvaneció. Tenía toda la apariencia de haberse convertido en el más casto de los hombres.
Me dijo que esa castidad externa era posible porque había dominado el arte de vivir una aventura amorosa en todas sus etapas, desde el enamoramiento hasta la consumación, en el interior de su cabeza. ¿Cómo podía hacer semejante cosa? El primer paso indispensable era captar lo que él llamaba 'una imagen viva' de la amada, y hacerla suya. Luego daba cobijo a esa imagen y insuflaba aliento hasta llegar a un punto tal en el que, todavía en el reino de la imaginación, pudiera empezar a hacer el amor con ese íncubo suyo y, finalmente, conducirla al éxtasis; y de toda esta historia apasionada el original terreno no tendría la menor idea. (Sin embargo, el mismo Gyula también afirmaba que a ninguna mujer puede pasarle desapercibida la mirada del deseo que se posa en ella, incluso en una sala atestada, incluso aunque no pueda detectar su origen.)
A la mar fui por naranjas - Víctor Manuel
A la mar fui por naranjas, cosa que la mar no tiene
Nadie se atrevió a explicarme si las olas van o vienen
Ay, mi dulce amor, Ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, Ese mar es un traidor
Este pan de lo que toco, tiene lengua y sabe hablar,
Sólo le faltan los ojos para ayudarme a llorar
Ay mi dulce amor, ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, ese mar es un traidor
Cuatro pañuelinos tengo, y los cuatro coloraos
Cuatro mozos me cortejen y tres viven engañaos
Ay mi dulce amor, ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, ese mar es un traidor
Tengo el corazón de luto y el alma llena de pena
Y por mucho que me lave, siempre sale el agua negra
Ay mi dulce amor, ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, ese mar es un traidor
Soy de Mieres del camino, tengo un perru con collar,
Y tengo los ojos negros, de mirarme en el caudal
Ay mi dulce amor, ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, ese mar es un traidor
Santa Barbara bendita, Patrona de los mineros
Que en el cielo estás escrita con papel y agua bendita
Ay mi dulce amor, ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, ese mar es un traidor
Nadie se atrevió a explicarme si las olas van o vienen
Ay, mi dulce amor, Ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, Ese mar es un traidor
Este pan de lo que toco, tiene lengua y sabe hablar,
Sólo le faltan los ojos para ayudarme a llorar
Ay mi dulce amor, ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, ese mar es un traidor
Cuatro pañuelinos tengo, y los cuatro coloraos
Cuatro mozos me cortejen y tres viven engañaos
Ay mi dulce amor, ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, ese mar es un traidor
Tengo el corazón de luto y el alma llena de pena
Y por mucho que me lave, siempre sale el agua negra
Ay mi dulce amor, ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, ese mar es un traidor
Soy de Mieres del camino, tengo un perru con collar,
Y tengo los ojos negros, de mirarme en el caudal
Ay mi dulce amor, ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, ese mar es un traidor
Santa Barbara bendita, Patrona de los mineros
Que en el cielo estás escrita con papel y agua bendita
Ay mi dulce amor, ese mar que ves tan bello
Ay mi dulce amor, ese mar es un traidor
La página en blanco. José Donoso
- Así como Vargas Llosa dice que nunca ha tenido el problema de la página en blanco, usted la ha sufrido. Usted ha dicho: «He pasado el exilio. He pasado la pobreza. Pero no hay nada como el bloqueo del escritor». ¿El tiempo ha cambiado esto en usted?
- Sí. Ya soy un escritor full-time. En un momento de mi vida me lancé por la pendiente.
- ¿Cuándo ocurrió eso?
- Desde El obsceno pájaro para acá.(...)
- Sí. Ya soy un escritor full-time. En un momento de mi vida me lancé por la pendiente.
- ¿Cuándo ocurrió eso?
- Desde El obsceno pájaro para acá.(...)
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Chica rara, de 'Frankenweenie'
La joven no termina de encajar con los otros niños de Nueva Holanda. Quizás sea cosa de su desconcertante mirada.
Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry
Un ornitorrinco / Un agente secreto.
Conocerlo todo, según Mahfuz
"Un escritor debe conocerlo todo, lo bueno y lo malo, especialmente esto último, pues la maldad es la fuente del teatro." Naguib Mahfuz.
Paradoja del deseo - Oscar Wilde
En este mundo yo sólo sé de dos desgracias: la primera es no conseguir lo que uno desea, y la otra es conseguirlo; ¡esta última es una verdadera tragedia!
Testamento de Florencio Sánchez
"Si yo muero, cosa difícil, dado mi amor a la vida, muero porque he resuelto morir. La única dificultad que no he sabido vencer en mi vida ha sido la de vivir. Por lo demás, si algo puede la voluntad de quien no ha podido tenerla, dispongo: primero, que no haya entierro; segundo, que no haya luto; tercero, que mi cadáver sea llevado sin ruido a la Asistencia Pública, y de allí a la Morgue. Sería para mí un honor único que un estudiante de medicina fundara su saber provechoso para la humanidad en la disección de cualquiera de mis músculos."
Sobre la Vejez. Marguerite Yourcenar
Ya a los 80 años, al responder una pregunta sobre su edad, dijo que no la notaba. "Cuando me canso -explicó- tengo 10 siglos; cuando trabajo, 40 años."
Siempre idéntica a sí misma
Estaban una pera y un tomate en la parada del autobús. Y el tomate le pregunta a la pera:
-¿Hace cuánto que espera?
Y la pera responde:
-Desde que nací.
Búsquedas desesperadas - Woody Allen
«No solo no existe Dios, sino a ver cómo encuentras un electricista un fin de semana».
Conócete a ti mismo. Oscar Wilde
Yo soy la única persona en el mundo a quien desearía conocer a fondo; pero no veo ninguna posibilidad de hacerlo, por ahora.
He malgastado mis horas - Leonardo Da Vinci
Las promesas engañan; el tiempo decepciona; la muerte burla los cuidados; las ansiedades de la vida son nada.
Etérea. Tradición oral española.
Este es el cuento de María Sarmiento
que fue a cagar y se la llevó el viento
De una Suplicante a Santa Lucía
En una plaquita debajo de la imagen de Santa Lucía, en la Iglesia de Pompeya, se lee: "Acuérdate de mi marido".
El quid es: ¿el marido de la suplicante padecía una dolencía en los ojos? ¿O la suplicante quiso decir: "No lo pierdas de vista"?!
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