Caminaré entre las piedras

Este es el cuento del Ratón que se comió un
melón...

Pensaba la Reina Batata: "Ahora me pincha y me mata..."

"...sino puedo arrancarte una palabra, al menos te arrancaré un gemido". (Alejandro Magno.)

CUENTOS ALCOHOLICOS, de Cristina Civale

CUENTOS ALCOHOLICOS, de Cristina Civale
Un libro que debes leer!

martes 29 de abril de 2008

Ken Loach. Txt

Era en la madrugada, se estaba haciendo de día

O quizás fue después, que ya era de día,

bien entrada la mañana;

en aquel lugar donde yo vivía

siempre había protestas, gente marchando,

la CGT, los piqueteros, los maestros;

nosotros estábamos sin dormir:

él hablaba y fumaba,

la habitación era una nebulosa;

al principio había desesperación

pero después estuvimos tranquilos;

el cine le gustaba mucho,

trabajaba escribiendo sobre cine:

en un momento todo se detuvo

y él dijo: “tenemos detrás la banda de sonido

de una película de Ken Loach; estamos

haciendo el amor como en una película

de Ken Loach”. Luego, bajó la persiana

y cerró los vidrios. Eso fue todo.

domingo 27 de abril de 2008

Hace algún tiempo. Fabián Casas

Hace algún tiempo
fuimos todas las películas de amor mundiales
todos los árboles del infierno.
Viajábamos en trenes que unían nuestros cuerpos
a la velocidad del deseo.

Como siempre, la lluvia caía en todas partes.

Hoy nos encontramos en la calle.
Ella estaba con su marido y su hijo;
éramos el gran anacronismo del amor,
la parte pendiente de un montaje absurdo.
Parece una ley: todo lo que se pudre forma una familia.

Carol King.

Todos, enamorados de ella

Will You Still Love Me Tomorrow? Txt

Así que le escribe un correo electrónico y se lo pone ahí. “No sé cómo decirte lo que sigue: estoy embarazada”. Sabe que no es la mejor forma de hacérselo saber; pero el tiempo corre en contra suyo, piensa. Están en países distintos; no hay forma de encontrarse cara a cara y decírselo. Mientras ella sopesa posibilidades, el feto crece. Él, contrariamente a lo que ella espera, le responde a las pocas horas: “Dios mío…”. Ella escribe a toda la gente que conoce, de su amistad. Les cuenta que le sucedió un accidente, una desgracia. Que la ayuden a encontrar un médico que haga este tipo de trabajos. Los amigos ayudan: encuentran nombres, direcciones, ofrecen préstamos de dinero. El amor de los amigos es un puente infinito. Regresa a la Argentina nerviosa; no lo llama a él, al hombre que la dejó embarazada. Tiene un nudo de autoreproches en el vientre, como para ponerse a escuchar reproches ajenos. No le dá la gana; está metida en el estuche de la oscuridad. El hombre la llama. Hace dos o tres años que se conocen; viven muy cerca. Se encuentran durante ese lapso de tiempo dos o tres noches al mes, y de vez en cuando han dejado de verse un par de meses. Ella no está enamorada de él, pero él reúne todas las condiciones. Ella se protege de enamorarse de él: todos estos años, por ejemplo, de vez en cuando vé otros hombres. Incluso se ha relacionado más o menos con uno u otro. Ninguno le interesa lo suficiente; piensa que aparecerá alguno que la deslumbrará, como de chica pensaba que el príncipe azul era posible. Para él el amor está fuera de la relación, de todas las relaciones, en realidad. Eso es lo que él dice: que él nunca fue feliz y que hace diez años que no se enamora. Pero tiene muchos hijos de distintas mujeres, que, también según él, lo acosan. Ella piensa que lo acosan por el dinero de las pensiones; no encuentra otro mérito en él que lo haga una presa deseable. Ella cuando está con él, no siente que esté con una persona real, de todos los días. Cree que si él se para y canta para ella, él puede ser Tony Bennett o Neil Sedaka, alguien de antes, del tiempo de sus padres. Pero él no se para y mucho menos canta para ella. El le cuenta que está mal, que está deprimido desde hace mucho y después se la lleva a la cama. Esa es la mejor parte de la noche, para el cuerpo es la mejor. Al día siguiente, la angustia es punzante, llena todo vacío; ella queda aniquilada. Corta todo tipo de comunicación; ni lo llama ni le escribe. Evita encontrarse con él en el chat. No quiere volver a hablar, a saber de él, hasta que esté en el completo dominio de sus facultades. A él ni se le cruza por la cabeza llamarla en los días siguientes. Igual, si se la encuentra por la calle o en algún sitio se pone contento. En dos o tres ocasiones, en esos años, uno de los dos ha llorado en los brazos del otro. La muerte de un familiar, la desazón de todos los días, los problemas que se acumulan, las cuentas, las deudas. Ella nunca usó frases que apelaran al quererse, al amor, se cuida. Él le dice que la quiere cuando la siente lejos o a punto de alejarse. Entonces ella regresa, iluminada, y él dice que es amor pero no el que ella piensa, sino de otro tipo, cariño. La desilusión es un tobogán muy largo, no acaba nunca. Por suerte, no son esclavos uno del amor del otro. A lo sumo, son esclavos de la tensión entre el deseo de libertad y el deseo de ser amado, pero esto no lo saben con certeza, no se dan por enterados. O sea que ocurre como tantas otras noches: él llega, hablan, beben vino, después se van a la cama. Ella, cuando hablan en el comedor, le dice que la gente sobrevalora el sexo: no es tan importante. Él dice que eso no es cierto; porque a través del sexo uno se conecta con la otra persona, se entera de quién es uno y el otro. Ella se avergüenza, piensa que lo que él dice es una estupidez, pero es evidente, cree, que él es un cándido, que él cree saber quién es ella por lo que en esas noches sucede entre los dos, en la otra habitación. De modo que no lo desmiente, lo deja seguir. Aquello que suena es Carol King, “Seguirás amándome mañana?” Él apenas si chapurrea el inglés, ella confía en que él no sepa qué cosas dice la canción que están escuchando. “Es éste un tesoro duradero o sólo un momento de placer? Anoche, con palabras inaudibles me dijiste que soy la única…” ¿Cuántas veces aparece en esa canción la palabra noche y la palabra amor? Después, en algún momento, pasan a la otra habitación. Con palabras simples, sin pasión. Se quitan la ropa, se suben a la cama, se encaraman uno encima de otro y en algún momento se besan. En absoluto silencio ocurre todo, y ella comprende de pronto que están en una fecha complicada para no cuidarse, que está cometiendo un error al confiarse en sus manos. Enseguida piensa que no tiene que alarmarse, nada grave ocurrirá. No siente que él haya terminado, cuando él se aparta de ella. Después, él le dice que debe levantarse temprano, ella se lamenta, es una pena. Le es indiferente que él se vaya o se quede a dormir con ella. Cuando duermen juntos, a ella le dá taquicardia. Se remueve, se asusta, se corre a dormir a la cama del living. Después él se lo reprocha; así que no duermen juntos, por lo general. Uno de los dos envía un mensaje de cariño al otro, al día siguiente. El sabe que ella viaja en quince días, así que antes de que ella se vaya la busca. Quiere verla; acomoda sus propios horarios para disponer de una noche o de un rato para verla. Ella, por supuesto, quiere verlo también. Ha estado sintiéndose mal últimamente, con náuseas. Pero no es la fecha de la falta así que no tiene por qué poner el grito en el cielo. Igual, cuando él la visita, antes de despedirse, ella le pregunta si él la última vez acabó o no adentro de ella. Se siente una adolescente haciendo esta pregunta, es ridícula. Está casi segura de que no, pero como no se siente bien, quiere salir de duda, le explica. Él responde que puede ser que sí y puede ser que no. No está del todo seguro, no recuerda. Ella se pone a temblar. El la lleva en coche hasta algún lugar, la alcanza hasta la casa de una amiga. Ella está muda, en tinieblas. Ni siquiera recuerda besarlo cuando baja del auto.

Cuando vuelve del otro país, la noche ya no es dulce ni cálida.

El amor que parecían darse completamente, cesa.

Las sesiones nocturnas terminan.

La magia se acaba.

Están en una sala de espera, en poco vendrá el médico a poner el punto final.

lunes 21 de abril de 2008

Confusión - Kenneth Rexroth

para Nancy Shores

Paso por tu casa en un lento amanecer bermejo,

Las persianas están bajas, y las ventanas abiertas.

La suave brisa del lago

Es como tu aliento en mis mejillas.

Todo el día camino en la lluvia intermitente.

Recojo un tulipán bermejo en el parque desierto,

Gotas brillantes se aferran a sus pétalos.

A las cinco es un color solitario en la ciudad.

Paso por tu casa en un atardecer lluvioso,

Puedo verte vagamente, moviéndote entre paredes iluminadas.

De noche tarde me siento ante una hoja en blanco,

Hasta que un pétalo bermejo tiembla ante mí.

Versión de L Wittner

EL TIEMPO ES UNA SERIE INCLUSIVA DIJO McTAGGART. Kenneth Rexroth

I

En sólo un minuto nos diremos adiós

Me iré conduciendo y te veré

Cruzar el bulevar en el espejo retrovisor

Quizás distingas mi cabeza

Perdiéndose en el tráfico

Y luego nunca jamás nos volveremos a ver

Esto ocurrirá en sólo un minuto

II

Calle Willow

Calle de hojas amargas

Tres generaciones de putas en las ventanas

Madre hija nieta

De quién eres la zorra

La zorra de nadie soy una zorra sola

Una negra zorra sola una triste zorra sola

Zorra triste así soy yo

La mejor cabeza de la calle Willow

Está muerta Helen muerta Dolores muerta

La calle Willow es sólo una isla

En un complejo de viviendas de diez pisos

La calle Willow desapareció junto con

La calle de los chicos malos la calle de las chicas malas

La calle donde el corazón descansa

Dejarán al menos un pequeño corredor

Para ponerle mi nombre

III

Hablar en una habitación oscura

Vuelan pájaros hacia el nublado espejo

Y nunca regresan

El espejo se desgasta

IV

Durante mucho tiempo

He estado siguiendo una negra hiedra

No puedo hallar la raíz

No puedo hallar la punta

Hay un alto muro de espinas

Hay un grueso muro de espinas

Alrededor de un castillo desconocido

Las espinas están cubiertas de flores

Cada flor es diferente

Pero su olor es el perfume

De un cuerpo que he perdido

V

Miles de pétalos blancos

Esparcidos en las aguas de las horas

Música de luz de luna mar ondeante

Sentimientos trillados

Desengaños y besos

Voces que cantan y voces

Lejanas en la playa brumosa

Junto a las fogatas

Cantando para siempre para siempre

Versión de Laura Wittner

Dos estampas del bestiario de Kenneth Rexroth. José Emilio Pacheco

Ciervos
Como los ciervos son amables y hermosos
y tienen dulces ojos y no dañan a nadie
salvo a sí mismos [los machos
y solamente en duelos por amor]
los hombres inventaron mil sistemas
para acabar con ellos.



Leones
El león es el rey de los animales

En estos días
hay casi tantos leones entre rejas
como fuera de ellas.

Cuando te ofrezcan la corona,
recházala.

Canto de los Tuaregs. Africa del Norte

La gacela que tú heriste
vino a morir bajo los tamarindos
cerca del redil donde mis esclavas
lavan sus ropas.
La encontramos al atardecer
de regreso a nuestras tiendas.
Aun estaban suaves sus miembros,
y sus párpados
no cubrían totalmente
sus largos ojos tristes.
En el asta de la lanza
clavado en su flanco
reconocí tu marca.
¿Seré yo como la gacela?
Respóndeme, por Dios, oh tú, cuya mirada
ha herido mi corazón.

Recop E Cardenal

Canto de los Gualibos. Colombia

Un día vino un carro, yo no lo vi,
entonces un civilizado despreciable
a mi novia me la robó,
al pueblo, al pueblo se la llevó,
ella era bonita com una garza,
por eso la pienso,
por eso la lloro,
por eso la pienso,
por eso la lloro.

Ant. de la poesía primitiva. Recop. E. Cardenal

sábado 19 de abril de 2008

La inteligencia tiene caderas anchas. (Alguna vez, tenía que tocarme algún auspicio bueno...)

SEGÚN UN ESTUDIO DE CIENTÍFICOS ESTADOUNIDENSES

Las mujeres con caderas anchas y sus hijos tienen un mayor coeficiente intelectual

Marilyn Monroe, un arquetipo de belleza curvilínea. (Foto: Colección Terenci Moix)

Marilyn Monroe, un arquetipo de belleza curvilínea. (Foto: Colección Terenci Moix)


ROGER DOBSON (The Sunday Times)

LONDRES.- De sobra se sabía que los hombres encuentran más atractivas a las mujeres 'con curvas' y que estas mujeres viven más tiempo. Ahora, sin embargo, nuevas investigaciones indican que las mujeres con la típica figura de 'reloj de arena' son más listas y tienen también hijos más inteligentes.

El estudio ha averiguado que las mujeres con caderas anchas bien marcadas y cinturitas de avispa son más inteligentes que las que son más orondas o más escurridas de cuerpo. La investigación, que se publicará esta semana en la revista 'Evolution and Human Behaviour', parece indicar que estas mujeres dan a luz a niños más inteligentes, posiblemente como consecuencia de los niveles más altos de ácidos grasos de omega-3 que acumulan en las caderas.

Los investigadores creen que los resultados ofrecen una nueva explicación al hecho de que muchos hombres encuentren más atractivas a las mujeres con una figura bien marcada. Una sex-symbol actual de caderas anchas que encajaría con esta conclusión es Rachel Weisz, la actriz que ganó un Oscar por su papel en 'El jardinero fiel', que se graduó en Literatura Inglesa por la Universidad de Cambridge mientras hacía sus primeros pinitos en el teatro.

Científicos de la Universidad de Pittsburgh y del campus de la de California en Santa Barbara han analizado para esta investigación datos de un estudio sobre 16.000 mujeres y niñas, de las que se recogieron sus características antropométricas y su puntuación en pruebas de inteligencia. A partir de estos datos han llegado a la conclusión de que las mujeres con mayor diferencia entre las medidas de cintura y caderas obtenían unos resultados mucho mejores en las pruebas de inteligencia y que también los obtenían sus hijos.

Las mujeres con curvas marcadas no tienen por qué ser necesariamente delgadas. Lo importante es que el contorno de su cintura sea menor que el de sus caderas en una proporción que, idealmente, oscilaría entre 0,6 y 0,7 veces.

Los investigadores apuntan al hecho de que la grasa que se acumula alrededor en las caderas y muslos más rellenitos contiene niveles más altos de ácidos grasos de omega-3, que son esenciales para el desarrollo del cerebro durante el embarazo. La grasa que se deposita alrededor de la cintura puede tener en cambio niveles más altos de ácidos grasos de omega-6, que están menos indicados para el desarrollo del cerebro.

Aunque estas teorías están a falta de confirmación, Paula Hall, una psicóloga especializada en sexualidad y relaciones de pareja, ha manifestado que «disponer de investigaciones que demuestran que se puede ser atractiva e inteligente es francamente positivo. Eso demuestra que las mujeres con un tipo curvilíneo pueden destacar en más cosas que simplemente educar a los hijos, hacer la comida y realizar los quehaceres domésticos».

Esta investigación podría servir para explicar las razones por las que los hijos de madres adolescentes arrojan peores resultados en las pruebas de inteligencia: es posible que sus madres no hayan acumulado suficientes ácidos grasos de omega-3. «En comparación con las madres que dan a luz por primera vez en una edad más avanzada, el desarrollo cognitivo de sus hijos se reduce y su propio desarrollo intelectual se ve perjudicado», aseguran los autores.

El estudio ha observado, sin embargo, que los hijos de madres adolescentes con figura de ‘reloj de arena’ parecían estar más protegidos antes este fenómeno y arrojaban resultados mejores en las pruebas de inteligencia.

Diversos estudios científicos han comprobado que los hombres tienden a considerar que son más atractivas las mujeres curvilíneas. Hasta el momento, esto se había vinculado a una mayor fertilidad, una mejor capacidad para dar a luz y una esperanza de vida más larga, pero el nuevo estudio sugiere que la figura de ‘reloj de arena’ también podría ser un indicador de inteligencia.

miércoles 16 de abril de 2008

Canto Esquimal

Anoche soñé contigo:
caminabas sobre los guijarros
de la playa
conmigo.
Soñé contigo
como si estuviera despierto.
Yo te seguía a ti
bella
como una foca joven.

Te quería como el cazador
desea ardientemente a la foca joven
que se sumerge, sintiéndose perseguida.
Así sucedía
conmigo.


Antología de poesía primitiva. Recop. Ernesto Cardenal

Canto de los Quichuas. Perú

¿Hay ají en tu campo?
Con el pretexto de que hay ají voy a ir.
¿Hay flores en tu campo?
Con el pretexto de que hay flores voy a ir.

Antología de poesía primitiva. Recop. Ernesto Cardenal

Canto de los Tewas. Estados Unidos

En algún sitio allá en el Oeste
tú ahora vas a recoger leña.
Y unas veces gritas y otras veces cantas.
Sí, ya me vino el recuerdo!
Tú me dejaste.
Yo me reía, ¡pero tú me dejaste!

Antología de poesía primitiva. Recop. Ernesto Cardenal

Canto de los Miskitos (Nicaragua)

Me iré lejos de ti.
Mi tristeza es muy grande.
Voy a conseguirte cuentas de colores.
Cuando venga te traeré ropas
y estará soplando fuerte el viento del Este.

Pronunciaré tu nombre con tristeza.

Antología de poesía primitiva. Recop. Ernesto Cardenal

domingo 13 de abril de 2008

Balance - José Emilio Pacheco

En aquel año escribí diez poemas
Diez DIFERENTES FORMAS DE FRACASO.

jueves 3 de abril de 2008

Muro de Sayula. Fot. Juan Rulfo

Sayula fue la ciudad natal de Juan Rulfo.
Esta imagen es suya.
Para escribir, hay que saber mirar.

La palabra del maestro Rulfo

Volviendo al arte de escribir novelas, ¿cómo es el proceso de creación de un personaje?

J. R. No puedo saber hasta ahora qué es lo que me lleva a tratar los temas de mi obra narrativa. No tengo un sentido crítico-analítico preestablecido. Simplemente me imagino un personaje y trato de ver a dónde este personaje, al seguir su curso, me va a llevar. No trato yo de encauzarlo, sino de seguirlo aunque sea por caminos oscuros. Yo empiezo primero imaginándome un personaje. Tengo la idea exacta de cómo es ese personaje. Y entonces lo sigo. Sé que no me va a llevar de una manera en secuencia, sino que a veces va a dar saltos. Lo cual es natural, pues la vida de un hombre nunca es continua. Sobre todo si se trata de hechos. Los hechos humanos no siempre se dan en secuencia. De modo que yo trato de evitar momentos muertos, en que no sucede nada. Doy el salto hasta el momento cuando al personaje le sucede algo, cuando se inicia una acción, y a él le toca accionar, recorrer los sucesos de su vida.

Entrevista con Joseph Sommers


Habla Juan Rulfo

Dice que Pedro Páramo fue, además, un ejercicio de eliminación: ‘Primero reuní unas trescientas páginas. Llegué a hacer cuatro versiones, y conforme pasaba a máquina un nuevo original, iba destruyendo hojas, iba eliminando divagaciones... me borré completamente. Primero la había escrito en secuencia, pero advertí que la vida no es una secuencia; pueden pasar los años sin que nada ocurra y de pronto se desencadenan los hechos muy espaciados, roto el esquema del tiempo y el espacio, por eso los personajes están muertos, no están dentro del tiempo o el espacio. Lo que ignoro es de dónde salieron las intuiciones a las que debo su forma: fue como si alguien me dictara’.

Waldemar Verdugo Fuente

Mini fragmento de una entrevista a Rulfo

Maestro, ¿qué similitud existe entre su obra y la de los escritores actuales?
—¡Definitivamente ninguna!
Maestro, ¿dónde aprendió usted a escribir?
—Eso no se aprende —luego venía siempre un sobrecogedor silencio en la sala que él no tenía la menor intención de quebrar, y otra pregunta:
¿Qué, pues, se necesita, maestro, para ser escritor?
Sólo una cosa: cultivar la inteligencia, y eso yo no lo he hecho jamás. Soy muy tonto.
¿Cuál ha sido su aporte a la literatura?
Ninguno... Eso no lo tengo que decir yo. En la Sala Netzahualcóyotl alguien le preguntó por qué no escribía más, respondiendo él con otra pregunta: —¿Y qué quiere usted que escriba?”.

Fragmento de una carta de Juan Rulfo a Clara Aparicio 26 de mayo de 1947

Ahi tienes que había una vez un muchacho más loco, que toda la vida se la había pasado sueñe y sueñe. Y sus sueños eran, como todos los sueños, puras cosas imaginarias. Primero soñó en que se encontraba de pronto con la bolsa llena de dinero y que compraba todos los dulces de todos los sabores que había en todas las tiendas del mundo. Así era de rico. Después soñó en tener una bicicleta y unos patines y una buena bola de cani­cas. Más tarde, soñó en ser chofer o maquinista de un tren para recorrer lugares. Y se pasaba las tardes tirado de barriga en el suelo, soñando en las cosas interesantes que habría más allá de los cerros que tenía enfrente. En el pueblo de él había unos cerros muy altos. Y a veces soñaba ser un zopilote y volar, muy suavemente como vuelan los zopilotes hasta dejar atrás aquel pueblo donde no sucedía nunca nada interesante.

Una vez vinieron los Reyes Magos y le trajeron un libro lleno de monitos donde se contaban historias de piratas que reco­rrían las tierras y los mares más raros que tú o yo hayamos visto. Desde entonces no tuvo otro quehacer que estarse leyen­do aquella clase de libros donde él encontraba un relato pare­cido al de sus sueños.

Se volvió muy flojo. Porque a todos los que les gusta leer mucho, de tanto estar sentados, les da flojera hacer cualquier otra cosa. Y tú sabes que el estarse sentado y quieto le llena a uno la cabeza de pensamientos. Y esos pensamientos viven y toman formas extrañas y se enredan de tal modo que, al cabo del tiempo, a la gente que eso le ocurre se vuelve loca.

Aquí tienes un ejemplo: Yo.

Lady sings the blues. Txt

Ella dijo que la cuide, que siempre será mi hermanita menor a la que debo cuidar. Pero yo la odio; no le deseo la muerte porque la monja en el colegio dice que eso esta muy mal, es pecado mortal y uno se va al infierno donde hay una parrilla gigante y todo ese asunto. Así que no le deseo que se muera. Pero es cargosa y me sigue a todas partes, nunca me deja tranquila. Hasta tengo que acompañarla al baño y limpiarla a veces. No hace caso y así y todo, ella siempre le da los gustos. La pastilla que tomamos para que nos quite los parásitos, a la hermanita le revuelve el estómago y la vomita. Ella entonces le hace un postre, frutillas con crema, y disuelve la pastilla dentro. Yo la vi hacerlo. Después, la hermanita lo come tan contenta. Yo dije también que la pastilla me da asco; ella me pego un cachetazo. Que no le venga con ñañas: si siempre tomo la pastilla, dijo. Le dije a mi hermanita que adentro del postre de frutillas esta la pastilla aplastada y hecha polvo. Mi hermanita se come el postre igual. Finge que no sabe que yo le dije la verdad. Después fui y le dije a ella lo que hice, que le fui con el cuento a mi hermanita. Ella dice directamente que soy mala.

Me gusta ir a la escuela porque puedo no prestar atención.

Estoy cansada de las conjugaciones, los conjuntos, las matemáticas.

Miro la ventana y la rama de un árbol. Imagino otras cosas, otra vida. Otro lugar adonde me gustaría estar. Eso solo hago en la escuela.

Cuando estoy en casa, leo.

No me dejan salir a andar en bici.

No puedo ir a ver a la amiga que tengo en la otra cuadra. Ella la critica, dice que mi amiga se la pasa con los varones. Eso esta mal, es una varonera. Ella me tiene harta. Le digo si puedo ir a dar una vuelta, ir a comprar chicle. Me dice que en el barrio esta dando vueltas un sátiro que secuestra a las niñas y se las lleva quién sabe a donde para hacerle sus porquerías. Ella espera que yo tema más al sátiro que al aburrimiento.

Me quedo en casa.

Me siento a leer el diccionario. Es el libro que más me gusta, repleto de dibujitos minúsculos de dioses griegos, de animales exóticos y de insectos. A los dos minutos ya viene la hermanita a molestar. Cree que cuando tengo un libro en la mano, no estoy haciendo nada. Estoy disponible para ella. No puedo más.

Le digo con voz suave.

Voy a decirte la verdad. Tenés que portarte bien. Acá estas a prueba. En nuestra casa. Ella y yo fuimos a buscarte a un orfanato. Eras muy bebe por eso no te acordas; mirabas entre las rejas. A mí me dio pena, por eso le dije a ella que te trajera. A ella le gustaba más otro bebe, rubio y con rulitos. La señora del orfanato le dijo a ella que podíamos llevarte, y que también podíamos devolverte apenas empezaras a portarte mal. Y ahora te estas portando mal. Vos querés volver al orfanato?

Mi hermanita se pone a llorar.

En la cena no me habla ni cuenta a nadie esto.

Durante un tiempo no vuelve a interrumpirme cuando estoy leyendo.

La malicia debe estar en el genoma humano.

En el ADN, la monja en el colegio debe saberlo.

Billie Holiday

Stormy Blues. Txt

Ella lo cuenta cuando yo soy adulta.

Le hace gracia el asunto y lo cuenta entre risas.

Lo cuenta todo más o menos de esta manera, como un cuentito que le hubiera sucedido a unos extraños.

Cuando la niña era pequeña y nació él bebe, enfermo, no podía respirar, se ahogaba, estaba triste. Se sentía víctima de la situación, creía que sus padres la querían menos. En fin, nada del otro mundo, le pasa a los niños cuando tienen un hermano. Pero estaban los ahogos. Así que los padres llevan a la niña al médico y el médico dice a la madre que son celos, que no haga caso del malestar de la niña. La madre le explica entonces a la niña que lo que a ella le pasa es que esta celosa, no esta enferma. La niña se siente morir: no puede correr, ni caminar, ni subir escaleras porque se agita. No puede ni llorar. Pero resulta que esto le sucede por simple estupidez, que es lo que trato de decir la madre, y no por alguna dolencia física. Todas estas cosas le pasan a ella, piensa, los demás son felices. Esta lloviendo por dentro, piensa. Esta actitud básica es la que marcara su vida, pero nadie piensa ni sabe nunca, cual de todos los cientos de miles accidentes de la vida cotidiana de un niño son los que quedaran grabados a fuego por el resto de su existencia. Si alguien pudiera saber, seguro se corregiría. (O se aprovecharía de ellos.)

Esta pálida y azulada y se queda en los rincones sin decir una sola palabra.

No hay ninguna alegría posible.

El harapo de carne ese concentra la atención de toda la casa.

Esta lloviendo por dentro.

Nada peor puede sucederle, se siente morir.

Al fin, la madre tiene una idea genial. La madre padece de ideas geniales. Saca al bebe de la casa; se lo entrega a la sirvienta para que lo lleve a pasear a la plaza. El bebe ya tiene mas de treinta días y bien puede tomar un poco el fresco.

Cuando el bebe ya no esta en la casa, la madre llama a su hija. Le habla, la acaricia. Susurra, dice: Al bebe se lo llevo la cigüeña; lo devolvió al cielo.

La niña sonríe. Demasiado bueno para ser cierto.

La madre insiste.

La niña la mide de arriba abajo: esa mujer es capaz de estar mintiendo.

Por la tráquea sube la sensación del vómito, pero eso solo la apertura. Se abre la tráquea, la garganta, los pulmones: la niña respira. Le entro tanto aire junto que casi se cae redonda al piso. Salta, agita los brazos de alegría. El bebe no está, el bebe se ha ido!!

La madre se queda lívida.

Esperaba, tal vez, que la hija demostrara tristeza por la ausencia del hermanito.

Ahora no sabe como arreglar el asunto.

La niña baja y sube escaleras y anuncia a todo el mundo que el bebe volvió al cielo, de donde nunca debió salir. Ya no hay de que preocuparse, las cosas volvieron a su orden natural.

Después, suena el timbre. Es la sirvienta que regresa; afuera se levanto viento, las mantillas del bebe no lo protegen todo lo debido, se vio obligada a volver antes.

Es la misma niña la que abre la puerta y la sonrisa se apaga igual que una llama al ser soplada. No hay dulzura, nada peor podría haberle pasado. Llueve, hay truenos, dentro. Se siente como si estuviera congelada, muerta.

Purple rain. Txt

Cuando por primera vez tuvimos una cuenta de correo electrónico, era la misma para los dos. En ese entonces fue él el que se registro. Pusimos una clave que los dos pudiéramos recordar y después pasaron los años. En el primer tiempo del correo electrónico, cuando una de cada veinte personas en la ciudad poseía una dirección, a nadie se le ocurría que pudiera servir para otra cosa que comunicarse con los que están lejos o para trabajos que podían conseguirse y hacerse con el extranjero. Una vez, en la sobremesa en casa de unos amigos postmodernos hubo el siguiente debate: ¿llegaría el día en que también en Argentina podría encargarse una pizza por Internet o no llegaría nunca? Nos resultaba inimaginable, propio de la ciencia-ficción. Una de las invitadas a ese almuerzo, destacó que el arte y la tecnología llegan a puertos inesperados. La tecnología es futurista, dijo, pasándose la mano por su pelo recién tenido de verde. La artista OA acababa de regresar de Berlín o Ámsterdam, donde mostrara sus encantadores trabajos. Para recaudar algo de dinero, ahora que estaba otra vez en la Argentina como si estuviera en una cueva, decidió hacer una instalación en la cual su ropa interior usada, la usada en Berlín o en Ámsterdam podía comprarse por precios módicos.

Al principio teníamos Internet mediante el cable telefónico. Si nos conectábamos de noche, la tarifa era más barata. Navegábamos por la web medio dormidos. Después decidimos invertir en una promoción que incluía Internet durante algunas horas del día. Yo abrí entonces mis propias cuentas de correo. Nuestra pareja no iba bien, pero yo tenía tres cuentas de correo. Las tres de yahoo. Les ponía nombres exóticos, estimulantes. Mi nombre es tan común que siempre había una homónima que ya había abierto una cuenta de correo con su nombre, mi nombre. Él siguió con su cuenta anterior, la inicial. Tal vez también haya abierto otra con su nombre. Cada tanto venia a nuestra casa una chica que era amiga de él. Era mas joven que nosotros, estaba muy confundida. No sabia si quería acabar la carrera de Comunicación, ser actriz o irse a Londres a trabajar en un gran hotel como camarera –que es lo que finalmente hizo. La chica venía, lo esperaba, cuando él llegaba le hacía té. Cuando yo llegaba se iban a un bar. Ella usaba sombreros, eso me daba mala espina. Era bajita y de ojos grandes, muy oscuros; el pelo corto, de un color lavado entre naranja y castaño. Un día, me exaspero. Directamente le pregunto a él, cuando regresa de un bar de tomar algo con ella si tiene o no un affaire con semejante estúpida. El lo niega, yo le pido que lo jure. El jura, pero ni para el ni para mí, jurar es muy diferente de cualquier otra actividad verbal. Así, que le creo no más para tener la fiesta en paz con mi propia conciencia. Si él me engañara, pensaba, yo debería tomar una posición mas activa, por una cuestión de dignidad, de amor propio. Por eso, en ultima instancia, era mejor creer que no me engañaba. Podía dedicarme a otras cosas mas interesantes que perseguir al hombre que, hiciera lo que hiciera con sus genitales, era al fin y al cabo el hombre que amaba.

Como sea, una noche a las dos de la mañana me levanto sobresaltada. El no esta, salió a verse con alguien, amigos, quien fuera. Bajo las escaleras y voy directo a la computadora. La enciendo, conecto Internet, abro la página de hotmail, escribo su nickname y la antigua clave, la fundacional, por decirlo así. El no cambió su clave, noto con cierta sorpresa, que enorme gesto de confianza acabo de traicionar, me digo. El que espía lo que no debe halla lo que no quiere, es una regla. Pero vaya a saber cuál pensamiento me atenazo en sueños y prefiero correr el riesgo. Busco el nombre de la chica de los sombreros. Ahí está, uno, dos, muchos mensajes. Leo él último, un mensaje de unas quince líneas en las que habla de una película que vio en un cine arte. Bergman, Herzog, no sé, salteo rápidamente las líneas. No dice nada personal, se despide. En el saludo pone ‘Te quiero’ y luego su nombre, el diminutivo de su nombre. Muy bien, todo el mundo cuando saluda por Internet pone te quiero, te beso, te envió mi cariño, besos. Hay que ser muy frió para poner Adiós, o Chau. Hay que ser antipático. La chica esta es muy simpática, amable. Es bastante infantil, es bastante idiota. Él le tiene compasión pero a mi no me mueve un pelo tanta idiotez junta. Muy bien, tal vez se acueste con él. Tal vez en este mismo momento estén haciendo el amor, pienso. Armo la imagen en mi cerebro, no me mueve un pelo. Si nos amáramos como al principio, me digo, yo tendría celos. Estaría loca de celos. Ahora solo lamento que el no me confié sus avatares sentimentales. Después pienso que si nuestro amor creció durante este tiempo, hemos pasado sobre el sexo. Si pasamos sobre el sexo, ya no tengo porque sentir celos por cuanto polvo rápido o no tan rápido se eche él por los caminos. Al final me siento muy confundida y necesitaría que él estuviera o que estuviera casi cualquier ser humano que pudiera acompañarme a un bar a tomar una bebida fuerte. El bar de la esquina ya esta cerrado; vivimos en un barrio que es una calamidad: los bares cierran temprano. Cierro su correo, voy a la carpeta de historial y borro mi entrada en su correo, reviso toda la computadora para asegurarse de que borre mi paso por la misma. Subo las escaleras, me acuesto, trato de dormir y no puedo.

CUATROCUENTOS 3 - Revista On Line

Nuevamente salió la revista de cuento hispanoamericano. Esta vez presentan relatos de Patricia Suárez (Argentina), Miguel Gomes (Venezuela), Viviana Paletta (Argentina) y Uriel Quesada (Costa Rica).

Los Editores son Pía Bouzas y Gustavo Valle

http://cuatrocuentos.wordpress.com/

NO-RETORNABLE

Ya salió No-Retornable 4. Con cuentos de Hebe Uhart, Martín Rejtamn y Romina Doval. Aquí Claudia Piñeiro cuenta el secreto de su éxito. También, un popurrí de poetas argentinos. Y como si fuera poco, autores patrios escriben ensayos sobre su relación con Tolstoi (me included). Revista hecha con amor y pulmón por Marcelo López
¡Qué la disfruten!
www.no-retornable.com.ar

25 de Mayo de 2010, una crónica para el Diario Critica

  • http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=27688

Julio. Antes de extinguirnos, aullaremos!

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Lobo de Tasmania

Octubre

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Cosas extrañas que pueden suceder...

Setiembre...

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Pájaro de Oro

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Recortando y pegando muñequitas de papel

Junio. Bobo e imposible...

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As de Espadas

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Trabajando en equipo...

SETIEMBRE. Crisantemo...

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Una flor como una luna

Noviembre en Madrid

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Zapato para bailar flamenco

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