La sensación de no comprender del todo el mundo y no saber si es uno o los demás...

La sensación de no comprender del todo el mundo y no saber si es uno o los demás...

ELOGIO AGRIDULCE DEL CAPUCHINO - Roberto Arlt

Minga de café. Abstención completa. ¿Y qué le queda a usted? Reducirse al capuchino, al innoble y seductor capuchino, que es una mezcla, por partes iguales, de leche y café, servida en una tacita de café. La tacita, para que usted se haga la ilusión de que se manda a bodega una ración de achicoria, y para engañar la visión, como los cocainómanos que cuando no tienen con qué doparse, toman por la nariz ácido bórico o magnesia calcinada. El caso es hacerse la ilusión...

Fidelidad presidencial

"Un día el presidente Coolidge y si mujer estaban de visita en una granja del gobierno. Al poco de llegar los embarcaron en excursiones separadas. Al pasar ante los pollos, la señora Coolidge preguntó al jefe de la granja si los gallos copulaban más de una vez al día. 'Docenas de veces', fue la respuesta. 'Por favor, dígaselo al presidente', pidió la señora Coolidge. Cuando el presidente pasó ante las aves y le contaron lo de los gallos, preguntó: '¿Cada vez con la misma gallina?' 'Ah, no, señor presidente, cada vez con una distinta.' El presidente asintió lentamente y añadió: 'Dígaselo a mi señora'."

citado en una antología de M H Siegel y H P Zeigler

viernes, 26 de enero de 2007

Jaume Perich. Un genio del humor

* Dios hizo el mundo en seis dias. Hasta el momento nadie se ha podido explicar a qué venía tanta prisa. Así ha quedado como ha quedado.


*Fumar en exceso es malo. Beber en exceso es malo. Comer en exceso es malo. Follar en exceso es difícil.

jueves, 25 de enero de 2007

La moneda perdida. Ledo Ivô

En mi sueño encuentro la moneda perdida.
Estaba guardada en el fondo del océano,
en la gruta de coral que los naufragios no alcanzan,
en el territorio puro donde no llega la muerte.

Y al despertar soy mudo como los peces.
Mi tierra es igual al mar, tiene la pureza del agua.
Todas las palabras son monedas perdidas.

Carta de Amor. Alda Merini

CARTA DE AMOR

Escribe una carta de amor solamente
que tenga la semilla de un gran suspiro
y después olvídala en la memoria
para que yo la pueda escuchar.
De noche, cuando duermes,
aunque tú no lo sabes, vengo a buscarte:
mi límite frío de sueño
se compagina con el tuyo,
vivimos sobre dos desiertos
que al atardecer se transforman en colinas
y desnudo mis senos en la noche
ansiosa de que tú lo mires.

Varios de Adélia Prado

TREGUA

Hoy estoy vieja como quiero estar.
Sin niguna estridencia.
Cambié todos los deseos por recuerdos
y una tacita de té.


ENDECHA

Aunque el viejo rosal insista en este agosto
y confirmen el reinicio estas mujeres grávidas,
yo sufro de un cansancio, intermitente
[como ciertas fiebres

Me da por lavarme el pelo y salir a secarlo al sol,
desprevenida. Hasta canto a veces.
Pero se posa en la canción un ave negra y yo desafino ronca
desacompasada, una pierna más corta,
la ausencia ocupa todos mis cuartos,
la memoria endurecida en el cristal
de una piedra en la uretra.
Trad Diana Bellesi


Lo que existen son las cosas,
no las palabras . Por eso
te escucharé sin cansarme recitar en búlgaro
como podría mirar durante horas montañas o
nuves.
Señales valen palabras,
palabras valen cosas,
cosas no valen nada.


Género

Desde un tiempo antiguo hasta hoy,
cuando un hombre me toma de la mano,
saltan dos recuerdos guareciendo
la secreta alegría de mi sangre:
la pelvis de la mujer es más ancha que la del hombre,
en función de la maternidad.
El Osvaldo Bonitao está saltando el muro de doña Gleides.
La primera, la saqué de un libro de anatomía,
la segunda, de un cuchicheo de María Vilma.
¡Oh! ¿por tan poco me incendiaba?
Yo estoy hecha de paja,
¿mujer que los griegos despreciarían?
Yo soy de barro y loca.
Soy barroca.

Escribir es dejar de ser escritor. Enrique Vila Matas




Muchas veces me he visto obligado a contestar a la pregunta de por qué escribo Al principio, cuando era muy joven y tímido, utilizaba la breve respuesta que daba André Gide a esa pregunta y contestaba: «Escribo para que me lean.»

Si bien es cierto que escribo para que me lean, con el tiempo he aprendido a completar con otras verdades mi sincera respuesta a la pregunta de por qué escribo. Ahora, cuando me hacen la inefable pregunta, explico que me hice escritor porque 1) quería ser libre, no deseaba ir a una oficina cada mañana, 2) porque vi a Mastroianni en La noche de Antonioni; en esa película -que se estrenó en Barcelona cuando tenía yo dieciséis años- Mastroianni era escritor y tenía una mujer (nada menos que Jeanne Moreau) estupenda: las dos cosas que yo más anhelaba ser y tener

Casarse con una Jeanne Moreau no es fácil, tampoco lo es ser realmente un escritor. Por aquellos días, yo tenía una vaga idea de que no era sencillo ni una cosa ni la otra, pero no sabia hasta qué punto eran dos cosas muy complicadas, sobre todo la de ser escritor

Yo vi La noche y empecé a adorar la imagen pública de esos seres a los que llamaban escritores. Me gustaron, en un primer momento, Boris Vian, Albert Camus, Scott Fitzgerald y André Malraux. Los cuatro por su fotogenia, no por lo que hubieran escrito. Cuando mi padre me preguntó qué carrera pensaba estudiar -é1 tenía la callada ilusión de que yo quisiera ser abogado-, le dije que pensaba ser como Malraux. Recuerdo la cara de estupor de mi padre, y también recuerdo lo que entonces me dijo: «Ser Malraux no es una carrera, eso no se estudia en la universidad.»

Hoy sé muy bien por qué deseaba ser como Malraux. Porque ese escritor, además de tener una expresión de hombre curtido, se había construido una leyenda de aventurero y de hombre no reñido con la vida, esa vida que yo tenía por delante y a la que no quería renunciar Lo que en esos días yo no sabía era que para ser escritor había que escribir, y además escribir como mínimo muy bien, algo para lo que hay que armarse de valor y, sobre todo, de una paciencia infinita, esa paciencia que supo describir muy bien Oscar Wilde: «Me pasé toda la mañana corrigiendo las pruebas de uno de mis poemas, y quité una coma. Por la tarde, volví a ponerla.»

Todo esto lo explicó muy bien Truman Capote en su célebre prólogo a Música para camaleones cuando dijo que un día comenzó a escribir sin saber que se había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo: «Al principio fue muy divertido. Dejó de serlo cuando averigüé la diferencia entre escribir bien y escribir mal; y luego hice otro descubrimiento más alarmante todavía: la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero; es sutil pero brutal.»

Así pues, yo en esos días no sabía que para ser escritor había que escribir, y además había que escribir como mínimo muy bien. Pero es que, por no saber, ni sabía que era preciso renunciar a una notable porción de vida si se quería realmente escribir Por no saber, ni sabía que escribir, en la mayoría de los casos, significa entrar a formar parte de una familia de topos que viven en unas galerías interiores trabajando día y noche. Por no saber, ni sabía que iba a acabar siendo escritor, pero un tipo de escritor alejado de la figura de Malraux, pues me esperaban aventuras, pero más del lado de la literatura que de la vida.

Pero escribir vale la pena, no conozco nada más atractivo que la actividad de escribir, aunque al mismo tiempo haya que pagar cierto tributo por ese placer. Porque es un placer y es -como decía Danilo Kis- elevación: «La literatura es elevación. No inspiración, les ruego. Elevación. Epifanía joyceana. Es el instante en que se tiene la impresión de que, en toda la nulidad del hombre y de la vida, hay de todos modos unos cuantos momentos privilegiados, que hay que aprovechar. Es un don de Dios o del diablo, poco importa, pero un don supremo.»

Hoy en día, con el auge de la nueva narrativa española, se dan entre nosotros dos tipos de escritores jóvenes, de escritores principiantes: por una parte, están los que no ignoran que se trata de un oficio duro y paciente, un oficio en el que se avanza en tinieblas y le obliga a uno a jugarse la vida, a arriesgar (como decía Michel Leiris) la vida como lo hace un torero; por otra parte, están los que ven en la literatura una carrera y buscan el dinero y la fama como primer objetivo de su trabajo.

No tengo alma de predicador y, además, no quiero desanimar ni a unos ni a otros, de modo que citaré de nuevo a Oscar Wilde, citaré ese consejo que le dio a un joven al que le habían dicho que debía comenzar desde abajo: «No, empieza desde la cumbre y siéntate arriba.» Gabriel Ferrater lo dijo de otra forma: «Un escritor es como un artillero. Está condenado, lo sabemos todos, a caer un poco más abajo de su meta. Por ejemplo, si yo pretendo ser Musil y caigo un poco más abajo, pues ya es bastante más arriba. Pero si pretendo ser como un autor de cuarta fila...»

Un escritor debe tener la máxima ambición y saber que lo importante no es la fama o el ser escritor sino escribir, encadenarse de por vida a un noble pero implacable amo, un amo que no hace concesiones y que a los verdaderos escritores los lleva por el camino de la amargura, como muy bien se aprecia en frases como esta de Marguerite Duras: «Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.»

Plantearse escribir es adentrarse en un espacio peligroso, porque se entra en un oscuro túnel sin final, porque jamás se llega a la satisfacción plena, nunca se llega a escribir la obra perfecta o genial, y eso produce la más grande de las desazones. Antes se aprende a morir que a escribir. Y es que (como dice Justo Navarro) ser escritor, cuando ya se sabe escribir, es convertirse en un extraño, en un extranjero: tienes que empezar a traducirte a ti mismo. Escribir es hacerse pasar por otro, escribir es dejar de ser escritor o de querer parecerte a Mastroianni para simplemente escribir, escribir lo que escribirías si escribieras. Es algo terrible pero que recomiendo a todo el mundo, porque escribir es corregir la vida -aunque sólo corrijamos una sola coma al día-, es lo único que nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la horrenda vida auténtica (debido a su carácter de horrenda, el tributo que debemos pagar para escribir y renunciar a parte de la vida auténtica no es pues tan duro como podría pensarse) o bien, como decía Italo Svevo, es lo mejor que podemos hacer en esta vida y, precisamente por ser lo mejor, deberíamos desear que lo hiciera todo el mundo: «Cuando todos comprendan con la claridad con que yo lo hago, todos escribirán. La vida será literaturizada. La mitad de la humanidad se dedicará a leer y a estudiar lo que la otra mitad de la humanidad habrá escrito. Y el recogimiento ocupará la mayor parte del tiempo que será así arrebatado a la horrible vida verdadera. Y si una parte de la humanidad se rebelase y se negase a leer las lucubraciones de los demás, mucho mejor. Cada uno se leería a sí mismo.»

Leyendo a los otros o a nosotros mismos, poco margen veo yo para estallidos bélicos y mucho en cambio para la capacidad de un hombre para respetar los derechos de otro hombre, y viceversa. Nada menos agresivo que un hombre que baja la vista para leer un libro que tiene en sus manos. Habría que partir a la búsqueda de ese recogimiento universal. Se me dirá que se trata de una utopía, pero sólo en el futuro todo es posible._




Tomado de Barcelona Review

El hombre que espantaba elefantes


Un hombre daba una palmada cada diez segundos. Uno le pregunta por el motivo de tan extraño proceder. El hombre responde: ‘Para espantar los elefantes’. ‘Elefantes? Pero si aquí no hay ninguno’. Replica: ‘Y pues, ¿ve usted?’


Paul Watzlawick en El arte de amargarse la vida
Ilust. Quentin Blake

Ay, mi estimado señor. Enrique Vila Matas

Usted ha conocido en la vida más de un rechazo. Ella le dejó por otro, por ejemplo. ¿Lo recuerda? Usted se preguntó: ¿por qué se ha ido con ese tipo tan horrible en lugar de quedarse conmigo? Se lo preguntó perplejo, convertida su mente en una macedonia confusa. Y es que, como dice Julian Barnes, el espectáculo de un hombre planteándose a sí mismo preguntas sobre una mujer es a menudo comparable al de una nevera al que le regalan un libro de poesía.

Debido a mi trabajo, soy experto en los rechazos que se producen en el ámbito literario. ¿Es usted escritor o ha intentado serlo? Tanto si lo es como si ha querido serlo, usted ha tenido que conocer en algún momento de su vida el rechazo. Es posible que alguien le haya escrito alguna vez una carta muy educadamente le han dicho: “Estimado señor, nos ha causado una agradable impresión su manuscrito, pero...”

El rechazo es una amarga realidad de la profesión de escritor. A mí, en cierta ocasión, me devolvieron uno de mis primeros manuscritos con todas las metáforas de la novela –algunas tan impecables como geniales, pues las había yo copiado directamente de Nabokov – tachadas con rotulador y devueltas meticulosamente cambiadas, convertidas en las metáforas que proponía el anónimo responsable del informe de lectura. Un rechazo de este tipo no se olvida. Cada día hay cientos deprimidas porque les han devuelto un manuscrito. Y eso que hay mil tácticas para intentar remontar el efecto del rechazo. Una de ellas consiste en repasar las más famosas injusticias, desahogándose evocando, por ejemplo, el célebre rechazo de Barral a Cien años de soledad, o bien hablando del sonado patinazo de André Gide , cuando no quiso publicar En busca del tiempo perdido de Proust, al que conocía de algunos salones de París, era un snob y un mariposa social. O bien recordando que Dublineses, de Joyce, fue rechazado por 22 editoriales, o acordándose de J.K.Rowling, a quien le rechazaron 10 veces su primer manuscrito de Harry Poter. O bien citando la carta de rechazo que recibió Oscar Wilde por El abanico de Lady Windermere: “Mi estimado señor, he leído su manuscrito. Ay, mi estimado señor”.

El rechazo editorial ha creado la carta estándar de negativa, todo un género nuevo. No todas estas cartas estándar que circulan por ahí son educadas. No conozco más sitios donde devuelvan manuscritos con las metáforas cambiadas, pero sé de cartas de rechazo absolutamente maliciosas. En un artículo en The Globe and mail cuenta el joven escritor canadiense Kevin Chong (experto él mismo en el tema del rechazo y en recibir cartas de rechazo) que a veces puede lograrse una negativa malvada sin una sola palabra y cita el caso de una amiga suya que envió un poema a la revista The New Yorker y éste le fue devuelto, roto en pedazos, hecho trizas. En un reciente viaje al país de sus antepasados, el propio Chong encontró a un amigo desolado por la carta de rechazo que le había enviado una revista china de economía: “Hemos leído con indescriptible entusiasmo su manuscrito. Si lo publicamos, será imposible para nosotros publicar cualquier trabajo de menor nivel. Y como es impensable que en los próximos mil años veamos algo que supere al suyo, nos vemos obligados, para nuestra desgracia, a devolverle su divina composición, y a rogarle mil veces que pase por alto nuestra miopía y timidez”.

Muchos escritores inéditos porque han visto rechazados sus manuscritos creen que los que publican libros viven felices lejos del rechazo. Y sin embargo no es así ni muchísimo menos, no hay un solo escritor reconocido que no sea cosido a rechazos a lo largo de toda su carrera. Son rechazos distintos a los de la carta educada o malvada, pero son también rechazos duros. Sucede que por lo general un escritor serio no se cierra nunca puertas, aspira a gustar a todo el mundo, al mundo entero. Por tanto, cualquiera de sus éxitos parciales lo vive como algo muy relativo. Un lector, por ejemplo, se le acerca por la calle y la felicita por su más reciente obra y él se queda tan frío, y en el fondo molesto de que le hayan cortado el paso para decirle semejante obviedad cuando iba a comprar el pan. El éxito lo vive pues como algo relativo, pero en cambio cualquier mínimo rechazo a su obra lo ve como una gran afrenta, un rechazo a la totalidad. Sólo así se explica entonces la desesperación, por ejemplo, de Pier Paolo Passolini por una crítica negativa en la hoja parroquial de un pueblo de mala muerte. Y es que una crítica en contra (aunque el crítico sea un famoso idiota), las malas ventas de un libro, ese premio insignificante pero que sin embargo no le han dado, ese escaparate de librería donde no está su libro, y sí en cambio uno de su más odiado colega, ese suplemento cultural en el que no le nombran y encima dedican tres páginas a un mamarracho, todo eso para el escritor reconocido son rechazos que le impiden vivir en paz. Y sólo eso explica, por ejemplo, el caso de los premios Nobel que al final de sus vidas, en lugar de saborear el triunfo mundial, llevan una lista muy detallada de los amigos y enemigos de su comarca. El rechazo persigue a todos los escritores a lo largo de su vida. El rechazo iguala en el fondo a los publicados con los que permanecen inéditos coleccionando cartas de negativa. Unos y otros comparten el espacio infinito de una especie de Club de los Rechazados en cuya secreta sede social se oyen por las noches voces espectrales que arrastran cadenas y dicen: Ay, mi estimado señor. Foman un club en el que todos parecen estar de acuerdo con aquello que decía el añorado Monterroso de que nuestros libros son los ríos que van a dar a la mar que es el olvido. Como si unos y otros supieran que quién inventó la vida, inventó el rechazo, pero no la literatura. Por eso existe el suicidio y lo demás es literatura.

© ARTICULO PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO "BABELIA" - EL PAIS, 29 DE MARZO DE 2003

Cuento sefaradí.

Metin de Estambol, ke se llama Moshe en chikitiko, se fue a Israel antes muchos anyos. Ya kazo, su mujer le pario dos ijos, agora el kere vinir a Estambol a pasar el enverano en kaza de su madre. El le telefona:
-Mama! Tu sos?
-Si, ijo de la madre, komo estas?
-Bien. Mama yo kere vinir este enverano, un meziziko a Estambol.
-Siguramente, presiado! Te aspero "a ojos a ojos"!
-Va a vinir con mi mujer. Onde mos vash a echar?
-Vos va a dar mi kamareta. Tu perye kuidado!
-Tu ande te vas a echar? I el papa?
-Ya mos echamos en el salon. No te merekiyes!
-Keremos vinir kon los ijos. Ande los vash a echar?
-Ya los echamos en el salon.
-Tu i el papa ando vos vash a echar?
-Ya mos echamos en la kamareta chika.
-Ama, a mi esfuegra no tengo onde desharla.
-Bueno, ijo, trayela.
-Ande la vash a echar?
-Le daremos la kamareta chika.
-I vozotros onde vos vas a echar?
-Yo ya me echo de la ventana, tu padre ke aga lo ke kere...

De Humor Judío. Ed. Shalom.

Fanny Brice. Actriz del Teatro Idish


La odalisca Madame Mili. Graciela Tevah de Ryba. Relato sefaradí

Muevamente el penserio me se torna al "Kafe Izmir". En otra okasión vosh dishe ke era
vishitado por omvres. Las tadres djugaban tavle, pastra i loba, endjunto al kafisiko, ke no manke.
Por las notche el Izmir se trokaba en fiesta, enmientras ayegava la ora de la bailarina. Los
musafires pasaban el tiempo tomando rakí, akompaniado por los mesés ke servían; guevos
jaminados, alzetunas, pipinos, keso, rabanitos i pitas. Albojer, patrón del kafé parado detrás del
mostrador metía para embelekar a los musafires musiká grega i turka.
Ama oy, kero avlarvos de la afamada odaliska Madam Millí. Era ardjentina, nasida en
Buenos Ayres en el kuartier de Colegiales ande moravan i ainda moran djidiós, de Turkía i Rodas
Madam Milí era alta i lusia, de puerpo kon lindas formas para embelekar bueno, kon ojos pretos
almendrados resaltados ainda mas por el kojol ke se etchaba i largas pestañas, klaro afilu, la boyá
kolor preta le ayudava! La shastra ke le kuzía los fostanes i ropas de menester savía bien komo
atakanarla i lo ke le akisheava para lusir su puerpo bien formado para menearse.
Por todos era konosida en el kuartier, merkava los djenerós en el magazín de Nisim Yohai
en la avenida Korrientes afilu las gasas, los tules i sedas ke tenía de menester para los trajes de
odaliska, ama las piedras, kanutiyos i lentejuelas los merkava en el magazín de los ermanos
Albala. Al terminar shabat, por las notches bailaba en el Izmir i vo a kontarvos lo ke akontesió una
vez. Komo dishe antes ke la odaliska baile, avía musiká grega i turka, ambientaba mijor djunto a
un rakí, ke munchos se tornaban preto kandil de beverlo. Esa notche avía mabulaná de musafires
del kuartier i otras partes de la civdad asperando ver a la afamada madam Milí .
Estaba don Yako el ke arreglaba chapines i chismés, el kalailadji don Liachón, vizinos de
las kalejas i famiyares. Asta el medikó de los chitkitikos, nadie kerya pedrerse la odaliska. Los
chalguiguies estaban prontos i asentados kon el kanún, lúd i dumbelek, kuando ampesaron a
tanyir, eya asperaba detrás del perdé rosho. Kuando salió, ampesó a bailar. ¡Entresalidos estavan
todos viendo kon ke grande estilo se meneaba, kaderas manos i brasos yenos de manyas. Las
gasas ke se iba kitando volavan enmientras iba entre las mesas kisdryando a los musafires,
Vosotros savesh de meterle parás en la frente i...ande se pueda. En súpito, Moshon Sadrinas
grande bailarín se alevantó de la siya, se alympió la sudor de la kara, se atakanó la gravata i
asiendo ekilibrio kon una boteya en el meoio, tomó dos kucharas a modo de kastaniuelas
asiéndolas sonar, pishín pishín se metió delantre de Madam Millí i se etchó a bailar kon eya.
La djente estava alokada, ampesaron a dar palmas kon manos i pieses, algunos kon los
pirones en los platos al ritmo de la orkesta, i Arari el musikó arabó en el úd ke tanyia kon las
manos komo dos palombas envolando.
Muntcho le plazió a Madam Millí danzar kon Moshón Sadrinas, el era bailarin profesional i
gostaba de tornar al Izmir para bailar otra vez kon eya.
Esto ke akontesió esa notche, kedó komo sinial de lo bueno ke se pasaba una notche djunto a
Madam Millí en el afamado kafé Izmir.


Tavle, pastra y loba: juegos típicos de Medio Oriente / ke no manke: expresión "que no nos falte" / musafir: invitado /
mesé: platitos,complemento del copetín / rakí: anís seco /

Canción anónima sefardí. Versión de Sarajevo.

Yo me alevanté un lunes, un lunes muy de mañana.
Me le hue a su cama, lo abrasé y lo besé.

Onde mi regalado, mi querido, mi estimado...

Romancero sefardí de Laura Papo

domingo, 21 de enero de 2007

Del repertorio de Edith Piaf

Non, je ne regrette rien
de Edith Piaf.

No, nada de nada,
No, no lamento nada
Ni el bien que me han hecho,
ni el mal. ¡Todo me da igual!
No, nada de nada.
No, no lamento nada.
Eso está pagado, barrido, olvidado.
¡Me importa un bledo el pasado!
Con mis recuerdos
hice una fogata.
mis tristezas, mis placeres,
ya no los necesito.
Barridos los amores
y todos sus temores
Barridos por siempre
comienzo de cero.
No, nada de nada,
No, no lamento nada
Ni el bien que me han hecho,
ni el mal. ¡Todo me da igual!
No, nada de nada,
No, no lamento nada.
Porque mi vida, mis alegrías
Hoy, todo eso comienza contigo


Ne me quite pas
de Jacques Brel

No me dejes.
Es necesario olvidar,
todo puede olvidarse.
Olvidar el tiempo
de los malentendidos
y el tiempo perdido.
Saber cómo
olvidar esas horas
que matan a veces
a golpes de por que
el corazón de la felicidad,
no me dejes.
Yo te ofreceré
perlas de lluvia
traídas del país
en donde no llueve.
Cavaré la tierra,
hasta después de mi muerte,
para cubrir tu cuerpo
de oro y de luz.
Haré un país
donde el amor será rey
donde el amor será ley
donde tu serás la reina.
No me dejes.
Inventaré
palabras absurdas
que comprenderás.
Te hablaré
de aquellos amantes de allí
que vieron dos veces
arder sus corazones,
y la historia de ese rey
muerto por no haberte
encontrado,
no me dejes.
Se ha visto a menudo echar fuego
al viejo volcán cuando uno lo creía apagado.
Parece que hay tierras quemadas
que dan más maíz
que el mejor abril.
Y que cuando viene la tarde
para que un cielo se inflame
es necesario que el rojo y el negro no se mezclen.
No me dejes,
no voy a llorar más,
no voy a hablar más.
Me esconderé allí
para mirarte
bailar y sonreír.
Dejame ser
la sombra de tu sombra,
la sombra de tu mano,
la sombra de tu perro.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes…

Traducidas y cantadas por Marikena Monti en su espectáculo "Retrato en blanco y negro", dirigido por Alejandro Ullúa quien tan generosamente me envió esto.

3 poemas de Roberta Iannamico

Septiembre

Una época efervescente
rodeada de motivos amorosos
siento
la llegada de la primavera
en el cuerpo
la sangre corriendo
lo más profundo de mi
trabaja
para convertirme en flor.


Suspiro

Cuánto pesar
dicho así
con una voz suave
pero profunda
así quiero empezar un poema
que hable del viento
soplando sobre el pasto
no de mí.


Adivinanza

Tejo un pulóver
salgo afuera
¿de cual de estas dos cosas va a salir un poema?

Una matika de ruda (Otomana). Canción del folklore sefaradí


Una matika de ruda
Una matika de flor
Ija mia mi kerida
Dime a mi ken te la dio
-Me la dio un manceviko
ke de mi s’enamoro.
Ija mia, mi kerida
No t’eches a perdicyon
Mas vala un mal marido
Ke mejor de nuevo amor

-Mal marido, la mi madre
no ay mas maldicyon
Nuevo amor, la mi madreLa mansana i el limon.

Ilust. de Gennine

Cuento judío

Una dama, en la calle, pierde una liga. Un rabino la levanta y al devolvérsela, entre barbas, murmura:
-Deuteronomio, capítulo tal, versículo tal.
La señora, intrigada, al regresar a su casa, busca en la Biblia, y encuentra el pasaje aludido: "La felicidad está más arriba".


Tomado de 'Nuevos cuentos judíos'. Recopilados por E S Danero

Algunas cosas que quería apuntar esta noche a la vuelta de una cena con amigos. Laura Wittner

El acostumbramiento a los pasaportes europeos
viejos, guardados en un placard,
la instancia de visitar a alguien en su humilde morada
que es una habitación (de un profesor),
o es una casa chica con cocina
(de un cura que te invita a tomar mate),
y dentro de esos límites te sentís seguro, agradecido,
satisfecho, no necesitás más porque no podés más,
y la conversación, al pasar, en la que se boceta
una historia que te parece te había gustado
en la que varias parejas se juntaban a comer y contaban historias.
Y ustedes, ¿se pelean? nos preguntaron hacia el postre.
Era casi fin de año. Todos estábamos pidiendo deseos.

2 poemas. Adelia Prado

DIA

Las gallinas asustadas abren el pico
y se paran de aquel modo inmóvil
-iba a decir inmoral-
los buches y las crestas enrojecidas,
sólo las arterias palpitando en el pescuezo.
Una mujer espantada con el sexo:
pero gustándole mucho.



CORRIDITO

El amor quiere abrazar y no puede.
La multitud alrededor,
con sus ojos que espían,
pone trozos de vidrio en el muro
para que el amor desista.
El amor usa el correo,
el correo bromea,
la carta no llega,
el amor termina sin saber si es o no es.
El amor sube a caballo,
desembarca del tren,
llega a la puerta cansado
de tanto caminar a pie.
Dice la palabra azucena,
pide agua, bebe café,
duerme en su presencia,
chupa caramelo de menta.
Todo maña, truco, ingenio:
Si te descuidas el amor te toma,
te come, te moja todo.
Pero agua el amor no es.

Expulsión del paraíso. Denisa Comanescu

Estoy de ti hasta la coronilla
me gritaba
y quería barrerme de un escobazo
del piso
que nunca le llegué a pagar
mientras que
cada mañana llamaban a la puerta
tres muchachas:
una de nombre exótico
otra con inquietudes ocultas
y la última que vivir una vida pura y bella.
¿Pero adónde ir?
Mi juventud se esconde hoy detrás de los cubos de basura
donde ni las gitanas escarban
y la poesía ha sido declarada territorio cerrado
y aplica estrictamente la ley de Malthus.
Vete al parque, me dijo
igual
que farfullaba el viejo guarda del cementerio
cuando me paseaba de la mano
con mi primer chico:
«¡El amor se hace en los parques!»

sábado, 20 de enero de 2007

La Niña y el Lobo. James Thurber





Una tarde, en un bosque oscuro, un gran lobo esperaba por una pequeña niña que iba a aparecer llevando una cesta de comida para su abuela. En efecto, la niña apareció cargando con la cesta de comida. "¿Vas a llevarle esa cesta a tu abuelita?", preguntó el lobo. La pequeña niña dijo que sí, que así era. Entonces el lobo le preguntó dónde vivía su abuela y la niña se lo dijo, y el lobo desapareció entre los árboles.

Cuando la niña abrió la puerta de la casa de su abuela vio que había alguien acostado en la cama con el gorro de dormir puesto. No se acercó a más de unos pasos cuando se dio cuenta de que no era su abuela sino el lobo el que yacía sobre la cama, ya que, aún con el gorro puesto, el lobo se parecía a su abuela tanto como el león de la Metro-Goldwyn se parece a Calvin Coolidge*. Por lo que la pequeña niña extrajo una pistola automática de la cesta y se la vació encima al lobo.

Moraleja: Ya no es tan fácil engañar a las pequeñas niñas como lo era antes.

* Presidente de los Estados Unidos (1923-1929)




Tomado de Fables for our time and famous poems, New York: Harper, 1939.
Traducido por Rigoberto Rodríguez

La cebra cuentista. Spencer Holst





Hubo una vez un gato de Siam que pretendía ser un león y que chapurreaba el cebraico.
Este idioma es relinchado por la raza de caballos africanos rayas.
He aquí lo que sucede: una cebra inocente está caminando por la jungla y por el otro lado se aproxima el gatito; ambos se encuentran.
“¡Hola!- dice el gato siamés en cebraico pronunciado a la perfección-. Realmente es un lindo día, ¿No? ¡El sol brilla, los pájaros cantan, el mundo es hoy un hermoso lugar para vivir!”

La cebra se asombra tanto de escuchar a un gato siamés que habla como una cebra , que queda en condiciones de ser maniatada.
De modo que el gatito rápidamente la ata, la asesina y arrastra los despojos mejores a su guarida.
El gato cazó cebras con éxito durante muchos meses de esta manera, saboreando filete mignon de cebra cada noche, y con los mejores cueros de hizo corbatas de moño y cinturones anchos, a la moda de los decadentes príncipes de la Antigua Corte de Siam
Empezó a vanagloriarse ante sus amigos de ser un león, y como prueba les ofrecía el hecho de que cazaba cebras.
Los delicados hocicos de las cebras les advirtieron que en realidad no había león alguno en las cercanías. Las muertes de las cebras provocaron que muchas de éstas soslayaran la región. Supersticiosas, resolvieron que la selva estaba hechizada por el espíritu de un león.
Un día la cebra cuentista deambulaba por ahí, y en su mente se cruzaban argumentos de historias para divertir a las otras cebras, cuando repentinamente sus ojos se iluminaron y exclamó: “¡Eso es!¡Contaré la historia del gato siamés que aprende a hablar en nuestro idioma! ¡Qué historia! ¡Esto las hará reír!”
En este precioso momento apareció ante ella el gato siamés y le dijo: “¡Hola! ¡Qué lindo día es hoy! ¿No es cierto?”
La cebra cuentista no quedó en condiciones de ser atrapada al escuchar un gato que hablaba su idioma, porque había estado pensado justamente eso.
Miró fijamente al gato, y sin saber por qué, hubo algo en su aspecto que no le gustó, de modo que le dio una coz y lo mató.Tal es la función del cuentista.




Tomado de El idioma de los gatos, Spencer Holst, ediciones de la Flor -Argentina

domingo, 14 de enero de 2007

blancanieves. Parte 1

If strangers mee
tlife begins-
e e cummings

sábado. 9.00am.
-abrí los ojitos.
-quiero dormir.
-ya es de día. abrí los ojitos. contáme el cuento de blancanieves.
-qué? no! dejáme dormir.
-no, contáme el cuento de blancanieves!
-había una vez una reina, estaba cosiendo una media con una agujita y se pinchó el dedo; ahí deseó tener una hija que tuviera la piel blanca como la nieve, los labios rojos como la sangre y el pelo negro como los arbolitos negros. y qué pasó? tuvo una hija así y le puso de nombre blancanieves!
-por qué le puso blancanieves?
-porque era de piel blanca como la nieve.
-por qué?
-porque hacía frío y caía nieve. la reina vio la nieve y quiso que su hija fuera de piel blanca como la nieve. la reina estaba muy contenta, pero un día se enfermó y se murió.
-como el perro del abuelito.
-sí.
-que está en el cielo.
-sí.
-yo no lo puedo ver. veo las nubes, pero el perrito...
-porque está muy alto no lo podés ver.
-está con la mamá de blancanieves.
-sí.
-y un día van a volver y ya no van a estar más muertos.
-sigo con el cuento o no sigo? mirá que quiero tomar café. hay que levantarse y...
-no, no. seguí.
-la reina se murió y el rey se casó enseguida con otra señora, que era mala.
-quién era el rey?
-el papá de blancanieves.
-y mi papá?
-qué tiene que ver tu papá?
-mi papá no existe?
-en el cuento no. tu papá está de viaje.
-y cuándo lo voy a ver?
-un día, más adelante.
-el viernes? el martes?
-no sé.
-el sábado?
-hoy es sábado.
-no voy a ver a mi papá?
-no, hoy no. me voy a hacer un café.
-no, no! contáme el cuento.
-la reina que se casó, se llamaba madrastra y era mala. y se miraba todo el día, a cada rato en un espejo. le preguntaba: espejito, espejito, ¿quién es más linda que yo? y el espejito le decía: blancanieves.
-pero los espejos no hablan.
-ya sé. pero en el cuento hablaba. porque era mágico.
-cómo mágico?
-en el cuento hablaba y punto.
-blancanieves era princesa.
-sí.
-esta es blancanieves.
-sí.
-este quién es? el papá?
-no, el cazador.
-quién es el cazador?
-todavía no llegué a esa parte. la reina le pide al cazador que la mate a blancanieves.
-por qué?
-porque es mala. por eso se lo pide. y el cazador se llava a blancanieves al bosque, pero le da pena matarla. entonces mata un chanchito y le dice a blancanieves: vos escapáte, lejos, lejos, para que no te vea más la reina mala.
-lejos, lejos donde cagó el conejo.
-no digas eso.
-y se la comió a blancanieves?
-quién?
-la mala.
-no, la reina se comió el chanchito. y blancanieves salió corriendo por el bosque y anduvo, anduvo hasta que encontró una casita.
-la casita de chocolate?
-no, otra. y entró en la casita y vio la mesa tendida con siete platitos...
-los de los ositos.
-no, ése es otro cuento.
-por qué no estaban los ositos?
-porque son de otro cuento.
-pero por qué no estaban!
-porque estaban enfermos.
-y se murieron?
-no. acá había siete platitos y siete cucharitas y siete vasitos. había también siete camitas, con siete almohaditas...
-la abuelita estaba?
-qué abuelita?
-la de caperucita roja. en la camita, ¿estaba?
-no, no. la abuelita de caperucita está en otro cuento.
-y por qué no estaba?
-porque no! acá estaban los siete enanitos.
-los enanitos?
-sí, los enanitos!!!
-enanitos, no nenitos.
-enanitos.
-qué es un enanito?
-así no te cuento nada. me interrumpís a cada rato!
-estás enojada, mamá?
-no, no estoy enojada!
-estás enojada con la gente?
-no estoy enojada con nadie.
-la otra vez estabas enojada con la gente.
-pero ya no estoy enojada con la gente.
-con una persona?
-no.
-estás enojada conmigo?
-basta: no estoy enojada!
ring del teléfono.
9.34 am.
-le informamos que usted no ha pagado el servicio de cablecanal, por eso le llegará una factura que deberá abonar en pago fácil, de lo contrario su servicio será interrumpido de no mediar en 48 hs el pago de...

jueves, 11 de enero de 2007

2do Capítulo de la novela El Mar del Amor...


Ya está colgado en http://cadavezquerespiras.blogspot.com el segundo capítulo de la novela que estoy construyendo 'El Mar del Amor'. Ojalá les guste.

Callos a la portuguesa. Alvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa)

Un día, en un restaurante, fuera del espacio y del tiempo,
me sirvieron el amor como callos fríos.
Dije delicadamente al jefe de la cocina
que los prefería calientes,
que los callos (y eran a la portuguesa) nunca se comen fríos.

Se impacientaron conmigo.
Nunca se puede tener razón, ni en el restaurante.
No corrí, no pedí otra cosa, pagué la cuenta
y me fui a pasear por la calle.

¿Quién sabe lo que esto quiere decir?
Yo no lo sé y a mí me pasó…
(Sé muy bien que en la infancia toda la gente tuvo un jardín,
particular o público o del vecino.
Sé muy bien que jugar era nuestro único mandamiento
y que la tristeza es de hoy.)

Esto lo sé de sobra,
pero, si pedí amor, ¿por qué me trajeron,
a la portuguesa, callos fríos?

No es un plato que se pueda comer frío
y me lo trajeron frío.
No me quejé, pero estaba frío,
no se puede comer frío pero llegó frío.

Trad. Octavio Paz

lunes, 8 de enero de 2007

Apuntes para una improbable teoría del relato. Miguel Ángel Muñoz

1- La novela avanza para resolver el misterio. El relato vive instalado en el secreto.2- Los misterios se resuelven, los secretos se guardan.3- El centro de la incertidumbre en novelas como “La isla del tesoro” reside en la propia isla. Allí está el origen y el motivo del misterio. De ahí su título: la isla del tesoro es el lugar al que la novela debe llegar, pero también el destino de los personajes, la travesía del lector. El gozo está en la navegación, en el rostro de los piratas, pero también en saber quién custodia el tesoro, cómo lograrán (o no) apoderarse de él los malvados o los héroes, qué contiene el tesoro o qué desencadenara su obtención (o no). La historia está llena de preguntas por responder. Es un ejemplo de novela narrativa, que conjuga los métodos decimonónicos con los más actuales, una arquitectura perfectamente trazada para lograr nuestra felicidad y gozo, de modo que al concluirla comprobemos que hemos hallado las respuestas. De hecho, “La isla del tesoro” es un ejemplo perfecto de relato de aprendizaje, la iniciación de un joven a la vida, y, ¿qué es la vida sino el progresivo desvelamiento de una sucesión de misterios?4- La novela se asemeja a la vida, el relato al sueño.5- El relato se asemeja al disparo de un arquero: máxima tensión en el disparo, contención de la potencia para lograr el centro de la diana, visión concentrada en el punto exacto. El escritor, como el arquero, buscará siempre el centro de la diana. Difícilmente lo logrará, pero la excelencia de su relato vendrá determinada por la cercanía al centro de la diana.6- El relato toma de la novela la necesidad de una férrea estructura que le otorgue sentido y de la poesía la intensidad lírica. Intensidad lírica no quiere decir palabras inflamadas sino mirada concentrada, desveladora de lo narrado, por mínimo que sea, es más, aun siendo normalmente mínimo lo que se narra.7- La gran lucha del escritor de relatos es buscar una voz narrativa. La duda es: ¿una voz narrativa para todos los relatos que forman un libro o una voz distinta para cada uno de los relatos? Parece presuntuoso pensar que la voz narrativa pueda mudar totalmente de un relato a otro. Prefiero creer que cambia el lugar desde el que se narra la historia, y por tanto el lugar que elige el escritor para ocultarse y contar esa historia. Normalmente un escritor busca y encuentra su voz de un modo definitivo, y cuando la logra se sirve de ella como eficaz método narrativo. Pongamos el ejemplo de uno de mis escritores preferidos: John Cheever cuenta sus relatos normalmente desde una tercera persona distanciada e irónica que con estilo maestro se va infiltrando en los sucesos y personajes que pueblan sus historias hasta entregárnoslas como en una bandeja, con sus protagonistas expuestos y sin embargo enigmáticos aún. Su estilo es parecido entre sí –y maravilloso, una prosa rica y sugestiva-, pero sus acercamientos narrativos van variando con pequeños trucos o cambios de perspectiva dentro de la historia que son los que logran mantenernos siempre atentos y dispuestos a lo que se nos cuenta. En mi caso, o al menos en los relatos de este primer libro, he procurado plantearme cada relato como un desafío, y he intentado contar cada historia conforme a las necesidades que esa historia me mostraba. Para ello los estilos y los modos de contar varían de un relato a otro. ¿Cómo se logra encontrar el sentido de una historia? Reflexionando sobre ella hasta que la historia nos hable. Evidentemente, hay una capacidad sensitiva en el escritor que es inexplicable, y que permanece atenta al sonido, al rumor que la historia que planeamos nos va entregando poco a poco hasta hacerse nuestra y por tanto hasta que nos mueve a escribirla. Este proceso puede durar siete días, un mes o una mañana. Una vez que ese rumor se ha hecho dibujo, es decir, que en nuestra cabeza está claro al menos el borrador o el boceto de lo que queremos hacer, es cuando la literatura muestra ante nosotros toda su gama de posibilidades y técnicas infinitas para que nos lancemos a escribir, a narrar. Comparemos la actitud del escritor con la cámara utilizada en el cine clásico: una cámara distanciada que se ancla en el escenario, al modo del teatro, contemplando los actores y la disposición del drama que se desarrolla ante ella, impávida; por otro lado, la cámara moderna, la cámara en mano, puede colocarse con libertad en el lugar más preciso para ver lo que ocurre ante ella, desde la lejanía más objetiva hasta el primer plano más intenso y brutal. Es móvil e inconstante.8- Cada relato cuenta una historia, y sólo una. Existe idealmente, por tanto, un modo único de contar esa historia para lograr la perfección. ¿Un relato debe tender a la perfección? Sí. Esa perfección ilusionada, si hipotéticamente se lograse, no haría automáticamente de ese relato un relato memorable, sino un relato que ha cumplido a la perfección con sus exigencias internas, y estas podrán tener distintos alcances. Un relato menor también tiene su forma ideal y perfecta de ser contado.9- El empeño es vano. En los relatos siempre quedará un aspecto inasible, un fragmento oscuro que nunca llegará a pertenecer al lector, ni siquiera al autor.
10-Un buen relato constituye una lucha sorda entre la alusión y la elusión. Buscamos palabras que nombren lo innombrado. El autor constantemente sugiere, alude a un problema, a un secreto que rige la conducta de los personajes, y sin embargo tiene que al tiempo esconder el problema, mantener el secreto, dejar a los personajes en sombra. En la medida en que el equilibrio entre lo eludido y lo aludido funcione el relato explotará con su carga sugerente, y se alejará de la estampa, la ocurrencia, la simple historieta.Tomemos como ejemplo un clásico: Casa tomada, de Julio Cortázar. Sus tres primeros párrafos comienzan de modo parecido: "Nos gustaba la casa porque...", "Nos habituamos Irene y yo...", "Nos moriríamos allí algún día...". Alude con rapidez al mundo encerrado y enclaustrado de dos hermanos, un "silencioso matrimonio de hermanos", a la antigüedad de la casa, al final de ciclo que su presencia, solteros y sin hijos, supone en su propia genealogía. Se alude a un clamor turbio por su encerramiento. Agostados, se muestran a sus lectores sin embargo como curiosas marionetas, efectuando rutinas metódicas, tejer, leer, limpiar la casa, con la perfección doméstica pero siniestra de lo que no está vivo. Alude sutilmente el relato a unos personajes muertos en vida, atascados. El personaje dice que "Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina". Más allá de dar una clave histórica, el detalle sirve para reflejar a unos personajes sin vida que no son capaces de ver los cambios, que piensan que los alrededores no se mueven, cuando son ellos los detenidos.Porque los alrededores, su casa, comienza a moverse, a evolucionar. Los hermanos temen que el exterior les trague, pero es el interior el que les expulsa. Los salones domésticos se revuelven insólitamente amenazadores y peligrosos para los hermanos, contrastando de ese modo las rutinas caseras con la inquietud, despojándolas de sus perfiles más protectores. De ese choque brota la extrañeza. Desde que la casa se rebela, tres párrafos de la mitad final indican una rutina nueva, de vencimiento: "Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sus circunstancias inútiles", "Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos", "Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias".Sin embargo, la trascendencia clara de este relato perfecto se logra al ensamblar este juego de alusiones con eludimientos que se quedan del lado tomado. Lo fantástico queda oculto, y el detalle elusivo más perfecto, lo que nos vence, está en estas líneas, cuando el hermano oye voces en otra parte de la casa y cierra la puerta del pasillo para dividir el piso en dos. Entonces, con naturalidad, va a la cocina, prepara el mate y vuelve con su hermana."-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo.Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.-¿Estás seguro?Asentí.-Entonces-dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudad su labor. Me acuerdo que tejía un chaleco gris; a mí me gustaba ese chaleco."Podían aludir al problema, intentar afrontarlo y explicarlo, dejarse guíar por las voces ocultas que regresan del tiempo ido, voces quizás de antepasados que regresan para llevarles con ellos, definitivamente del lado de los muertos, pero prefieren eludir el profundizar en el misterio. Nosotros no sabemos si estamos del lado de la casa tomada, o de la del otro. Se elude absolutamente traspasar la puerta de separación, pero se alude sin parar a los murmullos, a las risillas del otro lado.Finalmente, serán ellos los expulsados de la casa, y los lectores tenemos una sensación extraña y fascinante: leemos el último párrafo con la sensación de que los miramos marcharse, "Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle", exactamente desde el umbral de la casa tomada, como si les despidiéramos desde allí, visita al fin ida, y nos quedamos en el lugar más fascinante, el lugar de las voces.
11- Un mal relato puede ser historieta, pero al contrario que esta no tiene dibujo que pueda salvarlo.
12-Me encantan las historietas con dibujos.
13 - Leo un relato de un conocido escritor español, notable cuentista, y aprecio un detalle que me interesa comentar. El relato tiene diez páginas pero hasta el final de la tercera no descubrimos si el narrador es masculino o femenino. Puede parecer algo de poca importancia pero es algo que llama mi atención. El relato tiene que mostrar con prontitud sus cartas y el autor no debería llevar al despiste del lector. Éste no tiene que distraer su atención mientras lee para descubrir si hay algún signo de género o identidad.En el caso que me ocupa el relato comienza con una exposición general del asunto sobre el que va a girar la trama. El autor podría replicar que esta tardanza en bajar a lo concreto y poner el relato en movimiento es lo que le ha hecho demorar la revelación de la condición del narrador, pero en la segunda página, al poco de comenzar, el jefe del personaje, un periodista, tiene un pequeño diálogo con ¿él, ella?, momento que el autor debería haber aprovechado para aludir indirectamente a la condición del o la protagonista. Algún vocativo, algún detalle descriptivo, un simple sustantivo, "eres un (o una) periodista", hay mil modos.Creo que este defecto de construcción revela una flojedad estructural más frecuente de lo debida en la que el autor tiende a hacer dejación de funciones y dejar que el lector identifique al escritor con el narrador y si el autor es un hombre lo normal es que también pensemos lo mismo de su personaje. Tres páginas sin saberlo, la tercera parte del relato. Imaginemos una novela de 150 páginas, por ser benévolos, en la que no descubriéramos la condición, el sexo, el nombre o algún detalle identificativo del protagonista hasta la página 50 (siempre que ese ocultamiento no obedeciera a un sentido narrativo, no es el caso). Sería un terrible error.No se ha de ser más laxo a la hora de proyectar un relato, puesto que la construcción del narrador es una de las primeras tareas -y quizás la más importante, ya que afecta a la creación de la voz narrativa- del trabajo literario.
14. Bola de sebo, de Maupassant. Al comienzo del relato una descripción panorámica de las guerras prusianas que poco a poco se centra en el interior de un carruaje por el que los personajes atraviesan los campos devastados. Su enfoque desde lo general a lo particular ejemplifica como pocos relatos el paso de la novela del XIX al relato moderno.
15. El invento del microscopio hizo por el relato moderno mucho más que mil intentos teóricos.
16. El lenguaje del relato. Sabato defendía que lo más emocionante era escribir con palabras comunes: caballo, madera, lluvia. Ese lenguaje, llevado de una forma plena a la literatura, nos permite relacionarnos con todos nuestros atavismos. Hay en nosotros un lenguaje secreto de signos impreso en el humano código genético que nos conecta con otros mundos pasados al hablar de esas palabras sencillas. Las palabras básicas que se dicen a un niño y que son las primeras que aprende: el sol, la lluvia, el amigo, el perro, son dichas por el niño con la autenticidad de lo nunca pronunciado. Eso es la literatura. Ser capaz de transmitir esa sensación.
17. El cuentista debe hacer desaparecer cosas de su relato como un ladrón cuidadoso, de guante blanco, que es capaz de escoger en la oscuridad las piezas que necesita para que su robo sea perfecto.
18. Una canción de Jorge Drexler, ejemplifica el mecanismo interno que todo gran relato debe poseer: Un faro quieto nada sería, guía mientras no deje de girar. No es la luz, lo que importa en verdad son los doce segundos de oscuridad.En esos segundos de oscuridad debe contenerse la historia verdadera.
19. Un relato es una llamada telefónica a otro teléfono que vemos, pero nunca nos contesta.

jueves, 4 de enero de 2007

Cuentos del Shadjen (el Casamentero)


Una máxima del Casamentero: ‘El amor hace pasar el tiempo, y el tiempo hace pasar el amor…’

Un hombre fue y le dijo al Rabino: ‘Mi mujer me quiere envenenar’. ‘¡No es posible!’, aulló el Rabino. ‘¿Cómo va a hacer eso? Yo la conozco de hace mucho. Voy a hablar con ella.’ Asì que el Rabino fue y habló con la mujer. Al cabo de un rato volvió y dijo al hombre: ‘Mira, fue y hablé con tu mujer. Hablé tres horas con ella. Tómate el veneno’.

Un escritor maduro, que en otra época tuvo mucho éxito y que ahora hastiado y decepcionado, se ha retirado a su refugio, es rodeado por autores jóvenes y ambiciosos. Uno de ellos le pregunta: -Entre paréntesis, Nuemberger: ¿usted cree todavía en la muerte? En cuanto al amor ni siquiera le preguntaré ya.


Tomado de Psicoanalisis del humor judío. Theodor Reik

3 canciones de Luis M. Pescetti

Lunes
A veces falta poco.
A veces falta un brazo.
A veces falta una palabra.
A veces no falta nada.
A veces falta un abrazo.
A veces falta silencio.
A veces falta estar solo.
A veces no falta nada.
A veces falta un paisaje.
A veces falta vuelo.
A veces falta arrojo.
A veces no falta nada

Pendiente de vos
Me iba a bañar con el móvil
y el teléfono por si llamabas.
No llamabas.

Me quedaba clavado en la pantalla
por si escribías o chateabas.
No lo hacías.

No salía por vigilar la campanilla
del timbre, ver si llegabas.
No llegabas.

Toda mi vida pendiente de vos,
pendiente de vos
pendiente del hilo de tu voz.

Y hoy, cómo son las cosas,
sos vos que llamás,
vos que llamás,
vos que llamás.

Lo que mas te gusta de mí
Lo que más te gusta de mí
es que gusto de vos.
Lo que más te fascina
es mi fascinación.
Espejo, espejito, espejito sé sincero.
Dime que los demás son bien más feos.
Espejito, espejito, espejito de mi alma.
Dímelo pues me tiene
en su palma.

martes, 2 de enero de 2007

2 maravillosos poemas de Joseph Brodsky

Melodía de Belfast

He aquí una muchacha de una ciudad peligrosa.
Se corta corto su pelo oscuro
para tener que fruncir menos el ceño
cuando alguien resulta herido.

Pliega sus recuerdos como un paracaídas.
Junta la turba deshechada
y cocina verduras en casa: disparan
aquí donde comen.

Ah, hay más cielos en estos lugares que, digamos,
tierra. De aquí que el tono de su voz
y su mirada manchen tu retina como una bombilla gris
cuando enciendes

hemisferios, y su falda acolchada que le llega a la rodilla
cortada para coger las ráfagas de viento,
suenño con ella amada o asesinada
porque la ciudad es muy pequeña.


CANCION DE AMOR

Si te estuvieras ahogando, acudiría al rescate,
te envolvería en mi manta y serviría té caliente.
Si fuera un comisario, te arrestaría
y te mantendría en una celda bajo siete llaves.

Si tú fueras un ave, batiría un récord
y escucharía toda la noche tu trinar de tono agudo.
Si fuera un sargento, serías mi recluta,
y, muchacho, te aseguro que amarías el ejercicio.

Si tú fueras china, aprendería la lengua,
quemaría mucho incienso, usaría vestiduras raras.
Si tú fueras espejo, me abalanzaría al baño de damas,
te daría mi lápiz labial rojo y te empolvaría la nariz.

Si tú amaras los volcanes, yo sería lava,
incansablemente eruptando de mi oculta fuente.
Y si tú fueras mi esposa, sería tu amante,
porque la Iglesia se opone tenazmente al divorcio.

lunes, 1 de enero de 2007

Estado mental del comienzo de año


Dos poemas. Emily Dickinson

Repetir en nosotros
renovados deleites -
es como un asesinato -
omnipotente - agudo -

no soltamos el puñal -
porque amamos la herida
el puñal conmemora
memorias que morimos

Trad. Silvina Ocampo

---***---

Presentimiento es esa sombra larga en el césped
que indica que los soles se hunden;
presentimiento es el aviso a la hierba asustada
de que la noche está por llegar...

¿Cambiar? Cuando lo hagan las colinas...

¿Cambiar? Cuando lo hagan las colinas.
¿Dudar? Cuando el sol
pueda llegar a dudar
de su gloria perfecta.

¿Saciarme? Cuando el narciso
se sacie de rocío.
Como él, ¡oh amigo!,
yo te anhelo

2 poemas. Jong & Bishop

EL POEMA DE LA ROPA SUCIA
ERICA JONG

Este es el poema de la ropa sucia
porque hemos viajado de ciudad en ciudad
acumulando ropa blanca sucia y camisas,
blue-jeans costrosos y grumosos de nuestro jugo
y remeras ajadas por nuestra gloriosamente desordenada pasión
y ropa interior tiesa por nuestro gozo.

He vuelto a casa a lavar mis ropas,
dan golpecitos en el piso del baño como lluvia,
el agua sucia se lleva goteando los días hasta ti
el agua sucia me habla de amor.

Vaporosa en las burbujas de nuestro amor,
he zambullido mis manos en agua caliente
como podría zambullirlas en tu corazón.

Después de años de manchas y chapoteos
estoy finalmente limpiándome.
Volaré hacia ti con una valija de nueva ropa sucia,
me despojaré de mi ropa, la amontonaré en el suelo,
y dejaré que friegues mi cuerpo con tu amor


UN ARTE
Elizabeth Bishop

El arte de perder no es muy difícil;
tantas cosas contienen el germen
de la pérdida, pero perderlas no es un desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la inquietud de perder
las llaves de las puertas, las horas malgastadas.
El arte de perder no es muy difícil.

Después intenta perder lejana, rápidamente:
lugares y nombres, y la escala siguiente
de tu viaje. Nada de eso será un desastre.

Perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! Desaparecieron
la última o la penúltima de mis tres queridas casas.
El arte de perder no es muy difícil.

Perdí dos ciudades entrañables. Y un inmenso
reino que era mío, dos ríos y un continente.
Los extraño, pero no ha sido un desastre.

Ni aun perdiéndote a ti (la cariñosa voz, el gesto
que amo) me podré engañar. Es evidente
que el arte de perder no es muy difícil,
aunque pueda parecer (¡escríbelo!) un desastre.

El exilio de Helena

El exilio de Helena
Botticelli

Chica rara, de 'Frankenweenie'

Chica rara, de 'Frankenweenie'
La joven no termina de encajar con los otros niños de Nueva Holanda. Quizás sea cosa de su desconcertante mirada.

Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry

Todos tenemos un trastorno de personalidad. La doble personalidad del Agente Perry
Un ornitorrinco / Un agente secreto.

Fiera venganza la del tiempo

Fiera venganza la del tiempo
el joven Bono

Tiéntame, Liam...

Tiéntame, Liam...

Los viernes me siento así

Los viernes me siento así
Ilsutración de Walter Crane sobre La Bella y la Bestia

Conocerlo todo, según Mahfuz

"Un escritor debe conocerlo todo, lo bueno y lo malo, especialmente esto último, pues la maldad es la fuente del teatro." Naguib Mahfuz.

Paradoja del deseo - Oscar Wilde

En este mundo yo sólo sé de dos desgracias: la primera es no conseguir lo que uno desea, y la otra es conseguirlo; ¡esta última es una verdadera tragedia!

Testamento de Florencio Sánchez

"Si yo muero, cosa difícil, dado mi amor a la vida, muero porque he resuelto morir. La única dificultad que no he sabido vencer en mi vida ha sido la de vivir. Por lo demás, si algo puede la voluntad de quien no ha podido tenerla, dispongo: primero, que no haya entierro; segundo, que no haya luto; tercero, que mi cadáver sea llevado sin ruido a la Asistencia Pública, y de allí a la Morgue. Sería para mí un honor único que un estudiante de medicina fundara su saber provechoso para la humanidad en la disección de cualquiera de mis músculos."

A veces no soy prudente en asuntos de amor

A veces no soy prudente en asuntos de amor
Caperucita Roja. Gustavo Doreé.

Leonard Cohen

Leonard Cohen

Celeste Albaret

Celeste Albaret
Pintada por Jean Claude Fourneaur, 1957

Quiero el sillón presidencial

Quiero el sillón presidencial
Mother Gothel, Rapunzel

Sobre la Vejez. Marguerite Yourcenar

Ya a los 80 años, al responder una pregunta sobre su edad, dijo que no la notaba. "Cuando me canso -explicó- tengo 10 siglos; cuando trabajo, 40 años."

Sobre la vejez. André Maurois

Envejecer es una mala costumbre.

Siempre idéntica a sí misma

Estaban una pera y un tomate en la parada del autobús. Y el tomate le pregunta a la pera:
-¿Hace cuánto que espera?
Y la pera responde:
-Desde que nací.

Búsquedas desesperadas - Woody Allen

«No solo no existe Dios, sino a ver cómo encuentras un electricista un fin de semana».

Conócete a ti mismo. Oscar Wilde

Yo soy la única persona en el mundo a quien desearía conocer a fondo; pero no veo ninguna posibilidad de hacerlo, por ahora.

He malgastado mis horas - Leonardo Da Vinci

Las promesas engañan; el tiempo decepciona; la muerte burla los cuidados; las ansiedades de la vida son nada.

Casi perfecta

Casi perfecta
Pavo real albino del zoo de Colombia

La Rana Más Bella del Mundo

La Rana Más Bella del Mundo
La Más Venenosa!

Etérea. Tradición oral española.

Este es el cuento de María Sarmiento

que fue a cagar y se la llevó el viento

Así de camella han estado mis vacaciones

Así de camella han estado mis vacaciones

Chirimoyas del amor

Chirimoyas del amor

Ser tu ángel de la guarda

Ser tu ángel de la guarda
Porno victoriano

Porno Victoriano

Porno Victoriano
Una chica común

Topless

Topless
Porno victoriano

Hacerte un poco de daño

Hacerte un poco de daño
Porno Victoriano

Peggy Olsen

Peggy Olsen
Una puede ser como ella...

De una Suplicante a Santa Lucía

En una plaquita debajo de la imagen de Santa Lucía, en la Iglesia de Pompeya, se lee: "Acuérdate de mi marido".
El quid es: ¿el marido de la suplicante padecía una dolencía en los ojos? ¿O la suplicante quiso decir: "No lo pierdas de vista"?!

Santa Lucía

Santa Lucía
Patrona de los Ojos

La niña que baila

La niña que baila
Miniatura de Antonio Esquivel

Este fin de semana viajo fuera...

Este fin de semana viajo fuera...
Anita Ekberg, 1953

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