Caminaré entre las piedras

Este es el cuento del Ratón que se comió un
melón...

Pensaba la Reina Batata: "Ahora me pincha y me mata..."

"...sino puedo arrancarte una palabra, al menos te arrancaré un gemido". (Alejandro Magno.)

CUENTOS ALCOHOLICOS, de Cristina Civale

CUENTOS ALCOHOLICOS, de Cristina Civale
Un libro que debes leer!

sábado 29 de septiembre de 2007

El País del Dragón. Tennesse Williams

“El País del Dragón, el país del dolor, es un país inhabitable que está habitado sin embargo. Todo el que cruza esa región enorme, tiene su propio sendero aparte para transitar a solas. Si los habitantes, los exploradores del País del Dragón, miraran a su alrededor, verían a otros exploradores, pero en el país del dolor soportado pero insoportable cada cual está tan absorbido, enmudecido, cegado por su propio viaje a través de él, que no ve, no busca a ningún otro que lo esté cruzando con él.”

lunes 24 de septiembre de 2007

Bajo los puentes. Joaquín Sabina

Se trata de vivir por accidente,

se trata de exiliarse en las batuecas,

se trata de nacerse de repente,

se trata de vendarse las muñecas.

Se trata de llorar en los desfiles,

se trata de agitar el esqueleto,

se trata de mearse en los fusiles,

se trata de ciscarse en lo concreto.

Se trata de indultar al asesino,

se trata de insultar a los parientes,

se trata de llamarle pan al vino.

Se trata de engañar a los creyentes,

se trata de colarse en el casino,

se trata de dormir bajo los puentes

domingo 23 de septiembre de 2007

Dos poemas. Hannah Szennes

A un buen amigo

Fui herida, sí. Sin sentirlo
también yo resulté herida en la batalla.
La flecha estaba afilada por los dos extremos.
Tras ella quedará una cicatriz.


Soledad

Si encontrara a un hombre que lo entendiera todo...
sin palabras, sin indagaciones,
sin confesiones ni mentiras,
sin preguntar.
Extendería ante él, como un mantel blanco,
el corazón y el alma,
el oro y el barro,
y él lo entendería con gran comprensión.
Y cuando hubiera rastrillado el corazón,
cuando todo lo hubiera vaciado y entregado,
no sentiría aflicción ni dolor:
sabría que me había enriquecido.

Después de bajar un poco... - Samuel Beckett

Después de bajar un poco
a través de la inmundicia
donde todo es oscuridad
sin tener que mendigar
sin tener nada que dar
sin palabras sin sentido
sin tener necesidad
a través de la inmundicia
bajar un poco aún
donde todo es oscuridad
se vislumbra el manantial.

Nuestra naturaleza. Ugo Betti

Considerando que, aunque ellos sufren, quieren sufrir. Sufren cuando poseen la tierra y cuando trabajan para otros; cuando son buenos y cuando son malos, cuando oprimen y cuando son oprimidos, cuando engañan y cuando son engañados. Sufren, pero quieren sufrir porque respiran, porque son hombres, porque quieren vivir, llorar, esperar, y seguir adelante, adelante con su carga…”

Tomado de 'Derrumbe de la estación del norte'.

Benditos malditos - Joaquín Sabina

Benditas sean las raras excepciones,
los moratones de los vulnerables,
los labios que aprovechan los rincones,
más olvidados, más inolvidables,
benditos sean, benditos sean.

Los santos milagrosos, los gordos cariñosos,
los locos que se creen Napoleones,
las pálidas lesbianas, los dulces maricones,
los mocos de la gente con ventanas,
los tuertos que no quieren ver visiones,
los muertos que se mueren con las ganas.

Benditos sean los ceros a la izquierda,
los que nacieron en ningún lugar,
los de viva Zapata manque pierda,
las damas que se llaman Soledad,

El sable del sablista, la caries del dentista,
los buenos aires, los malos maridos,
las drogas veniales, la sopa del cocido,
los listos que parecen subnormales,
los que pudieron ser y no han querido,
los descendientes de los animales.

Malditos sean los justos, los sumisos,
los que tiran penaltis de cabeza,
los que para mear piden permiso,
los súbditos del dios de la certeza,

los que adornan las notas de sus hijos,
los probos ciudadanos, los niñatos,
los que follan con red y a plazo fijo,
los canallas que nunca han roto un plato.

Maldita sea la voz de la experiencia
que casi se equivoca a media suma,
la pipa de la paz con la conciencia,
los “oiga, que en mi taxi no se fuma”,

los que se mojan poco cuando llueve,
los que sonríen en las fotografías,
los que progresan porque no se mueven,
los de la escandalosa mayoría,
malditos sean, malditos sean.

Benditos sean las rubias calentonas
que se emocionan por pasar el rato,
los tímidos que salen respondonas,
la mancha en la bragueta del beato,
benditos sean, benditos sean

los farias con saliva, los gallos de las divas,
los callos de las piernas de las cojas,
las amapolas rojas, la abuela en San Fermines,
los récords que no salen en los Guiness,
los cínicos que lloran en los cines,
los trévoles de tres o cuatro hojas,

las enfermeras que suben la fiebre,
las tetas de pezón hospitalario,
los gatos de no dan gato por liebre,
los misterios gozosos del rosario,

la novia del torero, los bronquios del torero,
los tristes que se rien de la tristeza,
los ricos sin dinero, los vagos con peraza,
los últimos que llegan los primeros,
los calvos que se quitan el sombrero
ante la dignidad y la belleza.

Malditos sean los tontos con medallas,
los hijos de mamita, los chivatos,
los candidatos (cierra la muralla),
la letra pequeñita del contrato,

los alcahuetes del polvote ajeno,
la diabetes, el sida, los viejos,
los sorbetes de bilis con venero,
los que aplauden al príncipe de hinojos,
los cuentos de las cuentas al contado
los tipos de interés, los finiquitos,
los que jubilan a los jubilados,
los talibanes del último grito,

los que se pasan nunca de la ralla,
los mamporreos de la simetría,
los que exhiben el móvil en la playa,
los que hacen trato con la policía,
malditos sean, malditos sean.

domingo 9 de septiembre de 2007

El Otro. Texto y fotografía de Sophie Calle


Me gustaba este hombre, pero, desde nuestra primera noche de amor tuve miedo de mirarle. Aún creía amar a Greg, y temía ser invadida por la idea de que el hombre que estaba en mi cama no era el bueno. Preferí cerrar los ojos. En la oscuridad, al menos, subsistía la incertidumbre. Un día cometí la torpeza de decirle por qué, en la cama, mantenía los párpados cerrados. No dejó traslucir nada de sus pensamientos. Meses más tarde, liberada por fin del fantasma de Greg y de mis dudas, abrí los ojos, segura ya de que era a él a quien quería ver. No sabía que sería nuestra última noche: él iba a dejarme. "Lo que sucede posee tanta anticipación que no podemos nunca atraparlo y conocer su verdadera apariencia" (R. M. Rilke)

EL TIEMPO ES UNA SERIE INCLUSIVA DIJO McTAGGART. Kenneth Rexroth

I

En sólo un minuto nos diremos adiós

Me iré conduciendo y te veré

Cruzar el bulevar en el espejo retrovisor

Quizás distingas mi cabeza

Perdiéndose en el tráfico

Y luego nunca jamás nos volveremos a ver

Esto ocurrirá en sólo un minuto

II

Calle Willow

Calle de hojas amargas

Tres generaciones de putas en las ventanas

Madre hija nieta

De quién eres la zorra

La zorra de nadie soy una zorra sola

Una negra zorra sola una triste zorra sola

Zorra triste así soy yo

La mejor cabeza de la calle Willow

Está muerta Helen muerta Dolores muerta

La calle Willow es sólo una isla

En un complejo de viviendas de diez pisos

La calle Willow desapareció junto con

La calle de los chicos malos la calle de las chicas malas

La calle donde el corazón descansa

Dejarán al menos un pequeño corredor

Para ponerle mi nombre

III

Hablar en una habitación oscura

Vuelan pájaros hacia el nublado espejo

Y nunca regresan

El espejo se desgasta

IV

Durante mucho tiempo

He estado siguiendo una negra hiedra

No puedo hallar la raíz

No puedo hallar la punta

Hay un alto muro de espinas

Hay un grueso muro de espinas

Alrededor de un castillo desconocido

Las espinas están cubiertas de flores

Cada flor es diferente

Pero su olor es el perfume

De un cuerpo que he perdido

V

Miles de pétalos blancos

Esparcidos en las aguas de las horas

Música de luz de luna mar ondeante

Sentimientos trillados

Desengaños y besos

Voces que cantan y voces

Lejanas en la playa brumosa

Junto a las fogatas

Cantando para siempre para siempre

Versión de Laura Wittner

La plata, Marina Mariasch

Vos nunca me das

la plata.

Sólo me das

esos papeles tontos

y en el momento de las negociaciones

te quebrás.

Yo nunca te doy mi número,

sólo te doy el plano

de situación

y en el momento de la investigación:

me quiebro.

¿Y todos esos momento mágicos?

Antes, veía un tipo fumando

y decía:

ah! Pobre, tiene una debilidad.

Y así me bancaba su aspecto

de matón. Ahora:

gente que no conozco me duele

cuando pienso en ella. Idem:

la cara de mis amigas

cuando hablan de las ex novias de sus novios.

Tenés que estar siempre contento,

dormir

en el lado izquierdo. Pero, por favor

sin alarmas y, te lo pido,

sin sorpresas.

Alguien, como vos,

perpetúa su existencia,

reinventando la familia.

Piensa que así

se hace más joven. Pensás

en otras cosas mientras

te hablo. No me das plata,

no me das nada, mirás

para otro lado.

El damasco - Irene Gruss

Yo que he muerto por propia voluntad, que
reviví por voluntad de otros,
ahora me veo muriendo
de muerte natural en unos años,
la cabeza encendida,
iluminada de ansia pura,
asombro,
fuego insensato parecido a locura senil,
a infancia,
que he vivido más o menos de
lo que he muerto por la esquiva
humedad.
Curioso, la risa,
como un líquido,
me sostiene y aprieta el corazón.
He andado así, nunca una meseta
ni la tensión superficial
del lago. Yo que morí por propia voluntad
dormida sobre un médano, y
el sol me ha acariciado muerta y viva,
ahora disfruto su piedad como a un damasco,
dulzura inconcebible,
insensato damasco que pruebo
y río, oscura,
dichosa de mí.

Aunque la observemos durante horas. Laura Wittner

No conocemos a Janet más que por su retrato.
Sin embargo pensamos en ella
en su costumbre
de elegir distintos duraznos de la frutera
para cortar de cada uno la mejor parte.
A veces pasa
que todo lo que podemos saber
de alguien en el mundo
es esto: se sienta junto a la ventana,
toma café, mastica, busca
con el cuchillo el punto tierno
de la fruta.

miércoles 5 de septiembre de 2007

Desorientadores. Roberto Arlt

La mayoría de los que escribimos, lo que hacemos es desorientar a la opinión pública. La gente busca la verdad y nosotros les damos verda­des equivocadas. Lo blanco por lo negro. Es doloroso confesarlo, pero es así. Hay que escribir. En Europa los autores tienen su público; a ese público le dan un libro por un año. ¿Usted puede creer, de buena fe, que en un año se escribe un libro que contenga verdades? No, señor. No es posible. Para escribir un libro por año hay que macanear. Dorar la píldo­ra. Llenar páginas de frases.

Es el oficio, "el métier". La gente recibe la mercadería y cree que es materia prima, cuando apenas se trata de una falsificación burda de otras falsificaciones, que también se inspiraron en falsificaciones.

Cambio de rueda. Bertolt Brecht

Estoy sentado al borde de la carretera,

el conductor cambia la rueda.

No me gusta el lugar de donde vengo.

No me gusta el lugar adonde voy.

¿Por qué miro el cambio de rueda

con impaciencia?

El escritor como operario. Roberto Arlt

Si usted conociera los entretelones de la literatura, se daría cuenta de que el escritor es un señor que tiene el oficio de escribir, como otro de fabricar casas. Nada más. Lo que lo diferencia del fabricante de casas, es que los libros no son tan útiles como las casas, y después... después que el fabricante de casas no es tan vanidoso como el escritor.

En nuestros tiempos, el escritor se cree el centro del mundo. Macanea a gusto. Engaña a la opinión pública, consciente o inconscientemente. No re­visa sus opiniones. Cree que lo que escribió es verdad por el hecho de haber­lo escrito él. El es el centro del mundo. La gente que hasta experimenta difi­cultades para escribirle a la familia, cree que la mentalidad del escritor es su­perior a la de sus semejantes y está equivocada respecto a los libros y respec­to a los autores. Todos nosotros, los que escribimos y firmamos, lo hacemos para ganarnos el puchero. Nada más. Y para ganarnos el puchero no vacila­mos a veces en afirmar que lo blanco es negro y viceversa. Y, además, hasta a veces nos permitimos el cinismo de reírnos y de creernos genios...

Trabajar cansa. Cesare Pavese

Atravesar una calle para escapar de casa

lo hace sólo un muchacho, pero este hombre que anda

todo el día las calles, ya no es un muchacho

y no huye de casa.

Hay en el verano

tardes en que las plazas se quedan vacías, tendidas

bajo el sol que ya empieza a ponerse, y este hombre que llega

por una avenida de inútiles plantas, se detiene.

¿Vale la pena estar sólo para quedarse siempre sólo?

Callejear únicamente, las plazas y las calles

están vacías. Es preciso detener a una mujer

y hablarle y decidirle a que viva con uno.

Si no, uno habla sólo. Por eso algunas veces

el borracho nocturno comienza a parlotear

y explica los proyectos de toda su vida.

No es cierto que esperando en la plaza desierta

te encuentres con alguno, pero el que anda las calles

a ratos se detiene. Pero si fueran dos,

aun andando las calles, la casa ya estaría

donde aquella mujer, y valdría la pena.

Por la noche la plaza vuelve a quedar desierta

y este hombre que la cruza no ve los edificios

tras las luces inútiles, pues ya no alza los ojos:

sólo ve el empedrado, que hicieron otros hombres

de endurecidas manos, como los están las suyas.

No es correcto quedarse en la plaza desierta.

Seguro que está en la calle aquella mujer

que, al pedírselo, quiera ayudar en la casa.

Remar, conversaciones. Bertolt Brecht

Es el atardecer. Deslizándose pasan

dos piraguas, dentro

dos jóvenes desnudos. Remando juntos

hablan. Hablando

reman el uno junto al otro.

Concepto claro. Roberto Arlt

Si usted quiere formarse "un concepto claro" de la existencia, viva.

Piense. Obre. Sea sincero. No se engañe a sí mismo. Analice. Estúdiese. El día que se conozca a usted mismo perfectamente, acuérdese de lo que le digo: en ningún libro va a encontrar nada que lo sorprenda. Todo será viejo para usted. Usted leerá por curiosidad libros y libros y siempre lle­gará a esa fatal palabra terminal: "Pero sí esto lo había pensado yo, ya". Y ningún libro podrá enseñarle nada.

Salvo los que se han escrito sobre esta última guerra. Esos documen­tos trágicos vale la pena conocerlos. El resto es papel...

Aguafuerte porteña

domingo 2 de septiembre de 2007

Jean Rhys. Entrevistada por The Paris Review

Usted escribió en una oportunidad, en The Lotus, que la gente vive mucho más de lo que debería, especialmente las mujeres.
Y
o había planeado morirme a los treinta años, y después corrí el plazo diez años, a los cuarenta, y después a los cincuenta. Una siempre posterga el plazo. Y después una sigue y sigue. Es difícil. Demasiado problema. He pensado mucho en la muerte. Un día en la nieve me sentí muy cansada. Pensé 'Maldición, me sentaré. No puedo seguir. Estoy cansada de vivir aquí, en medio de la nieve y el hielo". Así que me senté en el suelo. Pero estaba tan frío que me levanté. Oh, sí. Yo solía imaginar la muerte, pero siempre terminaba chocándome contra un muro.
(...) Pero sabe, estoy empezando a sentir que no quiero seguir haciendo un striptease mental. [se refiere a la escritura de su autobiografía] Y eso significaría romper todo lo que he escrito. No me importa escribir acerca de cuando era niña, pero no sé por qué habría de seguir escribiendo tanto sobre mí misma. He tenido una vida bastante errática, pero el otro día estaba pensando, por qué volver a pasar por todo eso. Creo que no. Creo que escribo sobre mí misma porque eso es lo único que verdaderamente conozco.

Alfileres. Emanuel Alegre

Es la punta de un alfiler

en un vaso de agua

y la sed insoportable

y sólo ese vaso de agua

Es beber sin reparo

alfileres que convierten al alma

en figurines mal recortados.

sábado 1 de septiembre de 2007

Jean Rhys. Entrevistada por The Paris Review

Alguien escribió que usted ha luchado contra el olvido desde la década de 1920. Cree que esto es cierto?
A
hora no lucho contra el olvido. Lucho con... ¿la eternidad? Me siento muy aislada. No estoy segura de que los hombres necesiten a las mujeres, pero estoy segura de que las mujeres necesitan a los hombres. Pero la soledad es un componente de la escritura, ¿no es cierto? Aunque si una no ve a nadie, semana tras semana, puede volverse algo muy duro. Si llaman a la puerta, espero que sea algún maravilloso desconocido. Corro a la puerta. Pero es tan sólo el cartero.

Dorothy Parker. Pregunta clave! Entrevistada por The Paris Review

Cuál diría, entonces, que es la fuente más importante de su obra?
L
a necesidad de dinero, querida.

Entrevistada por Marion Capron, 1955

Jean Rhys. Entrevistada por The Paris Review

Qué hizo durante todos esos años cuando no estaba escribiendo?
C
uando estaba excitada por la vida no quería escribir en absoluto. Nunca he escrito siendo feliz. No deseaba hacerlo. Pero nunca he tenido un período de felicidad prolongado. ¿Usted cree que alguien lo tiene? Creo que una puede estar tranquila durante largo tiempo. Cuando lo pienso, si tuviera que elegir, prefiero ser feliz a escribir. Verá, hay poca invención en mis libros. Lo que primero apareció, en casi todos ellos, fue el deseo de liberarme de esa horrible tristeza que me tiraba abajo. Cuando era niña descubrí que si podía ponerla en palabras, desaparecía. Deja una especie de melancolía y desaparece. Creo que fue Somerset Maugham el que dijo que si algo se "ahuyenta escribiéndolo"... ya no perturba tanto. Es posible que una quede con una vaga melancolía, pero al menos no es desdicha... supongo que es algo así como cuando un católico va a confesarse o como el psicoanálisis.

Usted lleva un diario?
N
o exactamente. Anoto cosas. No todos los días. Más bien de a ratos. Escribo para olvidar, para librarme de los momentos tristes. Una vez que los escribía, desaparecían.

Para usted escribir es siempre por tristeza?
N
o. Escribir puede ser también muy excitante. Cuando una está verdaderamente en el estado de ánimo apropiado para escribir, se escribe sin desearlo aparenetemente. Pero no siempre ocurre así. A veces es una lucha y es muy agotador.

Entrevistada por E. Veerland, 1979

CUATROCUENTOS 3 - Revista On Line

Nuevamente salió la revista de cuento hispanoamericano. Esta vez presentan relatos de Patricia Suárez (Argentina), Miguel Gomes (Venezuela), Viviana Paletta (Argentina) y Uriel Quesada (Costa Rica).

Los Editores son Pía Bouzas y Gustavo Valle

http://cuatrocuentos.wordpress.com/

NO-RETORNABLE

Ya salió No-Retornable 4. Con cuentos de Hebe Uhart, Martín Rejtamn y Romina Doval. Aquí Claudia Piñeiro cuenta el secreto de su éxito. También, un popurrí de poetas argentinos. Y como si fuera poco, autores patrios escriben ensayos sobre su relación con Tolstoi (me included). Revista hecha con amor y pulmón por Marcelo López
¡Qué la disfruten!
www.no-retornable.com.ar

25 de Mayo de 2010, una crónica para el Diario Critica

  • http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=27688

Julio. Antes de extinguirnos, aullaremos!

Julio. Antes de extinguirnos, aullaremos!
Lobo de Tasmania

Octubre

Octubre
Cosas extrañas que pueden suceder...

Setiembre...

Setiembre...
Pájaro de Oro

Agosto

Agosto
Recortando y pegando muñequitas de papel

Junio. Bobo e imposible...

Junio. Bobo e imposible...
Dodo.

Mayo

Mayo
Cómeme o bébeme.

Octubre

Octubre
As de Espadas

FEBRERO...

FEBRERO...
Trabajando en equipo...

SETIEMBRE. Crisantemo...

SETIEMBRE.  Crisantemo...
Una flor como una luna

Noviembre en Madrid

Noviembre en Madrid
Zapato para bailar flamenco

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