Brindar con extraños. Libro de cuentos
ELOGIO AGRIDULCE DEL CAPUCHINO - Roberto Arlt
Fidelidad presidencial
sábado, 29 de septiembre de 2007
El País del Dragón. Tennesse Williams
lunes, 24 de septiembre de 2007
Bajo los puentes. Joaquín Sabina
Se trata de vivir por accidente,
se trata de exiliarse en las batuecas,
se trata de nacerse de repente,
se trata de vendarse las muñecas.
Se trata de llorar en los desfiles,
se trata de agitar el esqueleto,
se trata de mearse en los fusiles,
se trata de ciscarse en lo concreto.
Se trata de indultar al asesino,
se trata de insultar a los parientes,
se trata de llamarle pan al vino.
Se trata de engañar a los creyentes,
se trata de colarse en el casino,
domingo, 23 de septiembre de 2007
Dos poemas. Hannah Szennes
Fui herida, sí. Sin sentirlo
también yo resulté herida en la batalla.
La flecha estaba afilada por los dos extremos.
Tras ella quedará una cicatriz.
Soledad
Si encontrara a un hombre que lo entendiera todo...
sin palabras, sin indagaciones,
sin confesiones ni mentiras,
sin preguntar.
Extendería ante él, como un mantel blanco,
el corazón y el alma,
el oro y el barro,
y él lo entendería con gran comprensión.
Y cuando hubiera rastrillado el corazón,
cuando todo lo hubiera vaciado y entregado,
no sentiría aflicción ni dolor:
sabría que me había enriquecido.
Después de bajar un poco... - Samuel Beckett
a través de la inmundicia
donde todo es oscuridad
sin tener que mendigar
sin tener nada que dar
sin palabras sin sentido
sin tener necesidad
a través de la inmundicia
bajar un poco aún
donde todo es oscuridad
se vislumbra el manantial.
Nuestra naturaleza. Ugo Betti
Considerando que, aunque ellos sufren, quieren sufrir. Sufren cuando poseen la tierra y cuando trabajan para otros; cuando son buenos y cuando son malos, cuando oprimen y cuando son oprimidos, cuando engañan y cuando son engañados. Sufren, pero quieren sufrir porque respiran, porque son hombres, porque quieren vivir, llorar, esperar, y seguir adelante, adelante con su carga…”
Tomado de 'Derrumbe de la estación del norte'.Benditos malditos - Joaquín Sabina
los moratones de los vulnerables,
los labios que aprovechan los rincones,
más olvidados, más inolvidables,
benditos sean, benditos sean.
Los santos milagrosos, los gordos cariñosos,
los locos que se creen Napoleones,
las pálidas lesbianas, los dulces maricones,
los mocos de la gente con ventanas,
los tuertos que no quieren ver visiones,
los muertos que se mueren con las ganas.
Benditos sean los ceros a la izquierda,
los que nacieron en ningún lugar,
los de viva Zapata manque pierda,
las damas que se llaman Soledad,
El sable del sablista, la caries del dentista,
los buenos aires, los malos maridos,
las drogas veniales, la sopa del cocido,
los listos que parecen subnormales,
los que pudieron ser y no han querido,
los descendientes de los animales.
Malditos sean los justos, los sumisos,
los que tiran penaltis de cabeza,
los que para mear piden permiso,
los súbditos del dios de la certeza,
los que adornan las notas de sus hijos,
los probos ciudadanos, los niñatos,
los que follan con red y a plazo fijo,
los canallas que nunca han roto un plato.
Maldita sea la voz de la experiencia
que casi se equivoca a media suma,
la pipa de la paz con la conciencia,
los “oiga, que en mi taxi no se fuma”,
los que se mojan poco cuando llueve,
los que sonríen en las fotografías,
los que progresan porque no se mueven,
los de la escandalosa mayoría,
malditos sean, malditos sean.
Benditos sean las rubias calentonas
que se emocionan por pasar el rato,
los tímidos que salen respondonas,
la mancha en la bragueta del beato,
benditos sean, benditos sean
los farias con saliva, los gallos de las divas,
los callos de las piernas de las cojas,
las amapolas rojas, la abuela en San Fermines,
los récords que no salen en los Guiness,
los cínicos que lloran en los cines,
los trévoles de tres o cuatro hojas,
las enfermeras que suben la fiebre,
las tetas de pezón hospitalario,
los gatos de no dan gato por liebre,
los misterios gozosos del rosario,
la novia del torero, los bronquios del torero,
los tristes que se rien de la tristeza,
los ricos sin dinero, los vagos con peraza,
los últimos que llegan los primeros,
los calvos que se quitan el sombrero
ante la dignidad y la belleza.
Malditos sean los tontos con medallas,
los hijos de mamita, los chivatos,
los candidatos (cierra la muralla),
la letra pequeñita del contrato,
los alcahuetes del polvote ajeno,
la diabetes, el sida, los viejos,
los sorbetes de bilis con venero,
los que aplauden al príncipe de hinojos,
los cuentos de las cuentas al contado
los tipos de interés, los finiquitos,
los que jubilan a los jubilados,
los talibanes del último grito,
los que se pasan nunca de la ralla,
los mamporreos de la simetría,
los que exhiben el móvil en la playa,
los que hacen trato con la policía,
malditos sean, malditos sean.
domingo, 9 de septiembre de 2007
El Otro. Texto y fotografía de Sophie Calle

Me gustaba este hombre, pero, desde nuestra primera noche de amor tuve miedo de mirarle. Aún creía amar a Greg, y temía ser invadida por la idea de que el hombre que estaba en mi cama no era el bueno. Preferí cerrar los ojos. En la oscuridad, al menos, subsistía la incertidumbre. Un día cometí la torpeza de decirle por qué, en la cama, mantenía los párpados cerrados. No dejó traslucir nada de sus pensamientos. Meses más tarde, liberada por fin del fantasma de Greg y de mis dudas, abrí los ojos, segura ya de que era a él a quien quería ver. No sabía que sería nuestra última noche: él iba a dejarme. "Lo que sucede posee tanta anticipación que no podemos nunca atraparlo y conocer su verdadera apariencia" (R. M. Rilke)
EL TIEMPO ES UNA SERIE INCLUSIVA DIJO McTAGGART. Kenneth Rexroth
I
En sólo un minuto nos diremos adiós
Me iré conduciendo y te veré
Cruzar el bulevar en el espejo retrovisor
Quizás distingas mi cabeza
Perdiéndose en el tráfico
Y luego nunca jamás nos volveremos a ver
Esto ocurrirá en sólo un minuto
II
Calle Willow
Calle de hojas amargas
Tres generaciones de putas en las ventanas
Madre hija nieta
De quién eres la zorra
La zorra de nadie soy una zorra sola
Una negra zorra sola una triste zorra sola
Zorra triste así soy yo
La mejor cabeza de la calle Willow
Está muerta Helen muerta Dolores muerta
La calle Willow es sólo una isla
En un complejo de viviendas de diez pisos
La calle Willow desapareció junto con
La calle de los chicos malos la calle de las chicas malas
La calle donde el corazón descansa
Dejarán al menos un pequeño corredor
Para ponerle mi nombre
III
Hablar en una habitación oscura
Vuelan pájaros hacia el nublado espejo
Y nunca regresan
El espejo se desgasta
IV
Durante mucho tiempo
He estado siguiendo una negra hiedra
No puedo hallar la raíz
No puedo hallar la punta
Hay un alto muro de espinas
Hay un grueso muro de espinas
Alrededor de un castillo desconocido
Las espinas están cubiertas de flores
Cada flor es diferente
Pero su olor es el perfume
De un cuerpo que he perdido
V
Miles de pétalos blancos
Esparcidos en las aguas de las horas
Música de luz de luna mar ondeante
Sentimientos trillados
Desengaños y besos
Voces que cantan y voces
Lejanas en la playa brumosa
Junto a las fogatas
Cantando para siempre para siempre
La plata, Marina Mariasch
Vos nunca me das
la plata.
Sólo me das
esos papeles tontos
y en el momento de las negociaciones
te quebrás.
Yo nunca te doy mi número,
sólo te doy el plano
de situación
y en el momento de la investigación:
me quiebro.
¿Y todos esos momento mágicos?
Antes, veía un tipo fumando
y decía:
ah! Pobre, tiene una debilidad.
Y así me bancaba su aspecto
de matón. Ahora:
gente que no conozco me duele
cuando pienso en ella. Idem:
la cara de mis amigas
cuando hablan de las ex novias de sus novios.
Tenés que estar siempre contento,
dormir
en el lado izquierdo. Pero, por favor
sin alarmas y, te lo pido,
sin sorpresas.
Alguien, como vos,
perpetúa su existencia,
reinventando la familia.
Piensa que así
se hace más joven. Pensás
en otras cosas mientras
te hablo. No me das plata,
no me das nada, mirás
para otro lado.
El damasco - Irene Gruss
Yo que he muerto por propia voluntad, que
reviví por voluntad de otros,
ahora me veo muriendo
de muerte natural en unos años,
la cabeza encendida,
iluminada de ansia pura,
asombro,
fuego insensato parecido a locura senil,
a infancia,
que he vivido más o menos de
lo que he muerto por la esquiva
humedad.
Curioso, la risa,
como un líquido,
me sostiene y aprieta el corazón.
He andado así, nunca una meseta
ni la tensión superficial
del lago. Yo que morí por propia voluntad
dormida sobre un médano, y
el sol me ha acariciado muerta y viva,
ahora disfruto su piedad como a un damasco,
dulzura inconcebible,
insensato damasco que pruebo
y río, oscura,
dichosa de mí.
Aunque la observemos durante horas. Laura Wittner
No conocemos a Janet más que por su retrato.
Sin embargo pensamos en ella
en su costumbre
de elegir distintos duraznos de la frutera
para cortar de cada uno la mejor parte.
A veces pasa
que todo lo que podemos saber
de alguien en el mundo
es esto: se sienta junto a la ventana,
toma café, mastica, busca
con el cuchillo el punto tierno
de la fruta.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Desorientadores. Roberto Arlt
La mayoría de los que escribimos, lo que hacemos es desorientar a la opinión pública. La gente busca la verdad y nosotros les damos verdades equivocadas. Lo blanco por lo negro. Es doloroso confesarlo, pero es así. Hay que escribir. En Europa los autores tienen su público; a ese público le dan un libro por un año. ¿Usted puede creer, de buena fe, que en un año se escribe un libro que contenga verdades? No, señor. No es posible. Para escribir un libro por año hay que macanear. Dorar la píldora. Llenar páginas de frases.
Es el oficio, "el métier". La gente recibe la mercadería y cree que es materia prima, cuando apenas se trata de una falsificación burda de otras falsificaciones, que también se inspiraron en falsificaciones.
Cambio de rueda. Bertolt Brecht
Estoy sentado al borde de la carretera,
el conductor cambia la rueda.
No me gusta el lugar de donde vengo.
No me gusta el lugar adonde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda
con impaciencia?
El escritor como operario. Roberto Arlt
Si usted conociera los entretelones de la literatura, se daría cuenta de que el escritor es un señor que tiene el oficio de escribir, como otro de fabricar casas. Nada más. Lo que lo diferencia del fabricante de casas, es que los libros no son tan útiles como las casas, y después... después que el fabricante de casas no es tan vanidoso como el escritor.
En nuestros tiempos, el escritor se cree el centro del mundo. Macanea a gusto. Engaña a la opinión pública, consciente o inconscientemente. No revisa sus opiniones. Cree que lo que escribió es verdad por el hecho de haberlo escrito él. El es el centro del mundo. La gente que hasta experimenta dificultades para escribirle a la familia, cree que la mentalidad del escritor es superior a la de sus semejantes y está equivocada respecto a los libros y respecto a los autores. Todos nosotros, los que escribimos y firmamos, lo hacemos para ganarnos el puchero. Nada más. Y para ganarnos el puchero no vacilamos a veces en afirmar que lo blanco es negro y viceversa. Y, además, hasta a veces nos permitimos el cinismo de reírnos y de creernos genios...
Trabajar cansa. Cesare Pavese
Atravesar una calle para escapar de casa
lo hace sólo un muchacho, pero este hombre que anda
todo el día las calles, ya no es un muchacho
y no huye de casa.
Hay en el verano
tardes en que las plazas se quedan vacías, tendidas
bajo el sol que ya empieza a ponerse, y este hombre que llega
por una avenida de inútiles plantas, se detiene.
¿Vale la pena estar sólo para quedarse siempre sólo?
Callejear únicamente, las plazas y las calles
están vacías. Es preciso detener a una mujer
y hablarle y decidirle a que viva con uno.
Si no, uno habla sólo. Por eso algunas veces
el borracho nocturno comienza a parlotear
y explica los proyectos de toda su vida.
No es cierto que esperando en la plaza desierta
te encuentres con alguno, pero el que anda las calles
a ratos se detiene. Pero si fueran dos,
aun andando las calles, la casa ya estaría
donde aquella mujer, y valdría la pena.
Por la noche la plaza vuelve a quedar desierta
y este hombre que la cruza no ve los edificios
tras las luces inútiles, pues ya no alza los ojos:
sólo ve el empedrado, que hicieron otros hombres
de endurecidas manos, como los están las suyas.
No es correcto quedarse en la plaza desierta.
Seguro que está en la calle aquella mujer
que, al pedírselo, quiera ayudar en la casa.
Remar, conversaciones. Bertolt Brecht
Es el atardecer. Deslizándose pasan
dos piraguas, dentro
dos jóvenes desnudos. Remando juntos
hablan. Hablando
reman el uno junto al otro.
Concepto claro. Roberto Arlt
Piense. Obre. Sea sincero. No se engañe a sí mismo. Analice. Estúdiese. El día que se conozca a usted mismo perfectamente, acuérdese de lo que le digo: en ningún libro va a encontrar nada que lo sorprenda. Todo será viejo para usted. Usted leerá por curiosidad libros y libros y siempre llegará a esa fatal palabra terminal: "Pero sí esto lo había pensado yo, ya". Y ningún libro podrá enseñarle nada.
Salvo los que se han escrito sobre esta última guerra. Esos documentos trágicos vale la pena conocerlos. El resto es papel...
Aguafuerte porteñadomingo, 2 de septiembre de 2007
Jean Rhys. Entrevistada por The Paris Review
Yo había planeado morirme a los treinta años, y después corrí el plazo diez años, a los cuarenta, y después a los cincuenta. Una siempre posterga el plazo. Y después una sigue y sigue. Es difícil. Demasiado problema. He pensado mucho en la muerte. Un día en la nieve me sentí muy cansada. Pensé 'Maldición, me sentaré. No puedo seguir. Estoy cansada de vivir aquí, en medio de la nieve y el hielo". Así que me senté en el suelo. Pero estaba tan frío que me levanté. Oh, sí. Yo solía imaginar la muerte, pero siempre terminaba chocándome contra un muro.
(...) Pero sabe, estoy empezando a sentir que no quiero seguir haciendo un striptease mental. [se refiere a la escritura de su autobiografía] Y eso significaría romper todo lo que he escrito. No me importa escribir acerca de cuando era niña, pero no sé por qué habría de seguir escribiendo tanto sobre mí misma. He tenido una vida bastante errática, pero el otro día estaba pensando, por qué volver a pasar por todo eso. Creo que no. Creo que escribo sobre mí misma porque eso es lo único que verdaderamente conozco.
Alfileres. Emanuel Alegre
Es la punta de un alfiler
en un vaso de agua
y la sed insoportable
y sólo ese vaso de agua
Es beber sin reparo
alfileres que convierten al alma
en figurines mal recortados.
sábado, 1 de septiembre de 2007
Jean Rhys. Entrevistada por The Paris Review
Ahora no lucho contra el olvido. Lucho con... ¿la eternidad? Me siento muy aislada. No estoy segura de que los hombres necesiten a las mujeres, pero estoy segura de que las mujeres necesitan a los hombres. Pero la soledad es un componente de la escritura, ¿no es cierto? Aunque si una no ve a nadie, semana tras semana, puede volverse algo muy duro. Si llaman a la puerta, espero que sea algún maravilloso desconocido. Corro a la puerta. Pero es tan sólo el cartero.
Dorothy Parker. Pregunta clave! Entrevistada por The Paris Review
La necesidad de dinero, querida.
Entrevistada por Marion Capron, 1955
Jean Rhys. Entrevistada por The Paris Review
Cuando estaba excitada por la vida no quería escribir en absoluto. Nunca he escrito siendo feliz. No deseaba hacerlo. Pero nunca he tenido un período de felicidad prolongado. ¿Usted cree que alguien lo tiene? Creo que una puede estar tranquila durante largo tiempo. Cuando lo pienso, si tuviera que elegir, prefiero ser feliz a escribir. Verá, hay poca invención en mis libros. Lo que primero apareció, en casi todos ellos, fue el deseo de liberarme de esa horrible tristeza que me tiraba abajo. Cuando era niña descubrí que si podía ponerla en palabras, desaparecía. Deja una especie de melancolía y desaparece. Creo que fue Somerset Maugham el que dijo que si algo se "ahuyenta escribiéndolo"... ya no perturba tanto. Es posible que una quede con una vaga melancolía, pero al menos no es desdicha... supongo que es algo así como cuando un católico va a confesarse o como el psicoanálisis.
Usted lleva un diario?
No exactamente. Anoto cosas. No todos los días. Más bien de a ratos. Escribo para olvidar, para librarme de los momentos tristes. Una vez que los escribía, desaparecían.
Para usted escribir es siempre por tristeza?
No. Escribir puede ser también muy excitante. Cuando una está verdaderamente en el estado de ánimo apropiado para escribir, se escribe sin desearlo aparenetemente. Pero no siempre ocurre así. A veces es una lucha y es muy agotador.
Entrevistada por E. Veerland, 1979
Chica rara, de 'Frankenweenie'
La joven no termina de encajar con los otros niños de Nueva Holanda. Quizás sea cosa de su desconcertante mirada.
Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry
Un ornitorrinco / Un agente secreto.
Conocerlo todo, según Mahfuz
Paradoja del deseo - Oscar Wilde
Testamento de Florencio Sánchez
Sobre la Vejez. Marguerite Yourcenar
Siempre idéntica a sí misma
Búsquedas desesperadas - Woody Allen
Conócete a ti mismo. Oscar Wilde
He malgastado mis horas - Leonardo Da Vinci
Etérea. Tradición oral española.
Este es el cuento de María Sarmiento
que fue a cagar y se la llevó el viento
De una Suplicante a Santa Lucía
En una plaquita debajo de la imagen de Santa Lucía, en la Iglesia de Pompeya, se lee: "Acuérdate de mi marido".
El quid es: ¿el marido de la suplicante padecía una dolencía en los ojos? ¿O la suplicante quiso decir: "No lo pierdas de vista"?!
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